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diumenge, 25 d’abril del 2010

El instinto artístico

Fuente: http://www.elpais.com/articulo/portada/mono/artistico/elpepuculbab/20100424elpbabpor_21/Tes


Afirma Henry de Lumley (La gran aventura de los primeros hombres europeos, Tusquets) que la adquisición de la simetría, primer indicio del sentido ("humano") de la armonía, tuvo lugar hace 1,5 millones de años, en el territorio que se extiende entre el sur de la actual Etiopía y el norte de Kenia. El protagonista de ese acontecimiento fue Homo erectus que, a diferencia de su coetáneo Australopitecus robustus, comía carne y fabricaba útiles para proveérsela y manipularla: el bifaz, esa herramienta cortante característica de las culturas achelenses, fue el primer producto de esa sensibilidad "artística" de nuestros más lejanos parientes. Lumley sostiene que algunas de las características de esos bifaces (el color de las piedras elegidas, la intencionada simetría del tallado) no hacían que la herramienta fuera más funcional, sino que servían para proporcionar el primer latido de lo que podríamos llamar satisfacción estética. Por su parte, Denis Dutton, un psicólogo evolucionista partidario de una concepción del arte "naturalista y transcultural", argumenta en su muy polémico (y legible) El instinto del arte (Paidós) que el surgimiento y desarrollo de las artes son resultado de un conjunto de adaptaciones evolutivas que se iniciaron hace miles de años, y que tanto nuestro amor a la belleza -el "instinto artístico"- como nuestros gustos y preferencias serían innatos y universales, y no resultado de construcciones sociales o culturales. Dutton llega a afirmar que si a miembros de diferentes culturas les atraen por igual las representaciones de paisajes abiertos con imágenes de agua y de árboles en la lejanía es porque, de alguna manera, les "evocan" la sabana de la que, como especie, procedemos. Y propone un itinerario darwinista para ilustrar cómo llegamos a convertirnos en "una especie obsesionada por la creación de experiencias artísticas", insistiendo (a través de diversos ejemplos) en que la comprensión de los procesos adaptativos que dieron lugar al instinto artístico puede contribuir a "realzar nuestro disfrute estético". Su libro supone un paso más en el muy contemporáneo maridaje de la filosofía del arte y el neodarwinismo. Y, desde luego, un intencionado torpedo dirigido a la línea de flotación de las interpretaciones suministradas desde la antropología y los estudios culturales.

dimarts, 9 de març del 2010

¿DECIDIMOS DE FORMA DIFERENTE HOMBRES Y MUJERES?. Hombres, mujeres, género y psicobiología (castellano y catalán)



Ignacio Morgado: «Las mujeres encuentran antes una calle en el mapa que los hombres»


Ignacio Morgado. Foto: ARCHIVO
Ignacio Morgado. Foto: ARCHIVO
CRISTINA SAVALL
BARCELONA
‘¿DECIDIMOS DE FORMA DIFERENTE HOMBRES Y MUJERES?’Auditorio AXA. Diagonal, 557.
12.05

Ignacio Morgado (San Vicente de Alcántara, Badajoz, 1951), catedrático de Psicobiología en el Instituto de Neurociencia y la Facultad de Psicología de la Autònoma de Barcelona, participa en la quinta edición de Rethink Barcelona, que hoy dedica una jornada a la mujer y su relevancia a la hora de decidir las compras familiares.

–¿Qué es la psicobiología?
--Una disciplina científica que estudia cómo el cerebro crea y controla la mente y el comportamiento.

–¿Decidimos de forma distinta hombres y mujeres?
–No siempre, aunque somos diferentes por biología y por cultura. Las grandes decisiones, como qué casa nos vamos a comprar, dónde nos iremos a vivir o si tendremos o no hijos suelen ser compartidas. Las mujeres eligen los electrodomésticos y los hombres, el coche.

–¿Cómo piensa una mujer?
–Por cultura está más abocada al hogar y a los hijos, pero eso está cambiando. La mujer cada vez está más sumergida en ámbitos hasta ahora propios de hombres.

–¿En qué destacan?
–Las mujeres tienen mejor percepción en todas las modalidades sensoriales, menos en la vista. Poseen mayor fluidez verbal, más capacidades emotivas. Son mejores en movimientos finos y precisos de las manos, en cálculo matemático y en memoria emocional. El cerebro femenino se forma más rápidamente. Una chiquita de 18 años es mucho más madura que sus compañeros.

–¿En qué sobresalen los hombres?
–En razonamiento lógico y matemático, en ligar cabos difíciles, en relacionar datos. En habilidades y destrezas motoras.

–¿Por qué dicen que a muchas mujeres les cuesta leer un mapa?--Tienen peor orientación espacial, aunque poseen más capacidad para localizar y distinguir un objeto del conjunto. Si ponemos un mapa delante de un hombre y de una mujer, ella tiene más probabilidades de localizar una calle antes que él.

–¿El origen de estas diferencias?
–Tiene un componente biológico importante, pero también hay aspectos educacionales, como que las mujeres elijan determinados tipos de carreras.

–Su ponencia es virtual. ¿Se puede comunicar desde la distancia?
–Una enorme cantidad de información la adquirimos desde la distancia. El cine es la prueba de que una pantalla transmite información lingüística y emocional. 

