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dissabte, 26 de març del 2011

Michael Gazzaniga y la singularidad del ser humano. "No éramos únicos. Ahora lo somos"



Autor: Redes 20 Marzo 2011
Redes 88: “No éramos únicos. Ahora lo somos”. Fecha de emisión: 20/03/11.
Antes de aceptar que todos los seres vivos venimos del mismo antepasado común, el ser humano se creía único entre las criaturas del planeta, alentado sobre todo por la influencia de dogmas y religiones. Y hoy, cuando parecía ya acabada la época de creerse el centro del mundo, varios científicos, con nuevos datos sobre nuestro cerebro y sobre nuestro comportamiento aseguran que los humanos son definitivamente especiales y únicos.
Michael Gazzaniga, abanderado de estas ideas, nos hace un recorrido en este programa de Redes por las diferencias más llamativas con el resto de animales.
Descarga la transcripción de la entrevista.
Para ampliar:
Título: ¿Qué nos hace humanos?
Autor: Michael Gazzaniga
Idioma: Castellano
Editorial: Paidós Ibérica
Publicación: Barcelona, 2010
Número de páginas: 480
Encuadernación: tapa dura
ISBN: 978-84-493-2407-9
Precio: 27,00 €
En esta obra, Gazzaniga nos ayuda a comprender la condición humana a partir del estudio de la naturaleza biológica, psicológica y altamente social de nuestra especie. El autor nos explica los fundamentos de la vida humana, de la especificidad de nuestro cerebro y cómo, a lo largo de la evolución, los circuitos cerebrales han configurado el lenguaje, la memoria, las emociones y la percepción, todo lo cual nos ha convertido en seres sociales, capaces de decidir sobre nuestra conducta y sobre nuestras interacciones con los demás.
Esta obra pone al alcance del lector, desde un punto de vista científico, los elementos que constituyen nuestra condición humana.

