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dimarts, 4 d’octubre del 2016

El tránsito a la Modernidad

Cambios a finales de la Edad Media y tránsito a la modernidad

A NIVEL ECONÓMICO

Expansión de la actividad comercial y de la vida urbana, una tendencia que con el tiempo llevara a la consolidación del sistema capitalista. 
  • Mejoras técnicas
  • Expansión del comercio
  • Mejora de las comunicaciones
A NIVEL SOCIAL
  • Emergencia de la burguesía
  • Aparece una nueva sensibilidad: los nuevos ideales de la vida burguesa (pragmatismo, goce terrenal de la vida, proximidad) empiezan a sustituir los ideales caballerescos
A NIVEL RELIGIOSO

Crisis espiritual e institucional

Durante la Baja Edad Media, la cristiandad viven convulsiones como las guerras entre reyes y nobles o entre reyes, o como la Peste Negra, que se solapan a una prolongada crisis de la institución eclesiástica, cuya estructura, organización y funcionamiento se ha visto resentida por la sustitución progresiva del sistema feudal por un mundo vertebrado en torno a las ciudades y el comercio con un poder político cada mas centralizado en las naciones estado emergentes  

  • La crisis paulatina del modelo feudal (vertical y jerárquico en un mundo estable, sin cambios inspirada por valores aristocratizantes)  a consecuencia del protagonismo de fenómenos como la expansión de comercio, el renacimiento de la vida urbana, el auge de la burguesía y el fortalecimiento del pode político
  • Los conflictos con un poder político cada vez más fuerte y centralizado.
  • La relajación de las costumbres:
    • corrupción,
    • nepotismo
    • y simonía.
  • El bajo nivel cultural del clero. 
  • Una teología desconectada de la vida cotidiana y de los cambios que se estaban experimentando:
    • Visión negativa de la condición humana
    • Condena del préstamo a interés considerado usura
  • Peste Negra
  • Exacerbación de la consciencia del pecado. Procesiones de flagelantes
  • Incertidumbre vital ante un mundo que en cambio
  • Mayor conciencia individual.Devotio moderna: fomento de la meditación y de la religiosidad personal frente a la piedad popular multitudinaria y superficial 
  • Lutero y la justificación por la fe
  • Calvino, la predestinación y el desarrollo capitalismo. Cromwell y el puritanismo
  • La subjetividad calvinista 

A NIVEL CULTURAL Y CIENTÍFICO. Véase el siguiente documento (importante)

Llegan a Italia sabios que huyen de Constantinopla, tomada por los turcos en el año 1453 y que divulgaron a los autores clásicos y romanos que ya habían empezado a ser conocidos en Occidente gracias a las traducciones del árabe que se divulgaron desde Toledo y que reflejaban una visión más terrenal y próxima de los asuntos humanos. 
  • Humanismo que exalta las cualidades del hombre frente a la visión pesimista de la condición humana anterior (hombre pecador). la visión antropocéntrica sustituye al teocéntrica. Giovanni Pico della Mirandola (Discurso sobre la dignidad del hombre):   Cuando Dios terminó la creación del mundo, empieza a contemplar la posibilidad de crear al hombre, cuya función será meditar, admirar y amar la grandeza de la creación de Dios. Pero Dios no encontraba un modelo para hacerlo. Por lo tanto se dirige al primer ejemplar de su criatura, y le dice: "No te he dado una forma, ni una función específica, a ti, Adán. Por tal motivo, tendrás la forma y función que desees. La naturaleza de las demás criaturas la he dado de acuerdo a mi deseo. Pero tú no tendrás límites. Tú definirás tus propias limitaciones de acuerdo con tu libre albedrío. Te colocaré en el centro del universo, de manera que te sea más fácil dominar tus alrededores. No te he hecho mortal, ni inmortal; ni de la tierra, ni del cielo. De tal manera, que podrás transformarte a ti mismo en lo que desees. Podrás descender a la forma más baja de existencia como si fueras una bestia o podrás, en cambio, renacer más allá del juicio de tu propia alma, entre los más altos espíritus, aquellos que son divinos."