Ignacio Morgado: «Les dones troben abans un carrer al mapa que els homes» 


Ignacio Morgado. Foto: ARXIU
Ignacio Morgado. Foto: ARXIU

CRISTINA SAVALL
BARCELONA
‘¿DECIDIMOS DE FORMA DIFERENTE HOMBRES Y MUJERES?’Auditori AXA. 
Diagonal, 557.
12.05

Ignacio Morgado (San Vicente de Alcántara, Badajoz, 1951), catedràtic de Psicobiologia a l’Institut de Neurociència i la Facultat de Psicologia de l’Autònoma de Barcelona, participa en la cinquena edició de Rethink Barcelona, que avui dedica una jornada a la dona i la seva rellevància a l’hora de decidir les compres familiars.

–¿Què és la psicobiologia?
--Una disciplina científica que estudia com el cervell crea i controla la ment i el comportament.

–¿Decidim de manera diferent els homes i les dones?
–No sempre, tot i que som diferents per biologia i per cultura. Les grans decisions, com quina casa volem comprar, on anirem a viure o si tindrem fills o no solen ser compartides. Les dones elegeixen els electrodomèstics i els homes, el cotxe.

–¿Com pensa una dona?
–Per cultura està més abocada a la llar i als fills, però això està canviant. La dona cada vegada està més submergida en àmbits fins ara propis dels homes.

–¿En què destaquen?
–Les dones tenen més bona percepció en totes les modalitats sensorials, menys en la vista. Tenen més fluïdesa verbal, més capacitats emotives. Són millors en moviments fins i precisos de les mans, en càlcul matemàtic i en memòria emocional. El cervell femení es forma més de presa. Una noia de 18 anys és molt més madura que els seus companys.

–¿En què sobresurten els homes?
–En raonament lògic i matemàtic, a poder lligar caps difícils, a relacionar dades. En habilitats i destreses motores.

–¿Per què diuen que a moltes dones els costa llegir un mapa?--Tenen més mala orientació espacial, encara que posseeixen més capacitat per localitzar i distingir un objecte del conjunt. Si posem un mapa davant d’un home i d’una dona, ella té més probabilitats de localitzar un carrer abans que ell.

–¿L’origen d’aquestes diferències?
–Té un component biològic important, però també hi ha aspectes educacionals, com que les dones elegeixin determinats tipus de carreres.

–La seva ponència és virtual. ¿Es pot comunicar des de la distància?
–Una enorme quantitat d’informació l’adquirim des de la distància. El cine és la prova que una pantalla transmet informació lingüística i emocional. 



dissabte, 17 d’octubre del 2009

'Ardi'. Descubren el esqueleto del ancestro humano más antiguo



'Ardi' vivió hace 4.4 millones de años, era una hembra, pesaba unos 50 kilogramos y medía unos 120 centímetros de altura

1/10/2009 LA VANGUARDIA


 

  
  
 
 
 


Madrid.  (EUROPA PRESS).- En una edición especial de Science, un equipo internacional de científicos por primera vez ha descrito minuciosamente a Ardipithecus ramidus, una especie homínida que vivió hace 4.4 millones de años en lo que es Etiopía.
El esqueleto de 'Ardi' es el del homínido más antiguo conocido
El esqueleto de 'Ardi' es el del homínido más antiguo conocido /Science
Esta investigación en forma de 11 detallados artículos y sumarios más generales, aparece en la edición del 2 de octubre de 2009 de la revista.

Este paquete de investigación ofrece la primer descripción comprehensiva y revisada en forma colegiada de los fósiles de Ardipithecus, los cuales incluyen el esqueleto parcial de una hembra, llamada Ardi.

Se cree que el último antepasado común compartido por humanos y chimpancés vivió hace seis o más millones de años. Aunque Ardipithecus no es el último antepasado común, probablemente compartió varias de las características de este antecesor.

Como comparación, Ardipithecus es más de un millón de años más antiguo que Lucy, el esqueleto parcial femenino de Australopithecus afarensis.

Hasta el descubrimiento de los nuevos restos de Ardipithecus, el registro de fósiles contenía escasa evidencia de otros homínidos más antiguos que Australopithecus.

A través de un análisis del cráneo, dientes, pelvis, manos, pies y otros huesos, los investigadores han determinado que Ardipithecus tenía una mezcla de rasgos "primitivos" compartidos con sus predecesores, los primates del Mioceno, y rasgos "derivados", que comparte exclusivamente con homínidos posteriores.

Dada su antigüedad, Ardipithecus nos acerca más al aún elusivo último ancestro común. Sin embargo, varios de sus rasgos no aparecen en los simios africanos de la época moderna. Por consiguiente, una conclusión sorprendente es que es probable que los simios africanos hayan evolucionado ampliamente desde que compartimos ese último ancestro común, lo que convierte así a chimpancés y gorilas vivos en pobres modelos para el último antepasado común y para entender nuestra propia evolución desde ésa época. "En Ardipithecus tenemos una forma no especializada que no ha evolucionado mucho en la dirección de Australopithecus.

Por lo que cuando vas de la cabeza a los dedos del pie, lo que ves es una criatura mosaico, que no es ni chimpancé, ni es humano. Es Ardipithecus", dijo Tim White de la Universidad de California Berkeley, quien es uno de los principales autores de la investigación "Con un esqueleto tan completo, y con tantos otros individuos de la misma especie en el mismo horizonte temporal, podemos realmente entender la biología de este homínido", dijo Gen Suwa de la Universidad de Toxio, paleoantropólogo del Proyecto y también uno de los principales autores de Science. "Estos artículos contienen una enorme cantidad de datos recolectados y analizados a través de un importante esfuerzo internacional de investigación.