20 Respuestas to “Redes 88: No éramos únicos. Ahora lo somos”
  1. Mark Roberts:
    Me da la impresión de que Punset asimila el concepto de capacidad de abstracción a la capacidad de repuesta ante situaciones mentales que están presentes en otras especies. No es esto a lo que me refiero. Hace poco he escrito un correo a Josep Call, contándole mis reflexiones. Me gustaría que se crease un debate en torno a este tema, ya que me parece muy interesante.
  2. Fabián Brandán:
    El hombre es el único animal con capacidad de sentirse único, ese poder se lo otorga la evolución como el crecimiento descontrolado a una plaga, una ventaja que ayuda a no sentir culpa ante los demás seres no evolucionados.
  3. Hernan Pasquotto:
    Eduard, jo soc Argenti, he viscut a Catalunya molt de temps, soc mig Catala, per part de mare i te admiro moltissim..ara que he tornat a Buenos Aires, et miro per internet. Has sigut una llum per mi, moltes vegades..i com jo soc de ciencia a ple, he de dir: ERES LA LECHE TIO! (amb tot respet).
  4. Ignacio Bermejo Martinez:
    Es impresionante el futuro que nos espera, en el que el hombre ya no sólo evolucionará en sí mimo, sino sumando elementos externos que nos ayudarán a ser más perfectos.
  5. Jesus Doya:
    Siempre hemos sido unicos. Lo que ahora nos hemos dado cuenta.
  6. Luislo:
    A mí me sigue pareciendo que la diferencia entre ser humano y animal, sigue siendo el grado.
  7. Javli:
    Interesante reflexion Fabián, pues incluso tengo la sensacion de que buscamos hasta sentirnos unicos y especiales entre los nuestros. Tanto individualmente, como dentro de la pertencia a un grupo/etnia/tribu.
  8. reg:
    Bueno esto es algo más, Por qué hay que esperar a que la ciencia dé el visto bueno?. Solo son hipótesis que hoy funcionan pero mañana no. No existe la evolución psicológica. Yo sigo viendo lo mismo que a lo largo de toda la historia. Pasado-presente-futuro. Todo está aquí. Somos el mundo, tan difícil es de comprender?
    La duda forma parte del crecimiento por ello investiguemos todos.
    Acumulación de conocimiento no es igual a sabiduría… El conocimiento que nace de la experiencia es limitado.
    La experiencia es siempre limitada pero esa experiencia a menudo la inflamos y hacemos de ella algo fantástico. Somos conscientes de que nuestros hijos son más inteligentes que nosotros? Sin embargo seguimos instruyéndolos con el pasado. De que vale decir llevo 30 años enseñando si seguimos repitiendo, mismas técnicas, mismos instrumentos que miden, mismas reglas, etc.
    Es necesario hablar de los pensamientos que son los que nos mueven y nos limitan. En definitiva renovarse, y esto implica a todos. Otro punto importante es que tratamos de dividir la psique: violencia – no violencia y eso es imposible. Comprender que es la violencia lleva a disolver la violencia. Esto es lo que hay que transmitir al ser humano para que por si solo comprenda que es único ya que por si solo llega a lo que un día perdió. Lo que descubrimos, es añadido y por lo tanto limitado, con esto lo que hacemos es mantenernos al día. Lo que hay que tener en cuenta para avanzar es que todos somos uno porque todos tenemos las mismas emociones básicas, lo demás, las habilidades, es superficial. El ego hace mucho daño. Si estamos limitados psicológicamente entonces todo lo demás que hemos creado con la tecnología, que es impresionante, se convierte en peligroso para nuestra especie humana. En definitiva, la consciencia es compartida por todos los seres humanos. Estamos condicionados desde la niñez ( mi casa, mi juguete, mi familia, mi…), esto nos separa. La prueba, venimos sufriendo mucho, mucho a lo largo de la historia y seguimos pese a todas estas cosas que nos cuentan los científicos. Por qué siguen las guerras, las catástrofes? Una vez más la división en todas sus facetas es un punto importante. De nada vale ir más allá si la historia se sigue repitiendo. Todo eso es tiempo, psicológico y por lo tanto destrucción. Podemos comprender esto para cambiar el rumbo e ir hacia lo desconocido? Cambiemos nuestro patrón de pensamiento y por lógica todo cambia. Todo instrumento que el hombre ha inventado ha sido puesto al servicio de la destrucción. Miremos!!! Le preocupa a alguien el futuro de la humanidad? Gracias por este reportaje que me invita a expresarme.
  9. ana:
    Cada carácter es totalmente único e irrepetible, e incluso el de l@s gemel@s monocigóticos, que comparten el 100% del ADN…
  10. ana:
    Gracias por todo, EDUARDO, le veneramooooooooooooos…
  11. zas:
    jajaja zas en toda la boca para unos cuantos.
  12. Juan Jose Moreno:
    Es la primera vez, en años, que Punset entrevista a un “científico” de este tipo. Lo veo más próximo al “diseño inteligente” y a toda la paarafernalia de la extrema derecha norteamericana. Como demonios este “cientifico” comparar a un primate actual con un civilizado hombre actual. No comparó un hombre de hace dos millones de años con un chimpancé actual….
  13. Sergio:
    No tengo muchos conocimientos para hablar con propiedad, pero me gustan mucho estos temas y creo que cada animal es unico. Evidente es que nuestras diferencias son notables sobre todo la capacidad de simbolización y conexiones neuronales, pero no dejan de ser eso, diferencias. Todas las especies tienen algo que las hace unicas y diferentes. No deja de ser una opinión como ya digo no tengo muchos conocimientos para hablar con propiedad.
    Saludos!
  14. Moisés A. S. Jurado:
    Evidentemente, las diferencias cuantitativas conllevan diferencias cualitativas, así como especializaciones que acaban mermando sistemas ineficientes para estas, y por supuesto todos los animales, somos únicos y diferentes.
    En el hombre, la diferencia irracional esotérica, fruto de la sugestión, es supina, ¡pero la ignorancia ayuda a la felicidad!
  15. frank:
    Tengo caballos y otros animales de hace muchos años y puedo decir que son tan diferentes entre si como nosostros osea no somos tan especiales.
  16. Luis Tovar:
    Un vídeo muy interesante. Y también un buen ejemplo, a mi modo de ver, de como los prejuicios antropocentristas dominan a muchos científicos, y seres humanos en general.
    Algunos de los argumentos tengo que reconoces que son francamente divertidos. Por ejemplo, al igual que los chimpaces yo tampoco podré nunca pilotar un avión ni “disfrutar” de un (soporífero) partido de béisbol. ¿Pero se supone que eso es un argumento serio para establecer alguna diferencia radical entre el ser humano y otros animales? Entonces debe de haber una diferencia radical entre yo mismo y otros humanos. Luego debo ser especial y único.
    Entre individuos humanos somos muy diferentes. Se podría perfectamente decir que cada uno de nosotros es un individuo único y singular.
    El señor Gazzaniga dice que el ser humano es el único animal que tiene la capacidad de descubrir el estado de ánimo de otros individuos. Pero justo a continuación dice que algunos chimpancés que pueden hacer algo parecido, sólo de que en “muy bajo nivel”. O sea que tienen la misma capacidad pero de forma más básica. Se contradice a sí mismo.
    Parece que se olvida de que hay un porcentaje de seres humanos que carecen por completo de empatía por otros. Como ocurre con los psicópatas.
    Además, existen evidencias de empatía entre animales no humanos. En Redes dedicaron un programa concreto sobre ese tema:
    El argumento del arte resulta también bastante inconsistente.
    El arte se puede reducir a su fundamento básico que no es otra cosa que el juego. Si por arte entendemos la representación de una ficción entonces estamos hablando del juego. Y se ha demostrado que otros animales juegan también.
    Y juegan precisamente por el mismo motivo que Gazzaniga afirma que nosotros realizamos arte, es decir, para mejorar nuestra forma de enfrentarnos al mundo.
    Si por arte entendemos el goce de los sentidos por la belleza también se ha demostrado que otros animales sienten placer al ver determinadas formas y colores.
    Hasta ahora vemos que ha resultado francamente difícil, por no decir imposible, encontrar alguna característica única en el ser humano. Algo que dependa de la cualidad, no de la cantidad, que lo diferencia del resto de animales. Ahora bien, sí podemos en cambio encontrar características que otros animales poseen de manera única y que no se encuentran en el ser humano. Por ejemplo, los murciélagos tienen la capacidad de orientarse por medio de ultrasonidos. Nosotros carecemos por completo de dicha capacidad natural.
    Así que resulta que el ser humano no es especial. Y si supuestamente es único, no lo es menos que otros animales que también poseen capacidades singulares, que nosotros no tenemos. En todo caso, son los individuos quienes existen como entes reales, y quienes serían únicos.
    Seguramente lo que es verdaderamente único en el ser humano es su pretensión de diferenciarse de otros animales. El señor Gaganizza quiere creer que el ser humano es único y “especial”, y no le importa saber si eso es realmente cierto, puesto que esa creencia – al igual que ocurre con el pensamiento religioso – resulta gratificante y satisfactoria por sí misma independientemente de su veracidad.
  17. Alejandro:
    Sabemos que el ser humano “homo-sapiens” ha evolucionado y es el producto de la selección natural, al igual que muchas especies; tenemos la capacidad de razonar e indagar cuestiones que otras especies todavía no la tienen.
    Vivimos en un punto de la evolución que dadas las ciercunstancias hacen que creamos que somos únicos, pero no olvidemos que esa misma conclusión nos pasa factura al momento de evaluar si hemos aportado algo a la naturaleza de beneficioso.
    Debemos tener presente que cada especie tiene su parte de unicidad, dependiendo de las cualidades que se evalúen.
  18. Mario Luna:
    Al final no me ha quedado del todo claro el argumento decisivo para afirmar que la diferencia entre nuestra especie y la del resto de los animales no es sólo de grado. Me ha dado un poco la impresión de “quiero y no puedo”.
    Al final del programa, me ha sorprendido gratamente que Punset sacara el tema de los cyborgs, la ley de Moore, la singularidad, etc. Creo que sería genial que en próximos programas se abordase el fenómeno del súper ordenador “Watson” de IBM y cómo afecta éste a las predicciones de Ray Kurzweil y otros “predicadores” de la Singularidad Tecnológica. Gazzaniga se ha quedado muy tranquilo afirmando que no espera grandes cambios en nuestra especie para los próximos 50 años, pero lo ha hecho sin abordar los argumentos ofrecidos por los singularianos.
    En cualquier caso, felicidades una vez más a Punset y su equipo por la excelente labor que llevan a cabo.
  19. josé manuel gallego:
    Pues yo, que me inclino más por el excepcionalismo, o más exactamente, me inclino a pensar que según desde qué ciencia o saber se contemple al ser humano, somos excepcionales o no, creo que Gazzaniga no da argumentos suficientes y deja en mal lugar a quienes defendemos la para mi evidente excepcionalidad humana.
    En cuanto a lo de los 150 amigos, deberían haber citado a Dunbar, creo yo, y no creo que esa sea razón que rompa la escala de grados, pues los chimpances tienen 50.
    Creo que para un biólogo, no somos más que animales o seres vivos; para un antropólogo, somos su único objeto de estudio; para un historiador de la literatura, pues dudo de que haya Historia de la Literatura de las abejas; para un físico, pues somos polvo de estrellas.
    Y puestos a dejarlo todo en “grados”, por qué no pensar que las plantas son animales sin piernas, los procariotas son casi como eucariotas, o por qué no pensar que los pájaros hacen música sinfónica, o que las abejas saben geometría, etc.
    Por cierto, si se considera que los excepcionalistas somos antropocentristas, ergo, creacionistas, ergo, de extrema derecha, ergo fanáticos religiosos, yo me apresuro a llamar a los que se oponen a mi opinión de veganistas, y espero no verlos comer un filete de carne delante de mí.
    Por otro lado, Punset, como siempre, estupendo.
    saludos
  20. josé manuel gallego:
    Y una cosa más. Ahora que lo pienso, los gradualistas, que creen que tal conducta humana es un grado más alto en cuanto a sofisticación y perfeccionamiento respecto de otras conductas raciomorfas, podría equivaler a pensar que realmente tal cualidad es más perfecta, y cabria inferir que existe un “telos” en la evolución- vista como Scala Naturae-, más allá de la adaptativa, mientras que los excepcionalistas, o algunos, defendemos la monstruosidad del ser humano, y que su conducta no asegura su supervivencia en general ni lo contrario.
    Es esa monstruosidad cerebral la que hace que seamos excepcionales cualitativamente. Y esa diferencia va más allá de la que existe entre especies, precisamente porque todo esto son discusiones que afectan a la razón y al entendimiento, y ambos, razón, entedimiento, etc, insisten en contemplarse como las cualidades que marcan la más importante de las diferencias- no el correr más rápido o volar más alto. Es una de las múltiples rupturas que hace el ser humano para comprender el mundo. No podemos dejar de ser la medida de todas las cosas.

