dilluns, 12 d’abril de 2010

El más humano de los australopitecos aclara el origen del género ´Homo´


Descubierto en Sudáfrica un eslabón clave en la evolución de los homínidos 
XAVIER ALDEKOA - Johannesburgo. Corresponsal  - LA VANGUARDIA  09/04/2010

Los dos esqueletos hallados hasta ahora son de una mujer de unos 30 años y un chico preadolescente
Hace dos millones de años, unos homínidos de brazos largos, poderosas manos y piernas desarrolladas, capaces de dar grandes zancadas y correr como un humano, habitaban las estepas y colinas del sur de África.Su constitución fuerte y ágil probablemente les permitía trepar con facilidad. Estos homínidos eran Australopithecus sediba,una nueva especie descubierta en Sudáfrica por investigadores de la Universidad de Witwatersrand de Johannesburgo y presentada hoy en la revista Science.

El entusiasmo que ha despertado el hallazgo, uno de los más importantes de la paleoantropología en los últimos años, se deriva de sus características de eslabón entre géneros. Ayuda a comprender cómo apareció el género Homo,uno de los capítulos incompletos en la historia de la evolución humana.

Hasta ahora, los australopitecos eran los únicos candidatos a ser antepasados directos de los humanos. Pero sorprendían las grandes diferencias anatómicas entre ambos géneros. El Australopithecus sediba resuelve este enigma ya que presenta algunos rasgos que le distinguen de otros australopitecos y le acercan al género humano -especialmente, a la especie Homo erectus-.El reputado paleoantropólogo y líder del equipo de excavación, Lee Berger, cree que la especie ahora descubierta podría ser "el punto del que surge el género Homo".
Los dos esqueletos parciales de la especie hallados hasta ahora aparecieron en el verano de 2008. Berger se disponía a investigar un sistema de cuevas no exploradas en Malapa, a 50 kilómetros de Johannesburgo. Le acompañaba un estudiante de postgrado y su hijo Matthew, de nueve años. Al poco de llegar, mientras los mayores trabajaban, el pequeño se tropezó con una clavícula incrustada en una roca. Aquel hueso se convertiría en el punto de partida del trabajo de un equipo de 60 investigadores internacionales. Tras aquella clavícula, aparecieron los dos esqueletos, además de abundante fauna - felinos de dientes de sable, antílopes, ratones y conejos-.

Los análisis de los dos esqueletos, un joven preadolescente y una mujer de unos 30 años, confirman que se trata de una nueva especie con características únicas. Aunque el plano general de su esqueleto es el de un australopiteco, tiene también rasgos casi humanos, principalmente en el cráneo y la pelvis. Pese a que su cerebro es casi tres veces más pequeño que el de los humanos actuales, su forma parece ser más avanzada que la de otras especies de australopitecos.

La última tecnología para escanear los restos ha permitido permite también desvelar cómo murieron los dos australopitecos hace casi dos millones de años. Una caída pudo tener la culpa. Los dos homínidos, de 1,27 de altura y unos 30 kilos de peso, se encontraban en el fondo de lo que fue un lago en el fondo de una cueva. Aparentemente, cayeron en el agujero junto a otros animales, donde permanecieron algunos días. Poco después, una fuerte tormenta o una riada trasladó los cuerpos hasta el fondo del lago subterráneo donde los huesos se fosilizaron.

El excelente estado de conservación del material fósil, de entre 1,95 y 1,78 millones de años de antigüedad según el análisis de las rocas donde se encontraban, indica que los cuerpos fueron sepultados rápidamente. La posición de los esqueletos, a apenas 40 centímetros de distancia, y la asociación parcial de algunas articulaciones, sugiere que quizás murieron al mismo tiempo o con pocos días de diferencia.

El hallazgo obliga a reconsiderar el lugar en la evolución de la especie Homo habilis,hasta ahora considerada la primera especie humana. Si Australopithecus sadaba fue ancestro de los Homo erectus,con los que tiene rasgos en común, pero no de los Homo habilis,esto implicaría que los H. habilis no eran realmente humanos. Lo cual implicaría que las herramientas que se han encontrado asociadas a esta especie - y que fueron decisivas para ubicarla en el género Homo-no fueron fabricadas por humanos.