Ellos abren una ventana a un periodo de la evolución humana de la que hemos sabido poco, cuando los homínidos primitivos estaban estableciéndose en África, poco después de separarse del último antepasado que compartieron con los simios africanos", dijo Brooks Hanson, subeditor de ciencias físicas de Science. "Science está encantada de publicar esta riqueza de nueva información, la cual nos da importante nuevo conocimiento sobre las raíces de la evolución homínida y sobre lo que nos hace a los humanos únicos entre los primates", dijo Hanson.

La colección especial de artículos de Science comienza con una ponencia general que resume los hallazgos principales de este esfuerzo de investigación. En este artículo, White y sus coautores introducen su descubrimiento de más de 110 especimenes de Ardipithecus incluyendo un esqueleto parcial con la mayor parte del cráneo, manos, pies, extremidades y pelvis. Este individuo, "Ardi" era una hembra, que pesaba alrededor de 50 kilogramos y medía unos 120 centímetros de altura.

Hasta la fecha, los investigadores han asumido generalmente que los chimpancés, gorilas y otros simios africanos modernos han conservado varios de los rasgos del último antepasado que compartieron con los humanos - en otras palabras, se pensaba que este presunto ancestro era más tipo chimpancé que tipo humano. Por ejemplo, se habría adaptado para balancearse y colgarse de las ramas de los árboles, y quizá anduvo sobre sus nudillos mientras estaba en el suelo. Sin embargo, Ardipithecus cuestiona esos supuestos.

Estos homínidos parecen haber vivido en un entorno boscoso, en donde treparon en cuatro patas a lo largo de las ramas de los árboles - como lo hicieron algunos de los primates del Mioceno - y caminaron, erguidos, en dos patas, cuando en el suelo. No parecen haber sido andadores sobre nudillos, o haber pasado mucho tiempo columpiándose y colgándose de las ramas de los árboles, especialmente como lo hacen los chimpancés. En general, los hallazgos sugieren que los homínidos y los simios africanos han seguido, cada uno, diferentes senderos evolutivos, y que ya no podemos considerar a los chimpancés como "reemplazos" de nuestro último antepasado común. "Darwin dijo que tenemos que ser muy cuidadosos.

La única manera en que vamos a saber realmente a quién se parece este último antepasado común es ir y encontrarlo. Bien, pues de hace 4.4 millones de años encontramos algo bastante cercano. Y, tal y como Darwin entendió, la evolución de los linajes de los simios y el linaje humano ha avanzado independientemente desde la época en que esas líneas se separaron, desde el último antepasado común que compartimos", dijo White.

Esta edición especial de Science incluye un artículo general, tres artículos que describen el entorno en el que habitó Ardipithecus, cinco que analizan partes específicas de la anatomía de Ardipithecus, y dos que abordan lo que este nuevo cuerpo de información científica podría implicar para la evolución humana. En total, 47 autores diferentes de alrededor del mundo contribuyeron al estudio total de Ardipithecus y su entorno.

Los autores principales fueron Tim White, de la Universidad de California, Berkeley, Berhane Asfaw del Servicio de Investigación de Rift Valley en Addis Ababa, Giday WoldeGabriel del Laboratorio Nacional de Los Alamos, Gen Suwa de la Universidad de Tokio, y C. Owen Lovejoy de la Universidad Estatal de Kent. "Estos son los resultados de una misión a nuestro pasado africano profundo", dijo WoldeGabriel, quien también es codirector del Proyecto y geólogo.









El descubrimiento que replantea la evolución humana

Ardi, la primera pacifista

Un esqueleto excepcional hallado en Etiopía aclara el origen de la humanidad

JOSEP CORBELLA - Barcelona - 02/10/2009

EL HOMÍNIDO MÁS ANTIGUO



Es el descubrimiento más importante sobre los orígenes humanos en los últimos 35 años

Llegaron en son de paz. Habían perdido los grandes colmillos con que los machos de especies más antiguas se atacaban. Ya caminaban erguidos cuando bajaban al suelo y, al tener las manos libres, podían llevar alimentos a los que se habían quedado en las ramas de los árboles. Se ayudaban entre ellos. Las hembras desarrollaron estrategias para ocultar la ovulación, de modo que se redujeron las peleas entre machos y se favorecieron las relaciones monógamas estables. Los machos, a su vez, se prestaron a no detectar la ovulación atrofiando su sentido del olfato, lo que permitió extender las relaciones sexuales a cualquier momento del ciclo menstrual y a no limitarlas a los días en que las hembras eran fértiles. De este modo, al limitarse las agresiones y favorecerse la cooperación, pudieron vivir juntos y en paz en grandes grupos. Como en un paraíso original. O como en las ciudades modernas. ...


Ardi, la primera pacifista (cont.)



EL DESCUBRIMIENTO Los humanos no evolucionaron a partir de un simio parecido a un chimpancé

sin precedentes en el campo de la evolución. Estos artículos analizan no sólo los fósiles de Ardi y sus congéneres, sino también el ecosistema en que vivía, su dieta o su estructura social. Los más de 150.000 fósiles de animales y plantas hallados junto a los restos de los ardipitecos indican que vivían en zonas boscosas, aunque no de selva densa. Convivían con pequeños mamíferos como murciélagos, musarañas y ratones, así como con otros de mayor tamaño como osos, hienas, rinocerontes, jirafas y antílopes. También se han encontrado restos de aves como loros y búhos y de árboles como higueras. Pasaban gran parte de su tiempo en las ramas, en las que se movían con destreza, aunque ya tenían la capacidad de bajar al suelo y caminar erguidos. El dedo gordo del pie, que podía tocar la yema de los otros dedos como el pulgar en la mano, le ayudaba a asirse a las ramas, pero le impedía correr con soltura por el suelo. ...