  • Renacimiento. Inspiración en los modelos clásicos de belleza y armonía. Los artistas abandona el anonimato.  
  1. Texto 1: Del clérigo al burgués **
  2. Texto 2: Reloj y modernidad *
  3. Texto 3  Tiempo y modernidad ***
  • Empirismo: Véase el siguiente documento (importante)
  • Ilustración: Véase el siguiente documento (importante)
  • Romanticismo

Véase el siguiente vídeo a partir del minuto 6:https://www.youtube.com/watch?v=pDpEDR9-01w





A NIVEL POLÍTICO

Los cambios que se están viviendo favorecen la trasformación de las instituciones políticas en las siguientes direcciones:


  1. Sustitución paulatina de una visión de la actividad política de inspiración religiosa por otra terrenal guiada por el realismo y la eficiencia y centrada en consolidar el estado (el conjunto de instituciones políticas que hacen posible la vida en común) que garanticen el orden y la justicia frente a los intereses particulares en liza. Maquiavelo y El príncipe. Castiglione y El Cortesano

  1. Reconocimiento del protagonismo político de la burguesía, una tendencia que llevará a la idea de contrato social primero y que después cristalizara  en las revoluciones liberales y que se iniciará en Holanda (revolución holandesa: república, tolerancia) y en Inglaterra (consolidación del poder del parlamento) y más tarde en América (Independencia de la Trece colonias) y Francia (Revolución Francesa): derechos del hombre, división de poderes, elecciones, parlamentarismo.

  2. Fortalecimiento del poder centralizador del rey frente: primero monarquías autoritarias y el nacimiento de los estados nacionales; y, después, absolutismo.
  3. Utopismo y revolución. Totalitarismos. 
A NIVEL DE VIDA ÍNTIMA a partir de Phillipe Ariès



En la Edad Media la comunidad constituye un medio familiar en el que todo el mundo se conoce y se espía.

Era el único espacio habitado y regulado según ciertos derechos.

A la llegada del siglo XIX, la sociedad se torna anónima en la que las personas ya no se conocen. Esto sucede a través de dos maneras:

• mediante el derecho de elegir con mayor libertad la condición o el tipo de vida
• refugiándose en la familia, centro del espacio privado.

Para visualizarlo hemos de recurrir a la historia íntima, a la vida privada. El modelo de la vida pública es un modelo evolucionista, donde las innovaciones y supervivencias son indistinguibles.

El modelo de la vida privada considera las realidades con más detenimiento y las divide en periodos.

Entre los acontecimientos que modifican la idea que las personas tienen de ellas mismas y de su papel en la vida diaria de la sociedad hay que destacar los siguientes.-

1. El surgimiento de un Estado más intervencionista

El individuo debía construir una imagen de apariencia y utilizaba el gasto, la ostentación y la insolencia como herramientas para mantener su honor/prestigio. Por ello, el Estado prohibió los duelos y prescribió el lujo de vestido para evitar la usurpación de puestos. Intervenía en las relaciones internas.

El Estado con sociedad articulada en tres niveles:

-La sociedad cortesana: mezcla de acción política, festividad, compromiso personal y jerarquía.
-Clases populares: mezcla de trabajo y fiesta, mundo de la calle, plaza, alameda. En la plebe hay más obstáculos para el desarrollo del mundo privado.
-Se desarrollan grupos intermedios, pequeñas sociétés.

2. Alfabetización y lectura: gracias a la imprenta. La persona se hace una idea por sí mismo del mundo, obtiene conocimientos empíricos y realiza reflexiones.

3. Nuevas formas de religión: a partir de los siglos XVI y XVII. La oración adopta nuevas formas de meditación solitarias.

Indicios de privatización.-

1. Literatura de civilidad: contenía reglas de buena crianza y código de cortesía. Se trataba más de extender un espacio reservado del cuerpo. Los abrazos y besos en la mano se sustituyen por ademanes discretos y furtivos. Nacía un nuevo pudor donde se disimulaban actos de excreción.

2. Literatura autógrafa: es el diario íntimo, cartas, confesiones que relacionan la lectura, escritura y conocimiento de uno mismo. No están destinados a ser públicos, son hechos por el gusto de hacerlo.

3. Gusto por la soledad: se da por la necesidad del hombre de aislamiento. Ya no es tedioso.

4. La amistad: ya no es únicamente fraternidad de armas o camaradería, es un sentimiento más civil, un trato afable, una fidelidad apacible.

5. Nueva forma de concebir la vida diaria: el arte y la arquitectura nacen como una exteriorización de uno mismo y de los valores que se cultivan en sí. Nacen a causa del gusto, el arte del interior donde se decoran los muebles, camas y tapices, también el arte de la mesa y los vinos.

