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dimarts, 4 d’octubre del 2016

El tránsito a la Modernidad

Cambios a finales de la Edad Media y tránsito a la modernidad

A NIVEL ECONÓMICO

Expansión de la actividad comercial y de la vida urbana, una tendencia que con el tiempo llevara a la consolidación del sistema capitalista. 
  • Mejoras técnicas
  • Expansión del comercio
  • Mejora de las comunicaciones
A NIVEL SOCIAL
  • Emergencia de la burguesía
  • Aparece una nueva sensibilidad: los nuevos ideales de la vida burguesa (pragmatismo, goce terrenal de la vida, proximidad) empiezan a sustituir los ideales caballerescos
A NIVEL RELIGIOSO

Crisis espiritual e institucional

Durante la Baja Edad Media, la cristiandad viven convulsiones como las guerras entre reyes y nobles o entre reyes, o como la Peste Negra, que se solapan a una prolongada crisis de la institución eclesiástica, cuya estructura, organización y funcionamiento se ha visto resentida por la sustitución progresiva del sistema feudal por un mundo vertebrado en torno a las ciudades y el comercio con un poder político cada mas centralizado en las naciones estado emergentes  

  • La crisis paulatina del modelo feudal (vertical y jerárquico en un mundo estable, sin cambios inspirada por valores aristocratizantes)  a consecuencia del protagonismo de fenómenos como la expansión de comercio, el renacimiento de la vida urbana, el auge de la burguesía y el fortalecimiento del pode político
  • Los conflictos con un poder político cada vez más fuerte y centralizado.
  • La relajación de las costumbres:
    • corrupción,
    • nepotismo
    • y simonía.
  • El bajo nivel cultural del clero. 
  • Una teología desconectada de la vida cotidiana y de los cambios que se estaban experimentando:
    • Visión negativa de la condición humana
    • Condena del préstamo a interés considerado usura
  • Peste Negra
  • Exacerbación de la consciencia del pecado. Procesiones de flagelantes
  • Incertidumbre vital ante un mundo que en cambio
  • Mayor conciencia individual.Devotio moderna: fomento de la meditación y de la religiosidad personal frente a la piedad popular multitudinaria y superficial 
  • Lutero y la justificación por la fe
  • Calvino, la predestinación y el desarrollo capitalismo. Cromwell y el puritanismo
  • La subjetividad calvinista 

A NIVEL CULTURAL Y CIENTÍFICO. Véase el siguiente documento (importante)

Llegan a Italia sabios que huyen de Constantinopla, tomada por los turcos en el año 1453 y que divulgaron a los autores clásicos y romanos que ya habían empezado a ser conocidos en Occidente gracias a las traducciones del árabe que se divulgaron desde Toledo y que reflejaban una visión más terrenal y próxima de los asuntos humanos. 
  • Humanismo que exalta las cualidades del hombre frente a la visión pesimista de la condición humana anterior (hombre pecador). la visión antropocéntrica sustituye al teocéntrica. Giovanni Pico della Mirandola (Discurso sobre la dignidad del hombre):   Cuando Dios terminó la creación del mundo, empieza a contemplar la posibilidad de crear al hombre, cuya función será meditar, admirar y amar la grandeza de la creación de Dios. Pero Dios no encontraba un modelo para hacerlo. Por lo tanto se dirige al primer ejemplar de su criatura, y le dice: "No te he dado una forma, ni una función específica, a ti, Adán. Por tal motivo, tendrás la forma y función que desees. La naturaleza de las demás criaturas la he dado de acuerdo a mi deseo. Pero tú no tendrás límites. Tú definirás tus propias limitaciones de acuerdo con tu libre albedrío. Te colocaré en el centro del universo, de manera que te sea más fácil dominar tus alrededores. No te he hecho mortal, ni inmortal; ni de la tierra, ni del cielo. De tal manera, que podrás transformarte a ti mismo en lo que desees. Podrás descender a la forma más baja de existencia como si fueras una bestia o podrás, en cambio, renacer más allá del juicio de tu propia alma, entre los más altos espíritus, aquellos que son divinos."