El hallazgo explica la peculiar sexualidad de la especie humana

J. CORBELLA - Barcelona - 02/10/2009

Si alguna vez les ha intrigado por qué los humanos suelen mantener relaciones sexuales en días en que las mujeres no son fértiles (algo infrecuente en el reino animal, donde se intenta no desaprovechar recursos tan preciosos como los espermatozoides), o por qué los hombres tienen el pene con una morfología más simple de cualquier primate; o por qué las mujeres tienen las mamas protuberantes incluso cuando no es tiempo de lactancia, al antropólogo Owen Lovejoy, coautor de las investigaciones sobre Ardi, tiene una respuesta. El origen de todos estos extraños comportamientos y atributos humanos, según Lovejoy, se remonta al día en que nuestros ancestros bajaron de los árboles y empezaron a caminar por el suelo sobre dos patas. Con las manos libres, pudieron empezar a recolectar alimentos y transportarlos. Esto permitió que gran parte de las hembras se quedaran en los árboles cuidando de las crías y gran parte de los machos se aventuraran en tierra firme en busca de alimentos. Lo cual a su vez permitió que más crías sobrevivieran y el grupo creciera. ...

dilluns, 14 d’abril del 2008

DESHACIENDO MITOS SOBRE LOS NEANDERTALES




Galería: http://www.elpais.com/fotogaleria/Neandertales/vez/cerca/5308-1/elpgal/

Más cerca de nosotros

MALÉN AZNÁREZ 13/04/2008

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La foto cambia. Los neandertales, aquellos seres tan parecidos a nosotros, y tan distintos, eran más humanos, inteligentes y agraciados de lo que siempre creímos. Recientes hallazgos descubren cosas insólitas, de 'los otros' y su mundo. Las incógnitas comienzan a desvelarse.

Sólo hay dos especies que, miles o millones de años después de extinguirse en la Tierra, siguen provocando auténticas pasiones entre los humanos: los neandertales y los dinosaurios. Por qué los terroríficos monstruos de crestas punkeras, enormes corpachones y largas colas siguen fascinando parece claro. Eran unos bichos impresionantes y atractivos en su poderío, que dominaron la Tierra durante millones de años, y ¡zas!, de repente desaparecieron. Pero ¿por qué nos siguen cautivando e intrigando los neandertales?, aquellos seres chaparros y fortachones, de enorme nariz, arcos supraorbitarios prominentes y mentón huidizo que habitaron Europa hace entre 200.000 y alrededor de 27.000 años. ¿Por qué queremos averiguar a toda costa cómo eran, si se cruzaron o no con el hombre moderno, y saber cómo y por qué se extinguieron?

Quizá la fascinación por aquellos robustos seres tan parecidos a nosotros, y a la vez tan distintos, no obedece a otra cosa, como dice Antonio Rosas, paleoantropólogo del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), que a querer saber más de nosotros mismos. ?Porque son un enigma, son como nuestro espejo un poco deformado, nos reconocemos pero al mismo tiempo no somos. Y los miramos de continuo para ver si entendemos algo más de nosotros mismos?. O puede que, como mantiene el premio Príncipe de Asturias y codirector de Atapuerca, Juan Luis Arsuaga, sólo sea "porque es una historia apasionante, una gran historia, y a los humanos nos gustan las historias". Para el autor del exitoso El collar del neandertal, que confiesa que nada le haría más ilusión que tener una gota de sangre neandertal que le conectase con esos poderosos europeos, el cerebro humano, esencialmente, produce y consume historias. "Y la de los neandertales es una de las más increíbles, pone a nuestra especie junto a otra misteriosa y desaparecida: los otros. Tiene un componente de intriga y misterio, es imposible que no nos atraiga".

Hasta hace muy poco, los neandertales eran considerados unos seres rotundamente arcaicos y brutales -durante muchos años se les tuvo como una subespecie de Homo sapiens-, poco avanzados en tecnología y con escasa capacidad para resistir la competencia del hombre moderno, más inteligente y rico en recursos, con el que coexistió en Europa unos 10.000 años antes de su extinción.

Pero el paradigma está empezando a cambiar. Ni tan brutales de aspecto, ni tan atrasados tecnológicamente, ni tan diferentes en su inteligencia del Homo sapiens. ¿Qué está pasando? Pues que los últimos estudios genéticos y hallazgos de fósiles neandertales, entre ellos, los del yacimiento asturiano de El Sidrón, están aportando datos que empiezan a replantear el modelo tradicional. ?Son cosas increíbles las que estamos conociendo, elementos de su aspecto físico o cognitivo que nunca hubiéramos pensado saber?, dice el biólogo del equipo de El Sidrón, Carles Lalueza, que ha descubierto dos importantes genes neandertales. Uno está relacionado con la pigmentación y nos permite saber que eran rubianco-pelirrojos; el otro, con la capacidad para el habla, y nos deja deducir que podían hablar como los cromañones. ?El Sidrón está abriendo un universo muy llamativo. Es la mejor colección de neandertales de la Península y ahora, sin duda, el yacimiento activo más relevante del mundo. Podemos decirlo sin ningún rubor?, asegura Rosas, responsable de la paleoantropología del yacimiento y profesor investigador del CSIC.