6. La historia de la casa: nuevas dimensiones de las habitaciones y multiplicación de espacios pequeños; la creación de espacios de comunicación que permiten entrar o salir; la especialización de las habitaciones que sirven hacia una funcionalización como lo es la búsqueda de espacio para la intimidad y por último, la distribución de la calefacción y de la luz (por ej.: la chimenea).

El individuo, el grupo, la familia.-

1. La conquista de la intimidad individual:
los siglos XVI y XVII se caracterizan por individualización de costumbres en la vida diaria. La búsqueda de intimidad está ligada al amor, así como también la discusión de confidencias políticas. Surge un individualismo de costumbres que declinó a finales del siglo XVIII donde nace la vida familiar, un ambiente que absorbe las preocupaciones del individuo.

2. Formación de grupos de convivencia social: durante los siglos XVI y XVII se forman  pequeñas sociedades consagradas a la conversación, es decir, una reunión entre personas particulares con quienes uno se comunica para evitar el aburrimiento de la soledad y el trastorno de la multitud. Estos grupos declinaron cuando se pretendió institucionalizarlos dado a que perdieron la informalidad y espontaneidad.

3.La familia cambia de sentido: se convierte en un refugio donde uno escapa a las miradas del exterior, un lugar de afectividad en donde se establecen relaciones de sentimiento entre la pareja ylos hijos. El padre se convierte en figura moral que inspira respeto. Aún así la sociabilidad anónima no se elimina.

La doble definición de lo público.-

La sociabilidad anónima se sustituye por una restringida que se confunde con la familia o el propio individuo.

El problema radica en saber cómo se pasa de un tipo de sociabilidad en la que lo privado y lo público se mezclan, a una en la que ambas se separan, incluso la absorbe o reduce su extensión.

En la Edad Media no se tiene nada privado dado a que se depende de las sociedades colectivas para la protección y el sustento, sin embargo, desde la aparición del Estado Cortesano queda disponible un espacio-tiempo para actividades particulares.
 A fines del siglo XVI y la primera mitad del XVII la transición no fue sencilla, el Estado no pudo hacerse cargo de todas las funciones así que surgen las redes de clientela (nobleza local) que se hicieron cargo de las funciones tanto públicas (militares) como las privadas(servicios).

Las personas ejercían el poder en nombre del rey con sus propios fondos, hasta que el rey les permita recobrar el dinero y más en retorno. Existe una doble relación público/privado en la que el Estado todavía se administra como un bien familiar.

Sin embargo, para la segunda mitad del siglo XVII, la remuneración pública se separa del gasto privado y las clientelas empiezan a regirse por las leyes del Estado.

Al principio del siglo XVIII lo público está netamente desprivatizado. A partir de aquí el espacio privado está casi cerrado y separado por completo del servicio público que se ha hecho autónomo y es reemplazado por la familia.

Las conclusiones principales:

  1. La contraposición del hombre de Estado con el particular, el contraste entre las relaciones políticas y el espacio doméstico.

  1. El paso de una sociabilidad anónima (donde lo público y privado son lo mismo) hacia una fragmentada en la que aparecen sectores bien diferenciados (sector social, profesional, doméstico)




dimarts, 15 de març del 2011

La Gran Guerra a escala humana


'La belleza y el dolor de la batalla'
REALES COMO LA BATALLA MISMA  EL PAÍS  -  Cultura - 15-03-2011

La belleza y el dolor de la batalla completa un mosaico de la I Guerra Mundial a partir de historias como las de Florence Farmborough (izquierda), enfermera inglesa que sirvió en el Ejército ruso. O la de Kresten Andersen, soldado alemán de origen danés (a la izquierda, en la imagen de en medio) y el artillero neozelandés Edward Mousley.