  • Renacimiento. Inspiración en los modelos clásicos de belleza y armonía. Los artistas abandona el anonimato.  
  1. Texto 1: Del clérigo al burgués **
  2. Texto 2: Reloj y modernidad *
  3. Texto 3  Tiempo y modernidad ***
  • Empirismo: Véase el siguiente documento (importante)
  • Ilustración: Véase el siguiente documento (importante)
  • Romanticismo

Véase el siguiente vídeo a partir del minuto 6:https://www.youtube.com/watch?v=pDpEDR9-01w





A NIVEL POLÍTICO

Los cambios que se están viviendo favorecen la trasformación de las instituciones políticas en las siguientes direcciones:


  1. Sustitución paulatina de una visión de la actividad política de inspiración religiosa por otra terrenal guiada por el realismo y la eficiencia y centrada en consolidar el estado (el conjunto de instituciones políticas que hacen posible la vida en común) que garanticen el orden y la justicia frente a los intereses particulares en liza. Maquiavelo y El príncipe. Castiglione y El Cortesano

  1. Reconocimiento del protagonismo político de la burguesía, una tendencia que llevará a la idea de contrato social primero y que después cristalizara  en las revoluciones liberales y que se iniciará en Holanda (revolución holandesa: república, tolerancia) y en Inglaterra (consolidación del poder del parlamento) y más tarde en América (Independencia de la Trece colonias) y Francia (Revolución Francesa): derechos del hombre, división de poderes, elecciones, parlamentarismo.

  2. Fortalecimiento del poder centralizador del rey frente: primero monarquías autoritarias y el nacimiento de los estados nacionales; y, después, absolutismo.
  3. Utopismo y revolución. Totalitarismos. 
A NIVEL DE VIDA ÍNTIMA a partir de Phillipe Ariès



En la Edad Media la comunidad constituye un medio familiar en el que todo el mundo se conoce y se espía.

Era el único espacio habitado y regulado según ciertos derechos.

A la llegada del siglo XIX, la sociedad se torna anónima en la que las personas ya no se conocen. Esto sucede a través de dos maneras:

• mediante el derecho de elegir con mayor libertad la condición o el tipo de vida
• refugiándose en la familia, centro del espacio privado.

Para visualizarlo hemos de recurrir a la historia íntima, a la vida privada. El modelo de la vida pública es un modelo evolucionista, donde las innovaciones y supervivencias son indistinguibles.

El modelo de la vida privada considera las realidades con más detenimiento y las divide en periodos.

Entre los acontecimientos que modifican la idea que las personas tienen de ellas mismas y de su papel en la vida diaria de la sociedad hay que destacar los siguientes.-

1. El surgimiento de un Estado más intervencionista

El individuo debía construir una imagen de apariencia y utilizaba el gasto, la ostentación y la insolencia como herramientas para mantener su honor/prestigio. Por ello, el Estado prohibió los duelos y prescribió el lujo de vestido para evitar la usurpación de puestos. Intervenía en las relaciones internas.

El Estado con sociedad articulada en tres niveles:

-La sociedad cortesana: mezcla de acción política, festividad, compromiso personal y jerarquía.
-Clases populares: mezcla de trabajo y fiesta, mundo de la calle, plaza, alameda. En la plebe hay más obstáculos para el desarrollo del mundo privado.
-Se desarrollan grupos intermedios, pequeñas sociétés.

2. Alfabetización y lectura: gracias a la imprenta. La persona se hace una idea por sí mismo del mundo, obtiene conocimientos empíricos y realiza reflexiones.

3. Nuevas formas de religión: a partir de los siglos XVI y XVII. La oración adopta nuevas formas de meditación solitarias.

Indicios de privatización.-

1. Literatura de civilidad: contenía reglas de buena crianza y código de cortesía. Se trataba más de extender un espacio reservado del cuerpo. Los abrazos y besos en la mano se sustituyen por ademanes discretos y furtivos. Nacía un nuevo pudor donde se disimulaban actos de excreción.