Los últimos humanos libres

Autor: Pablo Herreros 24 marzo 2011 FUENTE: http://www.somosprimates.com/2011/03/los-ultimos-humanos-libres/
En este extracto de la serie de documentales Human planet, producido por la BBC, podemos ver por primera vez en la historia escenas del avistamiento, de una de las tribus no contactadas que habitan en la Amazonia en la actualidad.
Fragmento del episodio de la serie Human planet.
Las imágenes fueron tomadas por Jose Carlos Meirelles, quien trabaja para la National Indian Foundation (FUNAI), una agencia encargada de la protección de los intereses y culturas indígenas de Brasil. Ser capaz de probar su existencia mediante fotografías y vídeos resulta de vital importancia para su futuro, ya que muchas compañías madereras y mineras lo niegan. Por esta razón, varias organizaciones ponen su empeño en probar su presencia en estas zonas, antes de que las grandes corporaciones lo hagan y los aniquilen. Mirelles cree que conocer a estas gentes tiene un interés especial para nosotros porque nos recuerdan que otra manera de vivir es posible, ya que son los últimos humanos libres del planeta.

dimarts, 4 de maig del 2010

ORÍGENES DEL FENÓMENO RELIGIOSO: ¿Dios creó al hombre o el hombre creó a Dios?

¿Dios creó al hombre o el hombre creó a Dios?

Científicos de Oxford investigan la estructura cerebral que aloja la creencia religiosa - Y Einstein aviva el debate desde la tumba

MÓNICA SALOMONE EL PAÍS 20/05/2008


Si usted cree en Dios o, en general, en alguna forma de ente místico, sepa que la inmensa mayoría de la humanidad está en su mismo bando. Si por el contrario no es creyente, es usted, en términos estadísticos, un raro. Si la demostración de la existencia de Dios se basara en el número de fieles, la cosa estaría clara.
Si usted cree en Dios o, en general, en alguna forma de ente místico, sepa que la inmensa mayoría de la humanidad está en su mismo bando. Si por el contrario no es creyente, es usted, en términos estadísticos, un raro. Si la demostración de la existencia de Dios se basara en el número de fieles, la cosa estaría clara. No es así, aunque en lo que respecta a este artículo eso es, en realidad, lo de menos. Creyentes y no creyentes están divididos por la misma pregunta: ¿Cómo pueden ellos no creer/creer (táchese lo que no corresponda)? Este texto pretende resumir las respuestas que la ciencia da a ambas preguntas.
Los físicos están pletóricos este año porque gracias al acelerador de partículas LHC, que pronto empezará a funcionar cerca de Ginebra, podrán por fin buscar una partícula fundamental que explica el origen de la masa, y a la que llaman la partícula de Dios. Los matemáticos, por su parte, tienen desde hace más de dos siglos una fórmula que relaciona cinco números esenciales en las matemáticas -entre ellos el famoso pi-, y a la que algunos, no todos, se refieren como la fórmula de Dios. Pero, apodos aparte, lo cierto es que la ciencia no se ocupa de Dios. O no de demostrar su existencia o inexistencia. Las opiniones de Einstein -expresadas en una carta recientemente subastada- valen en este terreno tanto como las de cualquiera. Sí que se pregunta la ciencia, en cambio, por qué existe la religión.

No es ni mucho menos un tema de investigación nuevo, pero ahora hay más herramientas y datos para abordarlo, y desde perspectivas más variadas. A sociólogos, antropólogos o filósofos, que tradicionalmente han estudiado el fenómeno de la religión o la religiosidad, se unen ahora biólogos, paleoantropólogos, psicólogos y neurocientíficos. Incluso hay quienes usan un nuevo término: neuroteología, o neurociencia de la espiritualidad. Prueba del auge del área es que un grupo de la Universidad de Oxford acaba de recibir 2,5 millones de euros de una fundación privada para investigar durante tres años "cómo las estructuras de la mente humana determinan la expresión religiosa", explica uno de los directores del proyecto, el psicólogo evolucionista Justin Barrett, del Centro para la Antropología y la Mente de la Universidad de Oxford.
Meter mano científicamente a la pregunta 'por qué somos religiosos los humanos' no es fácil. Una muestra: experimentos recientes identifican estructuras cerebrales relacionadas con la experiencia religiosa. ¿Significa eso que la evolución ha favorecido un cerebro pro-religión porque es un valor positivo? ¿O es más bien el subproducto de un cerebro inteligente? Sacar conclusiones es difícil, e imposible en lo que se refiere a si Dios es o no 'real'. Que la religión tenga sus circuitos neurales significa que Dios es un mero producto del cerebro, dicen unos. No: es que Dios ha preparado mi cerebro para poder comunicarse conmigo, responden otros. Por tanto, "no vamos a buscar pruebas de la existencia o inexistencia de Dios", dice Barrett.
¿Desde cuándo es el hombre religioso? Eudald Carbonell, de la Universidad Rovira i Virgili y co-director de la excavación de Atapuerca, recuerda que "las creencias no fosilizan", pero sí pueden hacerlo los ritos de los enterramientos, por ejemplo. Así, se cree que hace unos 200.000 años Homo heidelbergensis, antepasado de los neandertales y que ya mostraba "atisbos de un cierto concepto tribal", ya habría tratado a sus muertos de forma distinta. De lo que no hay duda es de que desde la aparición de Homo sapiens el fenómeno religioso es un continuo. "La religión forma parte de la cultura de los seres humanos. Es un universal, está en todas las culturas conocidas", afirma Eloy Gómez Pellón, antropólogo de la Universidad de Cantabria y profesor del Instituto de Ciencia de las Religiones de la Universidad Complutense de Madrid.
¿Por qué esto es así? Para Carbonell hay un hecho claro: "La religión, lo mismo que la cultura y la biología, es producto de la selección natural". Lo que significa que la religión -o la capacidad para desarrollarla-, lo mismo que el habla, por ejemplo, sería un carácter que da una ventaja a la especie humana, y por eso ha sido favorecido por la evolución. ¿Qué ventaja? "Eso ya es filosofía pura", responde Carbonell. Está dicho, las creencias no fosilizan.

Así que hagamos filosofía. O expongamos hipótesis: "Un aspecto importante aquí es la sociabilidad", dice Carbonell. "Cuando un homínido aumenta su sociabilidad interacciona de forma distinta con el medio, y empieza a preguntarse por qué es diferente de otros animales, qué pasa después de la muerte... Y no tiene respuestas empíricas. La religión vendría a tapar ese hueco".

Esa visión cuadra con la antropológica. La religión, según Gómez Pellón, da los valores que contribuyen a estructurar una comunidad en torno a principios comunes. Por cierto, ¿y si fueran esos valores, y no la religión en sí, lo que ha sido seleccionado? Curiosamente, señala Gómez Pellón, "los valores básicos coinciden en todas las religiones: solidaridad, templanza, humildad...". Tal vez no sea mensurable el valor biológico de la humildad, pero sí hay muchos modelos que estudian el altruismo y sus posibles ventajas evolutivas en diversas especies, incluida la humana.