Tanto Arsuaga como Rosas, que durante 23 años formó parte del equipo de Atapuerca, se remontan al ancestro común de neandertales y el hombre moderno, el Homo ergaster africano, que salió de África hace unos dos millones de años, para explicar cómo su diferente evolución dio lugar en Europa al neandertal, la especie genuinamente europea, y en África, al Homo sapiens, que llegaría a Europa, por Asia, hace unos 40.000 años. Dos especies diferentes con un antepasado homínido compartido.

"¿Cuándo se data el origen de los neandertales?", se pregunta Arsuaga, actual director del Centro de Evolución y Comportamiento Humanos (UCM-ISCIII). "No hay contestación, porque fue una evolución gradual. Podemos decir que los primeros neandertales tenían medio millón de años. La gente de la sima de los Huesos de Atapuerca es una población europea de hace medio millón de años, contemporánea de una población africana, y ambas proceden de la misma especie biológica, pero empiezan a diferenciarse localmente. En Europa hay un avance, un esbozo de algo que con el tiempo terminarían siendo los neandertales, pero que todavía son antepasados de neandertales, el Homo heildelbergensis. Pero si vamos más hacia atrás, a los 800.000 años, o todavía más atrás, con el reciente hallazgo de la nueva mandíbula de 1,3 millones de antigüedad, nos encontramos con el Homo antecessor de Atapuerca, que no tiene rasgos neandertales. Tanto la paleontología como la genética indican que la separación de las dos líneas se produjo en algún momento entre 500.000 y 1.000.000 de años".

¿Qué entendemos hoy por neandertales? Si hablamos de los que antes se llamaban neandertales clásicos -conocidos toda la vida como neandertales-, su origen está entre los 250.000-200.000 años atrás; ésa sería una fecha frontera. "A partir de ese momento son neandertales en el sentido anatómico, y los anteriores, los de Atapuerca, son sus antepasados directos", afirma Rosas, quien añade que los fósiles de El Sidrón (nueve individuos de distintas edades identificados, un maxilar prácticamente completo con todos sus dientes, además de otros miles de huesos, restos líticos transformados en útiles y herramientas) ponen en la palestra la guinda que faltaba: el final de los neandertales claramente constituidos. "Y no hay que olvidar que es la primera vez que se ha podido sacar un gen completo de un fósil de neandertal".

Las aportaciones genéticas de El Sidrón, tanto del ADN mitocondrial (sólo de herencia materna) como del nuclear (de ambos progenitores) de neandertales, que vivieron en la cornisa cantábrica hace 43.000 años, están siendo esenciales para hablar de un nuevo paradigma. No sólo se han sumado al macroproyecto del Genoma Neandertal que lidera el experto mundial Svante Pääbo, sino que son objeto de diferentes estudios genéticos en colaboración con el instituto alemán Max Planck. "Hasta ahora, para entendernos, la explicación en la teoría de la evolución era entre el chimpancé y nosotros, ya que compartimos un antepasado y es la especie viva más próxima. Era nuestro modelo de referencia. Pero la cantidad de información llamativa de los neandertales que estamos sacando nos permite empezar a sustituir el modelo chimpancé por el modelo neandertal. Con una diferencia: que la distancia de separación es mucho más corta en el tiempo evolutivo", explica Rosas.

¿Cuáles son estas novedades neandertales que tanto entusiasman a los científicos? Para empezar, los datos sobre su aspecto físico, y, lo que parece intrigarnos más, sobre si se cruzaron o no con el hombre moderno, siguiendo por derroteros como su ecosistema y forma de vida, tecnología, diferencias que podía haber entre los del norte y del sur. Y, finalmente, una de las cuestiones esenciales: las causas de su extinción.

El pescador de genes Carles Lalueza puede decir mucho de los hallazgos genéticos. Descubridor del gen FOXP2, relacionado con la posibilidad del habla, y del MCR1, de la pigmentación, y a punto de publicar un nuevo descubrimiento del que todavía prefiere no hablar, aunque insinúa que cualquier otro gen "que esté relacionado con la inmunidad, la fisiología del metabolismo o los aspectos externos llamará la atención porque representa un cambio conceptual grande", asegura que, a la larga, "esta información no sólo representará un cambio de paradigma sobre ellos, sino sobre nuestra especie". Porque, una vez que tengamos el genoma completo del neandertal y veamos los genes que compartimos, podremos saber, aunque sea por eliminación, cuáles son los cambios exclusivos de nuestra especie. "Ahora estudiamos sus características propias, pero, en el fondo, estamos estudiando las nuestras", asegura este investigador de la Universidad de Barcelona.

Así que, gracias a la genética y al ADN de los fósiles de El Sidrón, podemos saber, entre otras cosas, que el físico de los neandertales era mucho más parecido al del hombre moderno de lo que hemos pintado e ilustrado durante más de un siglo. "A mí no me importaría que se hubieran cruzado con nosotros. Soy un defensor de los neandertales y estoy en contra del paradigma, que ha cuajado incluso a nivel popular, de que era una subespecie brutal y atrasada?", dice Lalueza, que añade que con el hallazgo del gen de la pigmentación asistimos a una paradoja divertida: en el fondo, ellos, que podían ser rubios o pelirrojos y de piel clara, se parecían más físicamente al hombre actual que nuestros antepasados los cromañones. "Éstos, hacía poco que habían salido de África y tenían una pigmentación más oscura".