2. Literatura autógrafa: es el diario íntimo, cartas, confesiones que relacionan la lectura, escritura y conocimiento de uno mismo. No están destinados a ser públicos, son hechos por el gusto de hacerlo.

3. Gusto por la soledad: se da por la necesidad del hombre de aislamiento. Ya no es tedioso.

4. La amistad: ya no es únicamente fraternidad de armas o camaradería, es un sentimiento más civil, un trato afable, una fidelidad apacible.

5. Nueva forma de concebir la vida diaria: el arte y la arquitectura nacen como una exteriorización de uno mismo y de los valores que se cultivan en sí. Nacen a causa del gusto, el arte del interior donde se decoran los muebles, camas y tapices, también el arte de la mesa y los vinos.

6. La historia de la casa: nuevas dimensiones de las habitaciones y multiplicación de espacios pequeños; la creación de espacios de comunicación que permiten entrar o salir; la especialización de las habitaciones que sirven hacia una funcionalización como lo es la búsqueda de espacio para la intimidad y por último, la distribución de la calefacción y de la luz (por ej.: la chimenea).

El individuo, el grupo, la familia.-

1. La conquista de la intimidad individual:
los siglos XVI y XVII se caracterizan por individualización de costumbres en la vida diaria. La búsqueda de intimidad está ligada al amor, así como también la discusión de confidencias políticas. Surge un individualismo de costumbres que declinó a finales del siglo XVIII donde nace la vida familiar, un ambiente que absorbe las preocupaciones del individuo.

2. Formación de grupos de convivencia social: durante los siglos XVI y XVII se forman  pequeñas sociedades consagradas a la conversación, es decir, una reunión entre personas particulares con quienes uno se comunica para evitar el aburrimiento de la soledad y el trastorno de la multitud. Estos grupos declinaron cuando se pretendió institucionalizarlos dado a que perdieron la informalidad y espontaneidad.

3.La familia cambia de sentido: se convierte en un refugio donde uno escapa a las miradas del exterior, un lugar de afectividad en donde se establecen relaciones de sentimiento entre la pareja ylos hijos. El padre se convierte en figura moral que inspira respeto. Aún así la sociabilidad anónima no se elimina.

La doble definición de lo público.-

La sociabilidad anónima se sustituye por una restringida que se confunde con la familia o el propio individuo.

El problema radica en saber cómo se pasa de un tipo de sociabilidad en la que lo privado y lo público se mezclan, a una en la que ambas se separan, incluso la absorbe o reduce su extensión.

En la Edad Media no se tiene nada privado dado a que se depende de las sociedades colectivas para la protección y el sustento, sin embargo, desde la aparición del Estado Cortesano queda disponible un espacio-tiempo para actividades particulares.
 A fines del siglo XVI y la primera mitad del XVII la transición no fue sencilla, el Estado no pudo hacerse cargo de todas las funciones así que surgen las redes de clientela (nobleza local) que se hicieron cargo de las funciones tanto públicas (militares) como las privadas(servicios).

Las personas ejercían el poder en nombre del rey con sus propios fondos, hasta que el rey les permita recobrar el dinero y más en retorno. Existe una doble relación público/privado en la que el Estado todavía se administra como un bien familiar.

Sin embargo, para la segunda mitad del siglo XVII, la remuneración pública se separa del gasto privado y las clientelas empiezan a regirse por las leyes del Estado.

Al principio del siglo XVIII lo público está netamente desprivatizado. A partir de aquí el espacio privado está casi cerrado y separado por completo del servicio público que se ha hecho autónomo y es reemplazado por la familia.

Las conclusiones principales:

  1. La contraposición del hombre de Estado con el particular, el contraste entre las relaciones políticas y el espacio doméstico.

  1. El paso de una sociabilidad anónima (donde lo público y privado son lo mismo) hacia una fragmentada en la que aparecen sectores bien diferenciados (sector social, profesional, doméstico)




divendres, 1 de novembre del 2013

Las manos sucias de Maquiavelo

Algunos historiadores presentan erróneamente al pensador como abanderado de la libertad y fundador del republicanismo moderno. En su obra hay una apología de la guerra como medio para lograr riqueza y grandeza.