También coinciden Carbonell y Gómez Pellón al señalar el papel "calmante" de la religión. "La religión ayuda a controlar la ansiedad de no saber", dice el antropólogo. "Cuanto más se sabe, más se sabe que no se sabe. Y eso genera ansiedad. Además, el ser humano vive poco. ¿Qué pasa después? Esa pregunta está en todas las culturas, y la religión ayuda a convivir con ella, nos da seguridad". Lo constatan quienes tratan a diario con personas próximas a situaciones extremas. "Es verdad que en la aceptación del proceso de morir las creencias pueden ayudar", señala Xavier Gómez-Batiste, cirujano oncólogo y Jefe del Servicio de Cuidados Paliativos del Hospital Universitario de Bellvitge.

Por si fueran pocas ventajas, otros estudios sugieren que las personas religiosas se deprimen menos, tienen más autoestima e incluso "viven más", dice Barrett. "El compromiso religioso favorece el bienestar psicológico, emocional y físico. Hay evidencias de que la religión ayuda a confiar en los demás y a mantener comunidades más duraderas". La religión parece útil. Eso explica que el ser humano "sea naturalmente receptivo ante las creencias y actividades religiosas", prosigue.

Naturalmente receptivos. ¿Significa eso que estamos orgánicamente predispuestos a ser religiosos? ¿Lo está nuestro cerebro? En los últimos años varios grupos han recurrido a técnicas de imagen para estudiar el cerebro en vivo en "actitud religiosa", por así decir. "Son experimentos difíciles de diseñar porque la experiencia religiosa es muy variada", advierte Javier Cudeiro, jefe del grupo de Neurociencia y Control Motor de la Universidad de Coruña. Los resultados no suelen considerarse concluyentes. Pero sí se acepta que hay áreas implicadas en la experiencia religiosa.

En uno de los trabajos se pedía a voluntarios -un grupo de creyentes y otro de no creyentes- que recitaran textos mientras se les sometía a un escáner cerebral. Al recitar un determinado salmo, en los cerebros de creyentes y no creyentes se activaban estructuras distintas. No es sorprendente. "Se da por hecho", explica Cudeiro; lo mismo que hay áreas implicadas en el cálculo o en el habla.

La pregunta es si esas estructuras fueron seleccionadas a lo largo de la evolución expresamente para la religión. Cudeiro no lo cree. "La experiencia religiosa se relaciona con cambios en la estructura del cerebro, y neuroquímicos, que llevan a la aparición de la autoconciencia, el lenguaje... cambios que permiten procesos cognitivos complejos; no son para una función específica". O sea que la religión bien podría ser, como dice Carbonell, un efecto secundario de la inteligencia.

Otros estudios de neuroteología han estudiado el cerebro de monjas mientras evocaban la sensación de unión con Dios, y de monjes meditando. Uno de los autores de estos trabajos, Mario Beauregard, de la Universidad de Montreal, aspira incluso a poder generar en no creyentes la misma sensación mística de los creyentes, a la que se atribuyen tantos efectos beneficiosos: "Si supiéramos cómo alterar
[con fármacos o estimulación eléctrica] estas funciones del cerebro, podríamos ayudar a la gente a alcanzar los estados espirituales usando un dispositivo que estimule el cerebro ", ha declarado Beauregard a la revista Scientific American.

Lo expuesto en este texto sugiere que la cuestión no es tanto por qué existe la religión, sino por qué existe el ateísmo. Con todas las ventajas de la religión, ¿por qué hay gente atea? "El ateísmo actual es un fenómeno nuevo y queremos investigarlo, sí", dice Barrett por teléfono. ¿Tiene que ver con el avance de la ciencia, capaz de dar al menos algunas de esas tan buscadas respuestas? Varios estudios indican que, en efecto, los científicos son menos religiosos que la media. Pero hay excepciones; los matemáticos y los físicos, en especial los que se dedican al estudio del origen del universo -¡precisamente!-, tienden a ser más religiosos. No hay consenso sobre si un mayor grado de educación, o de cociente intelectual, hace ser menos religioso. "El ser religioso o no seguramente depende de muchos factores que aún no conocemos", dice Barrett.

"Las supersticiones más infantiles"

Las opiniones de Albert Einstein sobre el hecho religioso han sido objeto de polémica entre los expertos. Una carta inédita que remitió al filósofo Eric Gutkind en 1954 muestra ahora al genio más escéptico. Los siguientes son extractos de la misiva, publicada por The Guardian.(...) "La palabra Dios, para mí, no es más que la expresión y el producto de las debilidades humanas, y la Biblia una colección de leyendas dignas pero primitivas que son bastante infantiles. Ninguna interpretación, por sutil que sea, puede cambiar eso (para mí). Tales interpretaciones sutiles son muy variadas en naturaleza, y no tienen prácticamente nada que ver con el texto original. Para mí, la religión judía, como todas las demás religiones, es una encarnación de las supersticiones más infantiles. Y el pueblo judío, al que me alegro de pertenecer y con cuya mentalidad tengo una profunda afinidad, no tiene ninguna cualidad diferente, para mí, a las de los demás pueblos. Según mi experiencia, no son mejores que otros grupos humanos, si bien están protegidos de los peores cánceres porque no poseen ningún poder. Aparte de eso, no puedo ver que tengan nada de escogidos.Me duele que usted reivindique una posición de privilegio y trate de defenderla con dos muros de orgullo, uno externo, como hombre, y otro interno, como judío. Como hombre reivindica, por así decir, estar exento de una causalidad que por lo demás acepta, y como judío, el privilegio del monoteísmo. Pero una causalidad limitada deja de ser causalidad, como nuestro maravilloso Spinoza reconoció de manera incisiva, seguramente antes que nadie. Y las interpretaciones animistas de las religiones de la naturaleza no están, en principio, anuladas por la monopolización. Con semejantes muros sólo podemos alcanzar a engañarnos (...) a nosotros mismos, pero nuestros esfuerzos morales no salen beneficiados. Al contrario (...)".

diumenge, 25 d’abril del 2010

El instinto artístico

Fuente: http://www.elpais.com/articulo/portada/mono/artistico/elpepuculbab/20100424elpbabpor_21/Tes