Hallan una nueva especie de homínido que vivió hace dos millones de años en Sudáfrica


El Australopithecus sediba puede ser un eslabón entre el hombre-mono sudafricano (Australopithecus africanus) y los primeros hombres

08/04/2010 LA VANGUARDIA

Redacción Internacional. (EFE).- Paleontólogos sudafricanos han identificado una nueva especie de homínido de hace casi dos millones de años, que arroja luz sobre la evolución de la especie humana y puede ser un eslabón entre el hombre-mono sudafricano (Australopithecus africanus) y los primeros hombres.

El hallazgo, publicado hoy en la revista científica Science, fue posible gracias a dos esqueletos -de un niño y una mujer- encontrados en 2008 en una cueva de la región sudafricana de Sterkfontein, a 40 kilómetros de Johannesburgo, declarada cuna de la humanidad por la gran cantidad de fósiles que alberga.

La nueva especie, bautizada Australopithecus sediba, "puede muy bien ser la piedra roseta que nos permita comprender el origen del género Homo", declaró a Science el autor principal del estudio, el paleontólogo Lee Berger, de la universidad sudafricana de Witwatersrand.

Berger explicó que por su morfología los esqueletos comparten características tanto con el Australopithecus africanus como con los primeros miembros del género Homo, en particular el Homo erectus y el Homo ergaster. Y subrayó la gran importancia del descubrimiento porque viene a colmar un vacío en el tiempo, ya que los restos, de entre 1,78 y 1,95 millones de años de antigüedad, datan de un periodo del que casi no existen registros fósiles.

"Tenemos un buen registro fósil de los homínidos hace más de 2,1 millones de años, y satisfactorio para hace 1,6 millones de años, pero la época entre 1,8 y 1,9 millones de años ha sido realmente un agujero negro", señaló.

Los esqueletos revelan un cerebro muy pequeño y unos brazos muy largos, propios de los australopitecos, pero también una cara muy avanzada, con una nariz y dientes pequeños, una pelvis para caminar erguido, piernas largas y una cavidad craneal similar a la de homínidos muy posteriores como el Homo erectus o el Homo habilis, añadió.

Según Berger, estamos ante una nueva especie porque "nunca hemos visto esta combinación de rasgos en ningún homínido". El Australopithecus sediba tenía una estructura ósea similar a la de las primeras especies de Homo, pero la empleaba más bien como un Australopithecus, la más famosa de las cuales es "Lucy", hallada en Etiopía en 1974 y que vivió un millón de años antes, señala el estudio.

Esto indica que la transición de los primeros homínidos, que vivían en árboles, al género Homo plenamente bípedo ocurrió en etapas lentas y que primero emergieron varias especies similares a la de Homo, señala el estudio. "Estos fósiles nos permiten atisbar un nuevo capítulo de la evolución humana en un periodo crítico, cuando los homínidos cambiaron su dependencia de la vida en los árboles por la vida sobre tierra", dijo Berger.

La nueva especie, cuyo nombre significa "fuente" en el idioma sudafricano seSotho, comparte más rasgos con los primeros Homo que cualquier otro australopiteco y por ello puede ser su antecesora o estar emparentada con un antecesor que coexistió durante un tiempo con el Homo, explica el estudio.

Los dos esqueletos fueron encontrados el uno al lado del otro en un buen estado de conservación en depósitos de sedimentos de la erosionada cueva de Malapa, adonde fueron arrastrados por un alud, lo que indica que su muerte se produjo por la misma causa poco antes, señala en otro estudio en Science el geólogo australiano Paul Dirks.

Según el científico, el entorno en el que habitó el Australopithecus sediba era muy similar al de hoy, con llanuras verdes y valles boscosos, aunque los ríos fluían en distintas direcciones y el paisaje era cambiante. Los investigadores, que identificaron también en la cueva los fósiles de 25 especies de animales, entre ellos gatos diente de sable, antílopes, una hiena, un gato salvaje y un caballo, sospechan que el lugar, que tenía decenas de metros de profundidad, fue una trampa mortal para animales en busca de agua.