Con el físico hemos topado. Y si no eran tan primitivos, ¿cómo eran realmente? ¿Podrían, vestidos en vaqueros, pasar hoy desapercibidos en el metro de Nueva York, como mantiene el famoso y ya clásico modelo? Porque las últimas recreaciones que han incorporado algunos grandes museos del mundo, como las realizadas por el taller Daynés, de la artista francesa Elisabeth Daynés -que ilustran este reportaje-, suponen una auténtica revolución en la imagen neandertal tradicional. Y no son fantasías, ya que están hechas sobre moldes de fósiles neandertales y con el asesoramiento científico de conocidos expertos. "Son parecidos a nosotros y diferentes en todo el esqueleto. La pelvis es totalmente distinta, las mandíbulas, el cráneo, los dientes, los huesos largos... Morfológicamente son distintos; no son simios, pero tampoco son sapiens: son diferentes", dice Arsuaga.

Lalueza tiene claro que hoy un rostro neandertal nos sorprendería mucho. "No creo que haya un equivalente en el hombre actual. Su frente estaba inclinada hacia atrás, los arcos supraorbitarios sitúan una mirada muy profunda, tenían la cara proyectada hacia delante y la nariz era enorme, tan grande como la de un europeo que la tuviera muy grande, pero ancha como la de un africano. Realmente creo que llamaría la atención en el metro de Nueva York...". Pero Antonio Rosas, que con su equipo del Museo Nacional de Ciencias Naturales reconstruye, con el maxilar encontrado en El Sidrón, una cara de neandertal utilizando avanzadas técnicas de computación, mantiene que, en esencia, lo que está cambiando es que se empiezan a apreciar diferencias entre grupos neandertales del norte y del sur. "Una peculiaridad de los de El Sidrón es que eran muy robustos; dentro de su arquitectura ancha, eran más anchos todavía. Los individuos masculinos podían, en caso extremo, superar 1,70 metros de altura, y las mujeres bordeaban el 1,60. No eran pigmeos. Y murieron jóvenes. Sabemos que su longevidad máxima estaba entre los 40 y 50 años, pero éstos no llegaron...".

Otro de los mitos que ha caído con la genética es el de que los neandertales no podían hablar como nosotros y se entendían con gruñidos o gestos. Podían. Y así lo ha demostrado el gen encontrado por Lalueza, que implica que neandertales y cromañones tenían la misma estructura implicada en el gen que posibilita un lenguaje articulado. "Su lenguaje debió de ser más limitado que el nuestro, pero no porque pudieran emitir menos fonemas. La razón principal la tenemos en que nuestro lenguaje requiere, de manera constante, una memoria operativa de gran capacidad", mantiene el psicobiólogo Manuel Martín-Loeches, autor de La mente del Homo sapiens, que ha estudiado también la del neandertal y su capacidad para la memoria o el habla. Director de la sección de Neurociencia Cognitiva del Centro de Evolución y Comportamiento Humanos, Martín-Loeches dice que la memoria operativa de los neandertales, mucho más limitada que la del sapiens, fue también la causa de su escasa capacidad creativa y, curiosamente, de su valentía, ya que su menor facultad para anticipar acontecimientos futuros les hacía más osados.

Arsuaga opina que el lenguaje neandertal sonaría como el nuestro si lo oyéramos a través de una puerta. "En el antiguo paradigma siempre se decía que los neandertales no podían producir los sonidos del lenguaje del Homo sapiens, pero ellos tenían el hueso hioides -situado encima de la laringe- como el nuestro y el del chimpancé es muy diferente. Si oyéramos hablar a los neandertales, sonarían igual que un hombre moderno y no como un chimpancé. Y si oyéramos hablar a un austrolopiteco, seguramente diríamos que es un chimpancé...".

En lo que están de acuerdo los investigadores es en que, fundamentalmente, lo que ha cambiado es nuestra percepción de los neandertales, quizá porque ya no tenemos tanta necesidad de considerarlos tan inferiores para vernos superiores. "Hemos dejado de creernos el epicentro de la evolución humana. Dicho de otra forma, ya no se perciben como una especie inferior, sino como una igual. Distinta pero igual", opina Rosas. Y Arsuaga menciona otra novedad. "De entrada, son los europeos de verdad, ellos sí que son auténticos europeos... Y eso es un cambio de paradigma. Ha pasado un poco como con los aborígenes de Australia o Nueva Zelanda, que ahora todo el mundo presume de tener un antepasado maorí...".

Pero hay más cosas que empiezan a contemplarse en este nuevo modelo neandertal. Por ejemplo, algo que nunca se había cuestionado era su escasa capacidad tecnológica. Todas las herramientas y utensilios de aspecto moderno que tenían -en torno a los 40.000 años de antigüedad- se habían atribuido siempre a los cromañones, pero hallazgos como los de la cueva del Conde (Asturias) o El Sidrón permiten dudarlo. Arsuaga, que codirige los trabajos de la cueva del Conde, asegura que éste y otros yacimientos de parecidas características del País Vasco o Cantabria plantean que es una tecnología neandertal: "Tenemos unas industrias de transición que hasta ahora atribuíamos a los cromañones, que se suponía eran los creativos. Y nos preguntamos: ¿por qué de los cromañones? Todo apunta a que lo han hecho los neandertales". "En Barcelona hay un yacimiento maravilloso donde se ve que los neandertales tenían un dominio extraordinario del fuego, con talleres que utilizaban casi de forma industrial. Vamos conociendo y matizando", apunta Rosas.