Afirma Henry de Lumley (La gran aventura de los primeros hombres europeos, Tusquets) que la adquisición de la simetría, primer indicio del sentido ("humano") de la armonía, tuvo lugar hace 1,5 millones de años, en el territorio que se extiende entre el sur de la actual Etiopía y el norte de Kenia. El protagonista de ese acontecimiento fue Homo erectus que, a diferencia de su coetáneo Australopitecus robustus, comía carne y fabricaba útiles para proveérsela y manipularla: el bifaz, esa herramienta cortante característica de las culturas achelenses, fue el primer producto de esa sensibilidad "artística" de nuestros más lejanos parientes. Lumley sostiene que algunas de las características de esos bifaces (el color de las piedras elegidas, la intencionada simetría del tallado) no hacían que la herramienta fuera más funcional, sino que servían para proporcionar el primer latido de lo que podríamos llamar satisfacción estética. Por su parte, Denis Dutton, un psicólogo evolucionista partidario de una concepción del arte "naturalista y transcultural", argumenta en su muy polémico (y legible) El instinto del arte (Paidós) que el surgimiento y desarrollo de las artes son resultado de un conjunto de adaptaciones evolutivas que se iniciaron hace miles de años, y que tanto nuestro amor a la belleza -el "instinto artístico"- como nuestros gustos y preferencias serían innatos y universales, y no resultado de construcciones sociales o culturales. Dutton llega a afirmar que si a miembros de diferentes culturas les atraen por igual las representaciones de paisajes abiertos con imágenes de agua y de árboles en la lejanía es porque, de alguna manera, les "evocan" la sabana de la que, como especie, procedemos. Y propone un itinerario darwinista para ilustrar cómo llegamos a convertirnos en "una especie obsesionada por la creación de experiencias artísticas", insistiendo (a través de diversos ejemplos) en que la comprensión de los procesos adaptativos que dieron lugar al instinto artístico puede contribuir a "realzar nuestro disfrute estético". Su libro supone un paso más en el muy contemporáneo maridaje de la filosofía del arte y el neodarwinismo. Y, desde luego, un intencionado torpedo dirigido a la línea de flotación de las interpretaciones suministradas desde la antropología y los estudios culturales.

dilluns, 12 d’abril del 2010

El más humano de los australopitecos aclara el origen del género ´Homo´


Descubierto en Sudáfrica un eslabón clave en la evolución de los homínidos 
XAVIER ALDEKOA - Johannesburgo. Corresponsal  - LA VANGUARDIA  09/04/2010

Los dos esqueletos hallados hasta ahora son de una mujer de unos 30 años y un chico preadolescente
Hace dos millones de años, unos homínidos de brazos largos, poderosas manos y piernas desarrolladas, capaces de dar grandes zancadas y correr como un humano, habitaban las estepas y colinas del sur de África.Su constitución fuerte y ágil probablemente les permitía trepar con facilidad. Estos homínidos eran Australopithecus sediba,una nueva especie descubierta en Sudáfrica por investigadores de la Universidad de Witwatersrand de Johannesburgo y presentada hoy en la revista Science.

El entusiasmo que ha despertado el hallazgo, uno de los más importantes de la paleoantropología en los últimos años, se deriva de sus características de eslabón entre géneros. Ayuda a comprender cómo apareció el género Homo,uno de los capítulos incompletos en la historia de la evolución humana.

Hasta ahora, los australopitecos eran los únicos candidatos a ser antepasados directos de los humanos. Pero sorprendían las grandes diferencias anatómicas entre ambos géneros. El Australopithecus sediba resuelve este enigma ya que presenta algunos rasgos que le distinguen de otros australopitecos y le acercan al género humano -especialmente, a la especie Homo erectus-.El reputado paleoantropólogo y líder del equipo de excavación, Lee Berger, cree que la especie ahora descubierta podría ser "el punto del que surge el género Homo".
Los dos esqueletos parciales de la especie hallados hasta ahora aparecieron en el verano de 2008. Berger se disponía a investigar un sistema de cuevas no exploradas en Malapa, a 50 kilómetros de Johannesburgo. Le acompañaba un estudiante de postgrado y su hijo Matthew, de nueve años. Al poco de llegar, mientras los mayores trabajaban, el pequeño se tropezó con una clavícula incrustada en una roca. Aquel hueso se convertiría en el punto de partida del trabajo de un equipo de 60 investigadores internacionales. Tras aquella clavícula, aparecieron los dos esqueletos, además de abundante fauna - felinos de dientes de sable, antílopes, ratones y conejos-.

Los análisis de los dos esqueletos, un joven preadolescente y una mujer de unos 30 años, confirman que se trata de una nueva especie con características únicas. Aunque el plano general de su esqueleto es el de un australopiteco, tiene también rasgos casi humanos, principalmente en el cráneo y la pelvis. Pese a que su cerebro es casi tres veces más pequeño que el de los humanos actuales, su forma parece ser más avanzada que la de otras especies de australopitecos.

La última tecnología para escanear los restos ha permitido permite también desvelar cómo murieron los dos australopitecos hace casi dos millones de años. Una caída pudo tener la culpa. Los dos homínidos, de 1,27 de altura y unos 30 kilos de peso, se encontraban en el fondo de lo que fue un lago en el fondo de una cueva. Aparentemente, cayeron en el agujero junto a otros animales, donde permanecieron algunos días. Poco después, una fuerte tormenta o una riada trasladó los cuerpos hasta el fondo del lago subterráneo donde los huesos se fosilizaron.

El excelente estado de conservación del material fósil, de entre 1,95 y 1,78 millones de años de antigüedad según el análisis de las rocas donde se encontraban, indica que los cuerpos fueron sepultados rápidamente. La posición de los esqueletos, a apenas 40 centímetros de distancia, y la asociación parcial de algunas articulaciones, sugiere que quizás murieron al mismo tiempo o con pocos días de diferencia.

El hallazgo obliga a reconsiderar el lugar en la evolución de la especie Homo habilis,hasta ahora considerada la primera especie humana. Si Australopithecus sadaba fue ancestro de los Homo erectus,con los que tiene rasgos en común, pero no de los Homo habilis,esto implicaría que los H. habilis no eran realmente humanos. Lo cual implicaría que las herramientas que se han encontrado asociadas a esta especie - y que fueron decisivas para ubicarla en el género Homo-no fueron fabricadas por humanos.




Hallan una nueva especie de homínido que vivió hace dos millones de años en Sudáfrica


El Australopithecus sediba puede ser un eslabón entre el hombre-mono sudafricano (Australopithecus africanus) y los primeros hombres

08/04/2010 LA VANGUARDIA

Redacción Internacional. (EFE).- Paleontólogos sudafricanos han identificado una nueva especie de homínido de hace casi dos millones de años, que arroja luz sobre la evolución de la especie humana y puede ser un eslabón entre el hombre-mono sudafricano (Australopithecus africanus) y los primeros hombres.

El hallazgo, publicado hoy en la revista científica Science, fue posible gracias a dos esqueletos -de un niño y una mujer- encontrados en 2008 en una cueva de la región sudafricana de Sterkfontein, a 40 kilómetros de Johannesburgo, declarada cuna de la humanidad por la gran cantidad de fósiles que alberga.

La nueva especie, bautizada Australopithecus sediba, "puede muy bien ser la piedra roseta que nos permita comprender el origen del género Homo", declaró a Science el autor principal del estudio, el paleontólogo Lee Berger, de la universidad sudafricana de Witwatersrand.

Berger explicó que por su morfología los esqueletos comparten características tanto con el Australopithecus africanus como con los primeros miembros del género Homo, en particular el Homo erectus y el Homo ergaster. Y subrayó la gran importancia del descubrimiento porque viene a colmar un vacío en el tiempo, ya que los restos, de entre 1,78 y 1,95 millones de años de antigüedad, datan de un periodo del que casi no existen registros fósiles.

"Tenemos un buen registro fósil de los homínidos hace más de 2,1 millones de años, y satisfactorio para hace 1,6 millones de años, pero la época entre 1,8 y 1,9 millones de años ha sido realmente un agujero negro", señaló.