MARIA JOSÉ VILLAVERDE,  EL PAÍS 6 - JUL - 2013

 Historiadores MonarquíaGuerraGobiernoHistoriaPolítica
 

ENRIQUE FLORES



Ese personaje burlón, irreverente, bon vivant, mujeriego, que nos retrató Santi di Tito, de frente ancha, pómulos salientes y labios finos, ojos pequeños y vivaces y mirada huidiza, vestido de suntuoso ropaje negro y granate en su condición de servidor de la República de Florencia, ha encarnado durante siglos la amoralidad y ha sido catalogado como maestro de insidias y de manipulación. Para hacerle justicia, habría que recordar a quienes contribuyeron a trazar tan poco halagüeño retrato que el florentino fue solo responsable de desvelar las prácticas políticas que imperaban en la Europa de comienzos de la modernidad, eso sí, con más finura, perspicacia y clarividencia que la mayoría de sus contemporáneos. ¿O fue culpable de algo más?
Maquiavelo escribió El Príncipe hace 500 años (aunque no fue publicado hasta 1532, después de su muerte), confinado en su casa de campo a poca distancia de Florencia. A raíz de la caída de la República y de la vuelta al poder de los Médicis, en 1512, había sido destituido de su cargo de secretario de la Segunda Cancillería, un golpe del que no se recuperaría jamás. Pues si alguien aborrecía la "excelsa" vida contemplativa, tan alabada por otra parte por el Renacimiento, ése era él, un hombre abocado a la acción. Desde su casa de Sant'Andrea in Percussina, soñaba con regresar a la actividad diplomática y volver a los entresijos de la política europea y a los pasillos de las cortes de Francisco I, el emperador Maximiliano, el Papa Julio II, César Borgia o Catalina Sforza. Se resistía a aceptar un destino que le alejaba del Palazzo Vecchio y rumiaba, desde los Orti Oricellari, los jardines propiedad de Cosimo Rucellai donde conspiraban los tertulianos republicanos, su vuelta a la política activa.
Se ha otorgado injustamente a El Príncipe el título de opus magnum, olvidando que es en los Discursos sobre la primera década de Tito Livio donde Maquiavelo pone negro sobre blanco su modelo republicano. Y, erróneamente, historiadores reconvertidos en ideólogos (Skinner, Viroli) han tratado de convertirle en abanderado de la libertad y fundador del republicanismo moderno. Aducen la vigencia de su ideal del vivere civile e libero, es decir, su apología de la participación política y del compromiso cívico, que puede servir hoy de alternativa a la apatía política y al desinterés ciudadano imperantes en nuestras democracias liberales. Pero el personaje se resiste a que le aprisionen en esa camisa de fuerza. Porque libertad (moderna) en Maquiavelo hay poca y lo que refleja su obra es una vuelta al patriotismo grecorromano. Lo que El Príncipe enseña al gobernante es cómo adaptarse a las circunstancias para conservar su poder (legítimo o ilegítimo), por medios lícitos o ilícitos. Y lo que los Discorsi alegan es que todo está permitido (incluso el crimen) por el bien de la patria. Poco que ver con nuestras concepciones democráticas.