La coexistencia de los últimos neandertales y cromañones en Europa, durante unos 10.000 años, pone sobre el tapete otra de las cuestiones más debatidas: ¿se cruzaron ambas especies? Lalueza lo niega rotundamente y asegura que las especies divergieron hace unos 900.000 años. "Además del gen de la pigmentación- una variante que no se encuentra en los humanos modernos-, en el gen FOXP2 encontramos variantes que tenían los neandertales que eran ancestrales a todos los humanos modernos y que no han llegado hasta nosotros. Coexistieron, pero no se mezclaron".

Pero Arsuaga tiene serias dudas y asegura que no le sorprendería que hubiera habido algún intercambio genético. Lo que para él, en cualquier caso, carece de importancia. "Pudo haber alguna vez cruces entre neandertales y sapiens, pero es irrelevante, es intrascendente a efectos evolutivos, porque sucede que esos híbridos no encuentran pareja o son absorbidos, y los genes raros acaban perdiéndose. Los neandertales se extinguieron y no contribuyeron nada a las poblaciones modernas, pero no me parece realista decir que es imposible que se hubieran cruzado, porque en la naturaleza no hay límites netos".

Y llegamos a otra de las grandes cuestiones del universo neandertal: ¿por qué se extinguieron? Pregunta que, como las cerezas de un cesto, se enreda con otras: ¿fue el Homo sapiens el causante de su extinción?; ¿acaso no pudieron competir con la mayor capacidad tecnológica de éste?; o, como también se plantea ahora, ¿fue un cambio climático lo que les arrastró a su final?

El paleobotánico José Carrión, de la Universidad de Murcia, especialista en palinología, ha estudiado los registros de cambios de paisaje asociados a áreas regionales neandertales, a través del polen fósil de distintos yacimientos, entre ellos, los de los últimos neandertales de la península Ibérica (Gorahn, en Gibraltar, y Carihuela, en Granada). Carrión, que ha reconstruido la vegetación, paisaje y fauna de la época, aporta dos conclusiones. Una: la extinción no fue de golpe, sino un largo proceso. Dos: se debió sobre todo a un proceso endogámico. Pero suma otros datos. Para empezar, los neandertales eran seres de bosque y un cambio climático vino a acelerar su extinción.

Al parecer, aquellos bosquimanos fueron reduciendo su área de distribución en el continente europeo, por lo menos desde hace 35.000 años hasta unos 26.000 años antes del presente. "Los últimos 10.000 años fueron de declive, con una población fragmentada y cada vez menos numerosa. Cuando haces un mapa del Musteriense, las poblaciones están cada día más distantes, con más endogamia y menos intercambio génico entre las poblaciones del norte y del sur. Eso, a largo plazo, es un problema en todas las especies de mamíferos. Los genetistas lo llaman ?depresión por endogamia", explica Carrión. "Los últimos neandertales están en el sur de la península Ibérica y, cuando se extinguen, no hay evidencia alguna de que el hombre moderno estuviera allí. No coexisten. Así que la competencia de una especie con la otra no existe, no hay por qué estudiarla".

Para este paleobotánico, hay otras causas que contribuyeron a la desaparición de la especie, como el cambio de paisaje. "El neandertal es un animal meridional, de bosque abierto o sabana (árboles grandes, arbolitos sueltos y hierba), no es un hombre de estepa. Siempre los han pintado en el norte de Europa, pero ellos se iban al norte cuando hacía calor; en los periodos glaciales estaban en el sur de España, el sur de Italia y la península grecobalcánica. Por su tecnología, posiblemente cazaban en grupos pequeños y al acecho, escondiéndose detrás de árboles y arbustos. Y ocurre algo inesperado: el paisaje se hace entonces muy abierto, muy estepario, con pocos arbustos, y el tipo de animales cambia. Pasa de una gran diversidad de fauna a otra menor pero muy grande: mamuts, bisontes, renos... Animales que hay que cazar de otra manera, con proyectil o lanzando piedras a distancia. Y sus herramientas de caza son más pequeñas y lanzables, no pesan. La mejor tecnología para esa caza la tiene nuestra especie, los sapiens que vienen de la estepa asiática perfectamente adaptados. Pero todavía sobrevivió miles de años...".

Así que los cambios climáticos dieron al neandertal el golpe de gracia. Para Carrión, la gran pregunta no es por qué se extinguieron, sino por qué sobrevivieron tanto. Y tiene una respuesta. "Durante 30.000 años, el sur de la península Ibérica era un jardín botánico, un auténtico paraíso. Vivían cerca del mar, y pescaban y comían de todo, incluso piñones... Comían focas monje, cazaban delfines, ánades, patos, codornices, perdices, cabras montesas... Tenían una dieta muy variada, la misma del hombre de hoy". Rosas, por su parte, asegura que la extinción de los neandertales es tan natural como el origen y el nacimiento de cualquier especie. "Nos preguntamos por qué se extinguieron y es un planteamiento falso. Es interesante saber por qué, pero está envuelto en un halo de falso misterio. Cuando llevamos la misma cuestión a otras especies de mamíferos, vemos que unos se extinguen y otros no. Y ellos tienen medio millón de años de historia de evolución, que nosotros no tenemos...".