Los esqueletos revelan un cerebro muy pequeño y unos brazos muy largos, propios de los australopitecos, pero también una cara muy avanzada, con una nariz y dientes pequeños, una pelvis para caminar erguido, piernas largas y una cavidad craneal similar a la de homínidos muy posteriores como el Homo erectus o el Homo habilis, añadió.

Según Berger, estamos ante una nueva especie porque "nunca hemos visto esta combinación de rasgos en ningún homínido". El Australopithecus sediba tenía una estructura ósea similar a la de las primeras especies de Homo, pero la empleaba más bien como un Australopithecus, la más famosa de las cuales es "Lucy", hallada en Etiopía en 1974 y que vivió un millón de años antes, señala el estudio.

Esto indica que la transición de los primeros homínidos, que vivían en árboles, al género Homo plenamente bípedo ocurrió en etapas lentas y que primero emergieron varias especies similares a la de Homo, señala el estudio. "Estos fósiles nos permiten atisbar un nuevo capítulo de la evolución humana en un periodo crítico, cuando los homínidos cambiaron su dependencia de la vida en los árboles por la vida sobre tierra", dijo Berger.

La nueva especie, cuyo nombre significa "fuente" en el idioma sudafricano seSotho, comparte más rasgos con los primeros Homo que cualquier otro australopiteco y por ello puede ser su antecesora o estar emparentada con un antecesor que coexistió durante un tiempo con el Homo, explica el estudio.

Los dos esqueletos fueron encontrados el uno al lado del otro en un buen estado de conservación en depósitos de sedimentos de la erosionada cueva de Malapa, adonde fueron arrastrados por un alud, lo que indica que su muerte se produjo por la misma causa poco antes, señala en otro estudio en Science el geólogo australiano Paul Dirks.

Según el científico, el entorno en el que habitó el Australopithecus sediba era muy similar al de hoy, con llanuras verdes y valles boscosos, aunque los ríos fluían en distintas direcciones y el paisaje era cambiante. Los investigadores, que identificaron también en la cueva los fósiles de 25 especies de animales, entre ellos gatos diente de sable, antílopes, una hiena, un gato salvaje y un caballo, sospechan que el lugar, que tenía decenas de metros de profundidad, fue una trampa mortal para animales en busca de agua.

dijous, 8 d’abril del 2010

Evolución. empatía, cerebro altruísta y maldad. Punset conversa con Frans de Waal


28/03/10: Nuestro cerebro altruísta

El programa trata de la importancia de sentir emociones hacia el prójimo en la teoría de la evolución mediante selección natural. ¿Quién dijo que la vida es una lucha donde ganan los más competitivos, fuertes y agresivos? Si aceptamos la teoría de la evolución mediante selección natural, hemos de saber que los seres vivos también han sido seleccionados por su capacidad para sentir las emociones del prójimo y para colaborar en el bien común. Lo explica el primátologo Frans de Waal, gran estudioso de las emociones animales. Frans de Waals es un investigador holandés especializado en psicología, primatología y etología. Doctorado en biología por la Universidad de Utrecht, es profesor de la Universidad de Emory en EEUU, miembro de la Academia Americana de las Ciencias y director del Yerkes Primate Center. Ha escrito varios libros como 'Política del Chimpancé', 'Nuestro mono interno' o, el último, 'La edad de la empatía'.

Fuente: 

http://www.rtve.es/mediateca/videos/20100328/redes-20-28-03-10-nuestro-cerebro-altruista/731612.shtml?s1=programas&s2=ciencia-y-tecnologia&s3=redes&s4= 

 

4/03/10: La pendiente resbaladiza de la maldad

¿Sabemos de qué seríamos capaces en una situación extrema a la que nunca nos hubiéramos enfrentado? ¿Somos realmente quienes creemos que somos? El psicólogo Philip Zimbardo explica en "Redes" los detalles del famoso y macabro experimento de la prisión de Stanford, realizado en los años 70 para averiguar qué sucedía si se colocaba a gente buena en un lugar malvado.

Fuente: http://www.rtve.es/mediateca/videos/20100328/redes-20-28-03-10-nuestro-cerebro-altruista/731612.shtml?s1=programas&s2=ciencia-y-tecnologia&s3=redes&s4=

dilluns, 4 de gener del 2010

Hachas de hace un millón seicientos mil años y jarrones del siglo XXI. Exposición Tesoros de las Culturas del Mundo".

El Canal hace un repaso de la historia del arte con 250 obras procedentes del Museo Británico

ANAÍS BERDIÉ - EL PAÍS - Madrid - 12/12/2009


Enterrado bajo la arena de las islas de Lewis (Escocia), oculto y protegido por una pequeña cavidad de piedra seca, se encontró en 1831 un conjunto de 82 piezas de ajedrez hechas de marfil de morsa. Se descubrió que las pequeñas esculturas, cuidadosamente talladas, habían sido realizadas en el siglo XII. Hoy en día se reparten entre el Museo Británico y el Museo Nacional de Edimburgo. Nadie sabe a quién pertenecieron, dónde se elaboraron ni por qué acabaron escondidas entre las dunas de una isla escocesa. Su descubridor -tampoco se sabe quién fue el afortunado- dio con lo que puede llamarse, sin lugar a dudas, un verdadero tesoro.


Las piezas del ajedrez de Lewis, junto con otros 250 tesoros procedentes del Museo Británico, se exhiben desde ayer en la sala Arte Canal, dentro de la exposición Tesoros de las culturas del mundo. No están los frisos del Partenón, ni el Discóbolo de Mirón, ni la piedra Rosetta (aunque de ésta sí hay una réplica), pero la muestra realiza un completo recorrido por la historia del arte y de la humanidad.

La visita está dividida en siete salas, que permiten viajar por África, Oriente Próximo, Asia, Europa, Oceanía, América y, finalmente, la época moderna.

El visitante se encuentra nada más llegar con dos hachas encontradas en la Garganta de Olduvai (Tanzania). Su fabricación se remonta a entre 1,6 y 1,4 millones de años antes de Cristo. La edad de Piedra temprana. Pero no son simples instrumentos. Sus formas son elegantes, sus materiales (lava y cuarzo), complejos de cincelar. Son una de las primeras muestras de la cultura material humana. Desde ellas hasta el jarrón Galaxia (2006), del japonés Tokuda Yasokichi III -que ha sido nombrado por su gobierno Tesoro Nacional Viviente-, hay millones de años de evolución estética. Muchos para cualquier museo. Aunque el Británico, que cumple 250 años de vida, puede preciarse de albergar una portentosa colección. Parte de ella ha recorrido diversos países de Asia y América con esta exposición, que recala ahora por primera vez en Europa.

Tras las primitivas hachas sorprende de golpe, todavía en la primera de las salas, una muestra de arte funerario egipcio. El ataúd de madera de Djeho, decorado con inscripciones jeroglíficas, con la cara dorada y pelo azul (que simbolizan la divinidad del muerto). Y a su lado, una momia, completamente envuelta siguiendo la técnica de embalsamamiento egipcia, de la que los rayos X revelaron que pertenece a una mujer de mediana edad, con la dentadura completa, ojos artificiales y los huecos dejados por las vísceras tras su extracción, rellenos de una mezcla de lino, serrín y arena.