El historiador y académico sueco Peter Englund construye un ambicioso fresco sobre la contienda a partir de la investigación minuciosa de 20 personajes reales

JACINTO ANTÓN - Barcelona - EL PAÍS 15/03/2011

La Gran Guerra, desde dentro. Como vivencia personal. Nunca fue tan próxima, tan íntima y a la vez tan terrible la experiencia bélica de ese conflicto, con todos sus cañones, su sufrimiento atroz y sus múltiples ejércitos y escenarios -el Somme, Verdún, Ypres, Marne, Chemin des Dames, sí, pero también los menos conocidos, como Mesopotamia (el asedio de Kut Al-Amara) o el África del Este-. Jamás contó nadie la I Guerra Mundial como la cuenta el escritor Peter Englund (Boden, Suecia, 1957), historiador y miembro de la Academia sueca, en La belleza y el dolor de la batalla (Roca editorial, 2011).
Retrato de Willy Coppens
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Retrato de Willy Coppens, piloto belga.-

Del húsar al aviador, el artillero o la enfermera, un mosaico de destinos

Lo hace, magistralmente, a través de 20 personajes muy diversos, del húsar austrohúngaro al piloto belga de la aviación británica pasando por el cirujano de campaña estadounidense, el artillero alemán (judío) o el cazador de montaña italiano. Veinte personas absolutamente reales, de carne y hueso, que vivieron la guerra -todos en el frente menos una colegiala alemana y un funcionario francés, que ponen el contrapunto de la retaguardia- y que nos la cuentan a través de la pluma de Englund, uno a uno, casi al oído de tan cerca, con la empatía de las trincheras, alternándose en sus relatos.

El libro, de lectura apasionante, se estructura en pequeñas entradas cronológicas de entre una y tres páginas, 277 fragmentos en total a través de los que seguimos las grandes líneas del conflicto y, paso a paso, las vicisitudes de los personajes, cuatro de sexo femenino. Sufrimos con ellos, compartimos los tremendos sucesos en que se ven envueltos, sus estados de ánimo, sus expectativas, sus miedos, su dolor, vemos a través de sus ojos la devastación y el espanto (¡tantos cadáveres, hervideros de moscas y gusanos!) y atravesamos la guerra para emerger en la súbita y asolada paz de 1918 profundamente conmovidos.
Englund recalca que se trata de "una obra de historia, un libro sobre gente real confeccionado con el material que dejaron, cartas, diarios, memorias; no he inventado nada". Lo que ha hecho, dice, "es aprovechar todo lo que suele quedar aparte en la gran historia global, los sentimientos individuales, incluso los sueños, cosas que están en las fuentes pero que suelen ser descartadas o aprovechadas en una mínima parte por los historiadores". Miembro del jurado del Nobel de Literatura, a Englund le ha influido Mario Vargas Llosa, "no para escribir ficción pero sí para crear una gran pintura con muchos personajes".

Entre las escenas más tremendas, inolvidables -recordemos además que Englund ha sido corresponsal de guerra-, el ataque con gas clorado al que asiste la enfermera rusa Sophie Bocharski -la chica ve cómo huyen hacia ella centenares de soldados ciegos babeando y vomitando -"¡una niebla nos persigue!"-, la matanza de armenios que presencia el oficial de caballería venezolano (¡) adscrito al ejército otomano, Rafael de Nogales (un aventurero con hechuras de Lawrence de Arabia pero en el bando opuesto), o las 10 jornadas en el indescriptible infierno de la cresta 321, en pleno Gólgota de Verdún, del militar francés René Arnaud.
¿De dónde procede el interés del autor por la I Guerra Mundial? La dedicatoria del libro es a un soldado llamado Carl Englund que murió en combate en Amiens en 1917... "Era un pariente lejano", aclara. "La Gran Guerra es apasionante porque supone el inicio de una nueva era".

Esos cuatro años y medio de guerra, desde el disparo de Sarajevo el 28 de junio de 1914 al armisticio el 11 de noviembre de 1918, cambian profundamente a nuestros personajes. A alguno tanto que lo matan (un australiano, en Galípoli). También hay quien desaparece (un soldado danés del ejército alemán), queda mutilado (el aviador) o se vuelve loco (un soldado italiano). Habrá asimismo quien descubra, en medio de tanta tragedia, el amor (la conductora de ambulancias australiana en el ejército serbio). Y quien vea un rinoceronte.

Nuestro húsar, altivo y elegante al inicio, acaba desmontado, embutido en un uniforme gris hechtgrau y aprendiendo a usar -o tempora!- la ametralladora. El soldado Buchanan, apasionado naturalista, estará junto al cazador y explorador Selous cuando este caiga abatido por una bala alemana en Tanganika. Andresen verá desde su trinchera el derribo del as Immelmann. Todos sin excepción sufren impensables transformaciones. Incluso hay quien deviene héroe (y gana la Cruz Victoria: Alfred Pollard).