‘El Príncipe’ enseña a adaptarse para conservar el poder, legítimo o no, por medios lícitos o ilícitos
La ética de Maquiavelo es el reverso de la ética cristiana. Y las virtudes que ensalza (ambición, crueldad, engaño y mentira), la cruz de las recomendadas en los espejos para príncipes de la época: honradez, justicia, benevolencia. Para sus seguidores personifica el realismo que se revuelve contra la ceguera de los perseguidores de sueños, de los nostálgicos de ideales imposibles, de los incapaces de comprender el dilema que atenaza al estadista y al que solo puede hacer frente aceptando la crudeza de la realidad.
Sus detractores le acusan de prescindir de cualquier tipo de sentimiento humanitario y de "encallecimiento moral". Pero, seamos justos, a pesar de su aparente falta de escrúpulos y de su laxa moral, sí hay valores en Maquiavelo, valores republicanos, es decir, valores colectivos. Porque lo que busca con ahínco el secretario florentino es la grandeza de Florencia y su transformación en una de las grandes potencias del tablero europeo. ¿Es un delito perseguir el interés general? preguntarán sus partidarios. Desde luego, si para ello se sacrifica a los ciudadanos, se exacerba el patriotismo y se glorifica la guerra. Pues Maquiavelo aconseja al gobernante mantener a los ciudadanos en la pobreza para que, no teniendo nada que perder, luchen hasta la última gota de sangre por la república. Su exaltado patriotismo recuerda al "dulce es morir por la patria" que cantara Horacio y que el poeta y militar Wilfred Owen, combatiente en la Primera Guerra mundial, denunció como la "vieja mentira". Pero también hay en las principales obras de Maquiavelo una apología de la guerra, no solo defensiva sino "expansionista", como medio de proporcionar grandeza y riqueza a la República y dotar de cohesión a la colectividad.
Y no nos confundamos cuando habla de virtú, uno de sus términos más controvertidos. Hanna Pitkin ha denunciado que la lucha de la virtú maquiaveliana para doblegar a la fortuna, revestida de rasgos femeninos y seducida por la virilidad, la osadía y demás cualidades pretendidamente masculinas, es una intolerable muestra de machismo, excluyente y brutal. Y que su uso de la fuerza y de la violencia podría considerarse "proto-fascista". Y Mansfield asegura que el recurso a la violencia es el eje de su política.

Con todo el respeto por los republicanos actuales, no creo que Maquiavelo sea hoy el ejemplo a seguir
Pero por lo general, los historiadores se muestran más conciliadores y justifican la virtú maquiaveliana, ese deseo de controlar el mundo, de someter al enemigo, y de aplastar a los que se oponen a nuestros fines, como puro ejercicio de supervivencia. Al elevar a paradigma de conducta la fiereza del león y la astucia del zorro, Maquiavelo no haría sino describir las opciones de la resistencia y recomendar el valor, el arrojo, el aguante del fajador para encajar los golpes de la fortuna. Sería la respuesta a una época -la incipiente modernidad-, donde imperaban la ambición, el apetito de poder, el ansia de dominación y el deseo desenfrenado de riquezas, rasgos que anticipan ya la descarnada descripción hobbesiana de nuestro mundo moderno.
En cualquier caso y con todo mi respeto por los republicanos actuales, no me parece que Maquiavelo sea hoy el ejemplo a seguir. Es cierto que Sartre, ante el gran dilema que nos plantea la acción política, nos recomendaba orillar los escrúpulos morales y mancharnos las manos en la arena política. Y nuestros coetáneos republicanos insisten en que ése es el precio a pagar por vivir en comunidad, pues no es posible la vida "al margen, por encima o más allá de la ciudad" y no podemos eludir sus exigencias ni escabullirnos ante nuestras responsabilidades (Del Águila). Si queremos una vida "verdaderamente humana" (Arendt), tendremos que aceptar los costes del vivere civile e libero maquiaveliano que son el dolor, la crueldad, la violencia y la transgresión, es decir, vivir con las manos manchadas. Pero sí que hay otras alternativas. Una es dar la espalda al mundo de la política y sus ruindades, como nos aconsejaba Sócrates (y los epicúreos) si nuestro horizonte es alcanzar la perfección moral. Huir del fragor del mundo, como los ascetas o los monjes de clausura, o ir en pos del conocimiento como Spinoza, o entregarnos a lo social, al voluntariado. Todas son opciones tan respetables como la cívica. Pero también caben otras vías sin desviarnos de la vita activa. La tradición estoica encarnada por Cicerón enseña que no todo está permitido por el bien de la república y que existen barreras éticas infranqueables (los "derechos de la humanidad") en la actuación política. Hoy estas líneas rojas son los derechos individuales. Tal vez sea ésa la enseñanza en negativo más valiosa que nos puede aportar el florentino.
María José Villaverde es catedrática de Ciencia Política de la UCM.