La siguiente parada, bajo la luz siempre tenue de las salas y con una suave música de fondo, es en Oriente Próximo, y la bienvenida la da el Guardián Divino, una estatua asiria (811-783 a. C.), que flanqueaba el templo de Nabu -dios de la escritura- en la antigua capital Kalhu (norte de Irak). Las vitrinas de las paredes albergan relieves sirios, acuarelas de la India, azulejos de Irán.

Entre las piezas europeas repartidas en la siguiente estancia destacan varias estatuas y bustos y griegos y romanos, como un Eros de la Acrópolis de Atenas al que le falta la cabeza o el rostro marmóreo del emperador Augusto.

De ahí, un nuevo salto geográfico y temporal traslada a tierras asiáticas, donde varios budas, como uno procedente de la antigua Gandhara (actual Pakistán) del siglo II, conviven con biombos japoneses de la era Meiji (1809) decorados con motivos invernales.

Dos salas más pequeñas albergan las obras de Oceanía y América. El camino desemboca en una última habitación, en la que se reúnen objetos artísticos de los cinco continentes bajo el epígrafe de Mundo moderno. Ahí tienen cabida desde unas Botas de tacón de aguja Lady Luck, del artista Teri Greeves hasta una escultura del iraní Parvis Tanavoli, maestro de lo que él define un pop art espiritual.

"Esta es la cuarta exposición que se realiza en este espacio sobre las grandes civilizaciones", recordó ayer la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, en la inauguración de la muestra. Las tres anteriores tuvieron 1,2 millones de visitantes. "Esperemos que este sea uno de los grandes acontecimientos culturales de 2010", concluyó Aguirre.

Tesoros de las Culturas del Mundo. Sala Arte Canal, Paseo de la Castellana, 214. Hasta el 10 de mayo, de 10.00 a 21.00 (24 y 31 de diciembre sólo mañanas y 25 de diciembre y el 6 de enero permanecerá cerrado). Entradas a seis euros (tres euros con descuento).

dilluns, 28 de desembre del 2009

El habla de los monos



El habla de los monos
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Mono de Campbell (Cercopithecus Campbelli), de Costa de Marfil.- AFP
 
Los especialistas creen haber encontrado en los primates las raíces del lenguaje humano 
 
JAVIER SAMPEDRO EL PAÍS.  27/12/2009

El mono de Campbell, o Cercopithecus Campbelli, utiliza el proceso de afijación. Las llamadas de alarma de los machos constan de una "raíz" variable y de un "sufijo" opcional. La adición de esta partícula gramatical transforma una alerta concreta (contra los leopardos, en el caso estudiado) en un aviso genérico de peligro indefinido, basado en que se agitan los árboles.

Los científicos creen que "-oo" es el equivalente de un sufijo humano, y han reunido varias evidencias
Una característica que distingue el lenguaje humano de los sistemas de comunicación animales es que tiene una arquitectura morfosintáctica: los elementos morfológicos (las raíces de las palabras) y los sintácticos (prefijos, sufijos) se combinan por un sistema de reglas propias del lenguaje. Estas reglas son responsables de gran parte del poder generativo de nuestro lenguaje. En años recientes se ha comprobado que otras especies también utilizan la combinatoria para diversificar su repertorio de llamadas. No sólo en algunas especies de monos, sino también de pájaros y ballenas. El canto de los pájaros tiene incluso una estructura recursiva, o jerárquica. Pero nunca se había visto algo similar a un sufijo. Los sufijos tienen un papel central en nuestro lenguaje, porque pueden alterar la categoría gramatical de la palabra: transforman cruel en crueldad, canto en cantante, análisis en analizar. Karim Ouattara, del Centre Suisse de Recherches Scientifiques en Costa de Marfil; Alban Lemasson, de la Universidad de Rennes, y Klaus Zuberbüler, de la Universidad de Saint Andrews en Escocia, llevan años estudiando a los monos de Campbell en el parque nacional Tai en Costa de Marfil, uno de los ocho países africanos por donde se extiende esta especie. Publican sus últimos resultados en PLoS Biology. Las monas de Campbell que forman el núcleo de un grupo interactúan mucho entre sí, tanto de forma física como vocal. Emiten diversas llamadas de angustia, amenaza, contacto o aviso. Los machos, que se dedican a la territorialidad y a la defensa contra los predadores, habitan en los márgenes del sistema. Son mucho más parcos en llamadas, y sólo las usan en las grandes ocasiones. Zuberbüler y sus colegas han clasificado las llamadas de los machos en seis tipos: hok, hok-oo, krak, krak-oo, wak-oo y boom. Los científicos creen que "-oo" es el equivalente de un sufijo humano, y han reunido varias evidencias. Las llamadas "krak" se emiten exclusivamente tras detectar la presencia de un leopardo, así que no es arriesgado asignarles ese significado. Sin embargo, "krak-oo" parece corresponder a cualquier alteración: ataques de águilas (o cualquier otra cosa que vuele), predadores terrestres o ramas que se caen de un árbol. De modo similar, la llamada "hok" se asocia casi en exclusiva con la llegada de un águila coronada (o con su aviso por otro macho), mientras que "hok-oo" puede corresponder a una variedad de peligros, incluida la presencia de un macho de otra vecindad (esto la diferencia de "wak-oo", que nunca se aplica a los vecinos). Los investigadores han comprobado estas observaciones de campo con experimentos que hacen uso de modelos visuales y auditivos de los distintos predadores. Para producir sus llamadas, los monos tienen que coordinar los movimientos de la lengua, la mandíbula y los labios, según se ha comprobado en otras especies. "Nuestros resultados, por tanto", dice Zuberbüler, "se suman a la creciente evidencia de que los primates no humanos utilizan procesos similares a los que producen el habla humana, para comunicar cambios en el entorno de una manera que tenga sentido". La investigación no parece haber agotado el tema. "Los monos de Campbell", dicen los científicos, "no suelen producir llamadas aisladas, sino secuencias de llamadas de distintos tipos". Zuberbüler ha examinado en otro trabajo (publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, edición electrónica) si hay alguna relación entre los "sufijos" y la pauta de esas secuencias, que agrupan entre 10 y 20 llamadas. Según sus resultados, una secuencia compuesta sólo de "booms" es la que se usa para azuzar al grupo a que levante el campamento y emigre hacia algún otro lugar del bosque. "Vámonos, vámonos, vámonos", podría servir como traducción española (el más habitual "vamos que nos vamos" tiene, pese a las apariencias, una notable complejidad sintáctica). Pero una serie de "booms" seguida de unos pocos "krak-oos" ya no significa levantar el campamento, sino "¡árbol va!". Los investigadores han comprobado que esta frase aparece casi exclusivamente asociada a la caída de un árbol, o de la rama de uno.

Si lo que se quiere significar, por el contrario, es la presencia en las cercanías de otro grupo de monos de Campbell (o al menos de uno de sus machos, lo que puede ser igual de preocupante para el macho local que da el aviso), la frase de elección parece ser dos "booms" y unos cuantos "krak-hoos" y "hok-oos" sin un orden preciso.

Los humanos nos separamos de los chimpancés hace seis millones de años. En ese periodo tuvo que evolucionar el lenguaje humano, al que muchos científicos suponen un proceso clave en la evolución de nuestras capacidades cognitivas. Y por tanto la mayor incógnita sobre nuestros orígenes.