A ratos te parece estar en una novela de Ken Follet o de Irwin Shaw, tal es el poder narrativo del texto; pero aquí, subrayémoslo de nuevo, todo es real. Englund ha realizado un trabajo colosal, casi demiúrgico. Ha resucitado a los personajes con toda su carga de emociones para que nos cuenten de primera mano, en directo, los acontecimientos en que se vieron involucrados. Hasta los olores nos llegan. El libro incluye retratos de los 20 protagonistas, así que el lector, que ya les ha puesto sentimientos y corazón, puede ponerles también rostro. Elegirlos, a los personajes, "ha sido buena parte del secreto, había muchos para escoger, he intentado cubrir un amplio espectro". Tendrá sus favoritos. "Sí", ríe Englund. "La jovencita alemana, el cirujano...".

No se crea que la perspectiva cercana, íntima, personal, de la guerra redunda en perjuicio de la visión global. El tapiz es completísimo. En esas 20 voces está ¡toda la I Guerra Mundial! Del Gran Berta -el mortero de asedio Krupp- y los zepelines a los cambios en la ropa interior femenina y la neurosis de guerra. Todo tiene cabida. La guerra aérea, los buques corsarios -un personaje oye el fragor del último combate del Emdem-, el pus gonorreico, la disolución del ejército ruso, el avance de la cirugía reparadora de los rostros destrozados, la introducción de los nuevos cascos de acero...

Englund cierra su libro con un personaje que no aparece hasta la última página. Ese personaje, el número 21, un cabo alemán, nos anuncia que ha decidido dedicarse a la política.
Es Adolf Hitler.


Universo emocional
AMELIA CASTILLA EL PAÍS 09/04/2011

Peter Englund relata 227 microhistorias a través de 20 testigos de la I Guerra Mundial
Ya quedan pocos testigos, casi todos han muerto. Pero Peter Englund (Suecia, 1957) ha encontrado una manera personal de contar una parte de los horrores de la Primera Guerra Mundial. A través de los testimonios de 20 personas, elegidas entre las más bajas jerarquías y de una edad media en torno a los 20 años, el historiador y miembro de la Academia Sueca reconstruye el terrible conflicto en el que murieron cerca de diez millones de personas, no tanto desde el punto de vista bélico como desde el terreno emocional. Está la guerra con toda su crudeza pero Englund pone el foco en los testimonios y las dramáticas experiencias personales a las que acabarán enfrentándose una colegiala alemana, de 12 años, una enfermera inglesa del ejército ruso, un cirujano de campaña del ejército norteamericano, un ingeniero australiano y un marinero de un acorazado alemán, entre otras víctimas de la Gran Guerra. Una mínima ficha, con la fecha, el nombre del personaje elegido y un pequeño título para situarlo en el lugar del mundo donde se encuentra anuncian cada entrada de los distintos personajes hasta completar 227 microhistorias. Cada año nuevo de conflicto se acompaña de una cronología sobre la marcha de los acontecimientos. Los gritos, vítores, ondear de banderas y la emoción contenida que despierta la misma declaración de la guerra y la partida de los soldados al frente se va trasformando, a medida que avanza la guerra, en impotencia y dolor. Se trata, eso sí, de impresiones construidas a base de apuntes memorísticos, casi ninguno de estos testigos conoce el alcance real de lo que sucede, de sus reacciones se desprenden actitudes pacifistas, belicistas y delictivas. No son héroes. En lo único que coinciden cada uno de estos 20 testigos es en que la guerra les robó la juventud, la humanidad y, en algunos casos, la vida. Algunas de las impresiones anotadas en sus diarios transmiten sensaciones y sentimientos: "Era tal nuestro aturdimiento que partíamos a la guerra tan tranquilos, sin lágrimas ni espanto, y eso que todos sabemos que nos envían al puro infierno. Pero ceñido por un rígido uniforme el corazón no late con libertad. Uno deja de ser uno mismo, apenas un ser humano, a lo sumo un autómata que funciona convenientemente y que hace lo que le dicen, sin recapacitar demasiado. Ay, Dios mío, ¡ojalá pudiéramos volver a ser personas!", escribe Kresten Andresen, un soldado del ejército alemán de 23 años. La belleza y el dolor de la batalla concluye, tras la firma del armisticio, con unas notas extractadas de Mi lucha en las que Adolf Hitler constata que Alemania ha perdido la guerra y se encuentra a merced de los vencedores: "Confiar en la generosidad del enemigo podía ser solo cosa de locos o bien de embusteros o criminales. Durante aquellas vigilias germinó en mí el odio, el odio contra los promotores del desastre. En los días siguientes tuve conciencia de mi Destino".