Pero el codirector de Atapuerca aporta su personal teoría para explicar la extinción: la gran capacidad simbólica de los cromañones les daba ventaja. "Los neandertales no tenían bandera, y cuando llega aquí el Homo sapiens tiene bandera... Porque la bandera es la capacidad de representar a una comunidad por medio de un objeto, de reagruparse en torno a símbolos, lo que permite aumentar el tamaño del grupo sin basarse en el parentesco, un grupo que trasciende lo biológico. Así, el número de miembros de una tribu puede ser ilimitado; creo que ésa es la diferencia. Los cromañones tenían un sistema de alianzas, de solidaridad, basado en creencias, historias o mitos que les daban una unidad que sobrepasaba lo puramente biológico. Somos la única especie que forma comunidades no biológicas, unidas por lazos de tipo simbólico, lingüístico, religioso... Los neandertales se conocerían entre ellos, familias, grupos grandes, y, de pronto, eso se pone en competencia con una especie de comunidades que pueden ocupar toda la península Ibérica, con una capacidad enorme de alianza".

Eso, dice divertido Arsuaga, significa que los neandertales eran mucho más realistas que los cromañones. "Qué es más inteligente, ¿creer en lo inexistente o no creer" Yo no creo en los espíritus, no es nada realista ni inteligente; en eso estoy con los neandertales, que eran los realistas... Pero, a la larga, la gente que cree en mitos simbólicos tiene más fuerza de comunidad y supervivencia".

Queda sólo un último misterio neandertal por aclarar: si fueron o no creadores, si hicieron arte. Hasta el momento, siempre se ha mantenido que no, y los vestigios encontrados de arte fronterizo (entre 32.000-35.000 años) se han atribuido a los cromañones. "Si los cromañones llegaron hace unos 40.000 años", dice Arsuaga, "algunos neandertales tuvieron tiempo de aprender de ellos, pero ahora parece que los objetos de adorno y colgantes que tenemos de esa fecha, lo más antiguo, son de neandertales, así que nos vamos acercando a la frontera de lo simbólico".

Los huesos encontrados en la cueva de El Sidrón plantean una cuestión que enlaza con la hipotética capacidad simbólica de la especie extinguida: ¿eran enterramientos? El catedrático de prehistoria de la Universidad de Oviedo, Javier Fortea, director del yacimiento, no lo cree así. "En este depósito no se había producido ningún acondicionamiento del espacio por parte del hombre. Parece que procede del exterior, que es una zona de dolina; posiblemente esa dolina se colapsó y por alguna chimenea cayó al interior. Lo que estamos encontrando abajo nos plantea cómo llegaron aquí esos huesos, y si los neandertales enterraban o no a sus muertos hace 43.000 años. Algunos de los huesos tienen marcas de cortes descarnados, y eso indica una práctica de tipo alimentario antropófaga, incluso caníbal, aunque prefiero no utilizar palabras de ritual mientras no sepamos lo que ocurrió. Fuera hubo una acumulación de individuos, y algunos de ellos, no todos, fueron desmembrados por sus congéneres de forma rápida, porque no muestran presencia de felinos carroñeros".

Son señales que pueden percibirse en los huesos, aunque no resulta fácil verlas, salvo cuando quien las muestra es el paleoantropólogo Antonio Rosas, en el Museo Nacional de Ciencias Naturales. "Mire las rayas horizontales de esa mandíbula, se aprecian las marcas del corte, de la descarnación, el individuo fue cortado para descarnar el músculo. Ese otro hueso tiene un desconchón de lasca, de cuando se hace un corte al hueso; eso significa que los huesos largos fueron machacados para extraer la médula y comerla. Si es un canibalismo, alimenticio o ritual, continúa en discusión, pero lo que sí está claro es que El Sidrón aporta un magnífico ejemplo de canibalismo; tenemos señales de libro".

En los diferentes yacimientos neandertales, comenta Arsuaga, hay muchísimos niños enterrados. "Se puede discutir si son rituales o no, pero son enterramientos. Y eso es muy humano, es un comportamiento simbólico, porque un individuo no entierra; es un grupo el que entierra. Y a nivel sentimental nos los aproxima, no los vemos ya como monstruos, sino como gente que entierra a sus niños, que los quiere, y eso es muy tierno".

El yacimiento de El Sidrón no sólo aporta información novedosa, sino que, por primera vez en el mundo, está aplicando un protocolo en la extracción de fósiles para evitar las contaminaciones genéticas que, con frecuencia, se producen en las manipulaciones de los investigadores. Así que no es raro ver dentro de la cueva a una especie de astronauta cogiendo huesos con mucho cuidado. "A todos los excavadores nos han hecho el perfil genético, estamos retratados... Pero cuando afloran huesos potentes, compactos y duros, no esponjosos, como un fémur o una tibia, y creemos que pueden reunir las condiciones adecuadas para extraer material genético, se interrumpe la excavación, y todo el material que se está utilizando se desinfecta. El excavador se pone un traje de astronauta, un mono con escafandra, zapatos y guantes estériles, levanta el hueso con su tierra y lo mete en una bolsa estéril. Luego se guarda en una nevera a dos grados de temperatura hasta llegar al congelador del campo base, que está a 30 grados bajo cero", explica Fortea. Más tarde viajarán a Oviedo, Alemania y Madrid.

Primero fue Atapuerca y ahora los neandertales, hallazgos que, a decir de los expertos, están convirtiendo a España en una potencia paleontológica mundial. "El Sidrón significa a los neandertales lo que Atapuerca a la evolución general", confiesa Rosas sin poder disimular su entusiasmo. Y se aproximan nuevos descubrimientos.

Fuente:

http://www.elpais.com/articulo/portada/cerca/elpepusoceps/20080413elpepspor_8/Tes

http://www.elpais.com/fotogaleria/Neandertales/vez/cerca/5308-1/elpgal/