Pero de los cercopitacos de Campbell nos separamos hace 30 millones de años. El descubrimiento de una forma primitiva de morfosintaxis en esta especie muestra que nuestra competencia lingüística pudo evolucionar a partir de fundamentos muy antiguos, o lo que Zuberbüler llama "rasgos ancestrales flotando en el linaje de los primates".

Una historia de continuidad en la evolución de esta capacidad humana casa bien con lo que se sabe de FoxP2, "el gen del lenguaje". Las mutaciones de este gen causan que una persona sea incapaz de distinguir los fonemas dentro de una palabra, de generar inflexiones a partir de una raíz, de comprenderlas si no las había aprendido previamente de memoria y de producir con naturalidad estructuras sintácticas. De ahí "el gen del lenguaje".

Pero FoxP2 ha resultado ser uno de los genes más estables a lo largo de la evolución que se conocen. Su producto (la proteína FoxP2) es una cadena de 715 aminoácidos. El gen humano y el del ratón sólo difieren en tres de los 715, y sólo dos de esas diferencias distinguen el gen humano y el del chimpancé. Los neandertales tenían ya la misma versión que nosotros.

dissabte, 31 d’octubre del 2009

EL MISTERIO DEL HOMBRE DE FLORES: ¿DESCENDIENTE MINIATURIZADO DEL HOMO ERECTUS O RELIQUIA DE UNA ESPECIE MÁS ANTIGUA?




JAVIER SAMPEDRO - Madrid

EL PAÍS - Sociedad - 25-10-2009

Cinco años después de su descubrimiento en la isla de Flores, en Indonesia, los científicos siguen reexaminando el fósil humano más desconcertante de la historia: LB1, el hombre de Flores, que en realidad era una mujer. Medía un metro y no tenía más cerebro que un chimpancé, pero vivió hace sólo 17.000 años. Algunos paleontólogos no aceptan que represente una especie enana, y han sostenido siempre que LB1 es una mujer moderna con alguna enfermedad rara. Según los últimos estudios evolutivos, sin embargo, la enfermedad tendría que ser tan rara como una máquina del tiempo.

Los nuevos datos tampoco confirman la interpretación inicial de los descubridores del hobbit: que esta especie era un descendiente evolutivo del Homo erectus, el primer homínido que salió de África (hace 1,8 millones de años). Como el erectus ya tenía un tamaño similar al nuestro, esta interpretación implicaba que el hobbit u homo floresiensis, que es su nombre técnico, se tenía que haber miniaturizado en la isla de Flores. El fenómeno es conocido en otros mamíferos.

Según los nuevos resultados, el hobbit no es un homo erectus que se hizo enano, sino que ya salió enano de África, porque proviene de una especie aún más antigua que el erectus, de una época en que los homínidos aún no habíamos crecido de tamaño. No es que la nueva idea sea mucho más convencional que la anterior. Algunos paleontólogos, en realidad, la ven aún más chocante. Simplemente, es la que cuadra mejor con todos los datos.

Los principales trabajos son de los equipos de Michael Morwood, de la Universidad Nacional Australiana en Canberra (Journal of Human Evolution avanzado en la edición online el 21 de julio de 2009), Dean Falk, de la Universidad Estatal de Florida (anticipado en el mismo medio el 28 de febrero de 2009) y William Jungers, de la Universidad de Nueva York en Stony Brook (Nature, 7 de mayo).

En conjunto suponen el primer análisis detallado de toda la morfología del esqueleto -no sólo del cráneo- y su comparación evolutiva con las demás especies de homínidos.

Si se corrige la longitud de su pie por el tamaño de su fémur, como suele hacerse, la hobbit de Flores tendría que haber calzado más de un 80. Aunque no habría podido calzar, porque tenía el pulgar perpendicular a los demás dedos. Con todo, el resto del esqueleto muestra que su posición era erguida. Los datos ya se refieren a los esqueletos de 11 individuos, aunque el único cráneo sigue siendo el de LB1.

Su clavícula no es de tipo humano, ni siquiera de tipo homo, recta y larga, sino corta y curva al estilo primitivo. Su pelvis se parece más a la de un australopiteco que a la nuestra, que fue inventada por el homo erectus hace 1,8 millones de años. El hueso trapezoide de su muñeca no tiene forma de bota, como el humano, sino de pirámide, un rasgo típico de los monos.

La excepción es la cabeza. No por su capacidad craneal de 420 centímetros cúbicos, que vuelve a ser la de un australopiteco o un chimpancé, sino por ciertos detalles de su forma. La nariz delgada y los arcos ciliares prominentes, por ejemplo, parecen propios de nuestro género. Son estos rasgos los que justifican su designación de homo floresiensis, es decir, su inclusión en nuestro género.

La comparación de todos estos rasgos, los antiguos y los modernos, entre todas las especies de homínidos, no cuadra con que el hombre de Flores sea un descendiente evolutivo del homo erectus. Indica, por el contrario, que es una especie anterior. Una de las primeras del género, de hecho, como el pionero homo habilis, que también es un mosaico de formas primitivas y modernas (aunque no el mismo mosaico, sino otra combinación). En los primeros tiempos del género homo, los mosaicos eran la norma.

Desde hace 4 millones de años, han evolucionado en África una veintena de especies de homínidos. Las primeras fueron del géneroaustralopithecus, como Lucy, que se extinguió hace 1,5 millones de años sin haber salido de África ni experimentar un aumento cerebral. El género homo surgió hace 2,5 millones de años, y por tanto coexistió con los australopitecos durante un millón de años.

Se suponía hasta ahora que el homo erectus, con un cráneo cercano a los 1.000 centímetros cúbicos, fue el primer homínido que salió de África, hace 1,8 millones de años (está bien documentado que poco después se extendió por Asia). Si la nueva interpretación es correcta, el hombre de Flores se le habría adelantado en cientos de miles de años.

En la cueva de Liang Bua, donde se desenterró LB1, aunque no en los mismos estratos, se hallaron herramientas avanzadas que confunden aún más el cuadro. Pero la mayor parte de los artefactos de esa cueva -que se remontan a 800.000 años atrás-, y todos los de la vecina excavación de Mata Menge, son muy similares a los hallados en Olduvai, Tanzania, que fueron tallados hace un millón y medio de años, quizá más. Y éstos se adjudican al primitivo homo hábilis, no al más moderno homo erectus. Esto cuadra con la nueva teoría. Las herramientas modernas no cuadran con ninguna.

La paleoneuróloga Dean Falk, de la Universidad Estatal de Florida, ha comparado el interior del cráneo del hobbit con el de otros homínidos y humanos modernos, incluido un microcefálico. Los datos mostraron ya en 2005 que las dos formas eran muy distintas. Pero mostraron que había una posibilidad que no habían contemplado los descubridores del hobbit.

"Nuestra reconstrucción del cerebro es también compatible con que el hobbit y el homo erectus compartieran un ancestro común de pequeño tamaño", explicó Falk entonces. "Si esto fuera cierto, el cerebro del hobbit no habría sufrido una miniaturización en ningún momento, sino que el cerebro del homo erectus habría experimentado un crecimiento durante la evolución de esta especie [hace dos millones de años], al mismo tiempo que su cuerpo. Esta hipótesis implicaría que los rasgos avanzados que hemos detectado en el cerebro del hobbit empezaron a evolucionar antes de que el cerebro del erectus aumentara de tamaño".