La belleza y el dolor de la batalla. La Primera Guerra Mundial en 227 fragmentos

Peter Englund
Traducción de Caterina Pascual Söderbaum
Roca Editorial. Barcelona, 2011
760 páginas. 24 euros
Libro electrónico: 9,95 euros

Fuente: http://www.elpais.com/articulo/portada/Universo/emocional/elpepuculbab/20110409elpbabpor_21/Tes

dimarts, 20 de juliol del 2010

La salutatio matutina

A mandar
Josep Maria Ruiz Simon  - LA VANGUARDIA 20/07/2010
 
En el clientelismo actual hay separación entre el saludo clientelar y una retribución cada vez más diversificada
La salutatio matutina era una institución muy arraigada en la República romana que sobrevivió durante el Principado. Cada amanecer, los clientes, que era el nombre que recibían entonces quienes vivían a la sombra de un benefactor, se dirigían a la casa de su patrono para desearle un buen día y para ofrecérsele para lo que gustase mandar cuando llegara la ocasión. En la acera, frente al domicilio, hacían cola para cumplir con el rito. Uno detrás de otro, ordenados no según el orden de llegada, sino de acuerdo con su categoría social y con la estrechez y la antigüedad de su relación con el patricio. Los de adelante, eran saludados. Los siguientes se limitaban a saludar. Y también había, y solían ser la mayoría, quienes ni eran saludados ni saludaban. Todos estaban ahí para hacer visible el poder del amo de la casa. Y, ya en el vestíbulo, todos recibían, de manos del administrador de la casa, la sportula,la cestita, es decir, el pago, en dinero o en especie, por la participación en la puesta en escena de la capacidad de influir. Las fuentes literarias, debidas por lo general a miembros del colectivo de los paniaguados, afirman que la retribución era mísera. Pero eso no impedía que, día tras día, la ceremonia se repitiese. Y que, tras el cobro del servicio, quienes eran considerados idóneos para tal menester acompañaran en animado tropel al patrono mientras atendía sus negocios públicos, escoltándolo, riendo sus gracias, dándole coba o aplaudiéndolo cuando pronunciaba algún discurso ante los tribunales. ...
 

dimecres, 11 de febrer del 2009

La vida cotidiana en la Edad Media (radio UNED)

Contenido:

La vida cotidiana en el mundo urbano cristiano.

Participante/s:

Manuel Fernando Ladero Quesada (Profesor (UNED)

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dilluns, 19 de gener del 2009

Intimidades rescatadas de 1808

Abanico que reproduce el momento de la coronación de Josefina Bonaparte

Abanico que reproduce el momento de la coronación de Josefina Bonaparte



Dibujo de mayo de 1809

Dibujo de mayo de 1809


El Archivo Histórico Nacional digitaliza 300.000 imágenes de la vida cotidiana, las luchas políticas y la campaña militar durante la Guerra de la Independencia

TEREIXA CONSTENLA -EL PAÍS Madrid - 18/01/2009

Hay cartas de amor que un día cambian de piel y se convierten en documentos históricos. "Se asegura por muy cierto que los franceses han dado una batalla en la cual han sido derrotados por los españoles con pérdida de muchos prisioneros y muertos. Además, dicen que han muerto a dos generales, puedes considerar como estaré con semejantes especies, juzga por lo mucho que tú sabes que te adoro". Mientras franceses y españoles sucumbían en las matanzas de una larga guerra (1808-1814), la autora de la carta se sentía morir de incertidumbre ante el paradero de un general del Ejército ocupante. El enemigo era el amado.

"La consulta se universaliza", dice el subdirector del AHN

Esta misiva no se custodia en un arrinconado escritorio familiar. Se conserva en el Archivo Histórico Nacional (AHN) con el mismo celo que las cartas que Napoleón dirigió a su hermano José sugiriendo movimientos diplomáticos. Los textos privados muestran otra cara, más desconocida, de lo ocurrido durante la guerra de la Independencia, que enfrentó al ejército más poderoso del mundo, el napoleónico, con unas disparatadas tropas españolas formadas por soldados sin medios y civiles con ganas. Al menos hasta que un inglés, el duque de Wellington, no asumió el mando pleno de todos los que soñaban con hundir al corso (británicos, portugueses y españoles). "La gente no va a los archivos porque cree que la información es sólo institucional. No es cierto, está el real decreto y la vida cotidiana", defiende Santiago Morán, jefe de sección del AHN.

Si tiene curiosidad por leer íntegra la carta de amor puede hacerlo en Internet. O los mensajes de Napoleón al hermano que colocó en el trono español. O actas de la logia masónica josefina. O las sugerencias de particulares para diseñar máquinas bélicas contra el invasor. O las cartas cifradas e interceptadas de José I. O las medidas dictadas para controlar los precios del trigo y del pan para atajar la hambruna de Madrid en 1812. O incluso la puntillosa cuenta de gastos del conde de Montijo, que anotaba hasta el último real dado para "limosnas" o para su "whore" (puta). Como por entonces aún se hablaba menos inglés que ahora, el noble debió presumir que estaba a salvo de indiscreciones.

Unas 300.000 imágenes de fondos relativos a la guerra de la Independencia guardados en el AHN, como todos los citados, han sido descritas y digitalizadas en los últimos dos años. Gracias a ello cualquiera puede consultarlos a través del Portal de Archivos Españoles (http//pares.mcu.es), creado por el Ministerio de Cultura para dar acceso a los millones de legajos que se custodian en los archivos estatales. De golpe y porrazo, los kilómetros de estantes públicos que se presumían oscuros y lejanos están al alcance de cualquier ordenador. "No sé si la palabra correcta es democratizar, porque hasta ahora los archivos estaban abiertos, pero sacarlo a Internet permite universalizar la consulta", indica el subdirector del AHN, José Luis la Torre Merino.

En estos dos años, los archiveros han encontrado abundantes sorpresas. El AHN es, describe Morán, "un archivo de archivos". A él van a parar documentos que pierden su utilidad administrativa y adquieren valor histórico. "Ha recibido fondos de manera desordenada y por aluvión, en muchos casos sin relaciones del contenido de cajas y legajos". Entre los 54.000 legajos de la sección de Consejos, por ejemplo, aparecieron parte de los documentos de los ministerios de nuevo cuño creados por José I que los archiveros no esperaban. Los depósitos de la guerra fueron otro de los hallazgos. Para difundir estos fondos, el AHN prepara una exposición virtual sobre la guerra de la Independencia, que se inaugurará en este trimestre. "Tendrá una parte muy pedagógica para apoyar el trabajo de los profesores", adelanta Antonio Moliner Prada, profesor de Historia Contemporánea en la Universidad Autónoma de Barcelona y colaborador de la muestra.

Tras la sucesión de batallas y episodios bélicos, la guerra de la Independencia alimentó nuevos movimientos políticos y mitos por igual. "La espontaneidad del 2 de Mayo es el tema más discutido, hasta qué punto fue el fruto de un motín espontáneo o de una conjura larvada durante tiempo, lo que le quitaría la aureola mítica", ataja Ricardo García Cárcel, catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Barcelona y autor del libro El sueño de la nación indomable. Los mitos de la guerra de la Independencia (Temas de hoy). A la mitificación de los participantes en el levantamiento madrileño contribuyó el espaldarazo regio, como se evidencia en el expediente elegido por el AHN como documento del mes: la relación de víctimas del 2 de mayo de 1808 elaborada por el Ayuntamiento de Madrid para que el Consejo de Castilla les concediese condecoraciones y gracias otorgadas por el rey Fernando VII. "Posee una importancia histórica de primer orden, ya que es una de las escasísimas listas oficiales de las víctimas españolas que se conservan", destaca el archivero Juan Carlos de Miguel. La lista con 121 nombres arranca con Luis Daoiz y Pedro Velarde, e incluye cuatro mujeres (Clara del Rey, Manuela Malasaña, Ángela Villalpando y María Felipa Corze). Entre las "gracias" otorgadas figuran "escuelas gratuitas y exámenes sin pagar derechos" para 20 "parbulos" (sic) o el "derecho a establecimientos públicos y pensión" para 49 "pobres y jornaleros". Y también se conceden dos reales diarios de por vida a Martín Mariano y Pablo Nieto, los sepultureros que "con riesgo eminente enterraron y custodiaron los cadáveres de los héroes Daoiz y Velarde".