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dissabte, 6 de desembre del 2008

LA CULTURA GRIEGA (nivel básico: texto en negro; ampliación: texto en color y presentaciones) .



Recapitulando...
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Frente al colosalismo y solemnidad de las civilizaciones orientales, en la cultura griega todo parece haber sido concebido a escala humana. Los griegos creyeron en dioses muy parecidos a los hombres (antropoformismo), y que como ellos tenían virtudes y defectos, a pesar de ser inmortales y omnipotentes. Moraban en el Monte Olimpo y el padre de todos era el poderoso Zeus. Se les conocía sobre todo a través de los mitos, leyendas que explicaban cuál había sido su intervención en el mundo. Precisamente los jóvenes se iniciaban en su estudio con la Ilíada o la Odisea, dos poemas épicos en los que abundan estas historias. En ellas también aparecen los héroes, hijos de un dios y un mortal que todavía hacían más cercanas a las divinidades. Con el tiempo, quizás debido a esta proximidad, fueron perdiendo su caracter sagrado.


Genealogía de los dioses griegos

El panteón griego estaba ya constituido en la época homérica, pero los griegos no sintieron la necesidad de trazar la genealogía de sus dioses hasta el siglo VIII a.C. En su poema Teogonía,

Visita este enlace: http://es.encarta.msn.com/media_1461504251_761570116_-1_1/Genealog%C3%ADa_de_los_dioses_griegos.html

Hesíodo es el primero en clasificar las divinidades y establecer su filiación, es decir, es el primero que relata la creación del Universo.


http://html.rincondelvago.com/000579611.png



Dioses griegos
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Dioses Griegos
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WEB RECOMENDADA: http://platea.pntic.mec.es/anilo/mitos/indice.htm


Actividad 1. Los dioses griegos y sus atributos. Cita alguna pintura o escultura de tu entorno en la que se represente a alguna de estas divinidades.

Prometeo


PrometeoFuente: http://sobreleyendas.com/2007/11/27/el-mito-de-prometeo/
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Prometeo era hijo de Jápeto y la oceánide Asia o de la también oceánide Clímene. Era hermano de Atlas, Epimeteo y Menecio, a los que superaba en astucia y engaños. No tenía miedo alguno a los dioses, y ridiculizó a Zeus y su poca perspicacia. Sin embargo, EsquiloPrometeo encadenado que era hijo de Gea o Temis. Según una versión minoritaria, el gigante Eurimedonte violó a Hera cuando ésta era una niña y engendró a Prometeo, lo que causó la furia de Zeus. afirmaba en su

Prometeo fue un gran benefactor de la humanidad. Urdió un primer engaño contra Zeus al realizar el sacrificio de un gran buey que dividió a continuación en dos partes: en una de ellas puso la piel, la carne y las vísceras, que ocultó en el vientre del buey y en la otra puso los huesos pero los cubrió de apetitosa grasa. Dejó entonces elegir a Zeus la parte que comerían los dioses. Zeus eligió la capa de grasa y se llenó de cólera cuando vio que en realidad había escogido los huesos. Desde entonces los hombres queman en los sacrificios los huesos para ofrecerlos a los dioses pero la carne se la comen.

Indignado por este engaño, Zeus privó a los hombres del fuego. Prometeo decidió robarlo así que trepó el monte Olimpo y lo cogió del carro de Helios (en la mitología posterior, Apolo) o de la forja de Hefesto y lo consiguió devolver a los hombres en el tallo de una cañaheja, que arde lentamente y resulta muy apropiado para este fin. De esta forma la humanidad pudo calentarse.

En otras versiones (notablemente, el Protágoras de Platón), Prometeo robaba las artes de Hefesto y Atenea, llevándose también el fuego porque sin él no servían para nada, y proporcionando de esta forma al hombre los medios con los que ganarse la vida.

Para vengarse por esta segunda ofensa, Zeus ordenó a Hefesto que hiciese una mujer de arcilla llamada Pandora. Zeus le infundió vida y la envió por medio de Hermes a Epimeteo, el hermano de Prometeo, junto a la jarra que contenía todas las desgracias (plagas, dolor, pobreza, crimen, etcétera) con las que Zeus quería castigar a la humanidad. Epimeteo se casó con ella a pesar de las advertencias de su hermano para que no aceptase ningún regalo de los dioses. Pandora terminaría abriendo el ánfora.

Tras vengarse así de la humanidad, Zeus se vengó también de Prometeo e hizo que le llevaran al Cáucaso, donde fue encadenado por Hefesto con la ayuda de Bía y Cratos. Zeus envió un águila (hija de los monstruos Tifón y Equidna) para que se comiera el hígado de Prometeo. Siendo éste inmortal, su hígado volvía a crecerle cada día, y el águila volvía a comérselo cada noche. Este castigo había de durar para siempre, pero Heracles pasó por el lugar de cautiverio de Prometeo de camino al jardín de las Hespérides y le liberó disparando una flecha al águila. Esta vez no le importó a Zeus que Prometeo evitase de nuevo su castigo, al proporcionar la liberación más gloria a Heracles, que era hijo de Zeus. Prometeo fue así liberado, aunque debía llevar con él un anillo unido a un trozo de la roca a la que fue encadenado.

Agradecido, Prometeo reveló a Heracles el modo de obtener las manzanas de las Hespérides.

Sin embargo, en otra versión Prometeo fue liberado por Hefesto tras revelar a Zeus el destino de que si tenía un hijo con la nereida Tetis, este hijo llegaría a ser más poderoso que él. Por ello Zeus evitó tener a Tetis como consorte.


Fuente:http://es.wikipedia.org/wiki/Prometeo

http://enciclopedia.us.es/index.php/Prometeo

El gesto de Prometeo

El de Prometeo no es un mito más de la cultura occidental. Ni tan siquiera es una historia que se deje contar mansamente. Prueba de ello es que cuando Esquilo escribió su tragedia Prometeo encadenado dio forma a la menos teatral de las tragedias griegas y, al mismo tiempo, a uno de los símbolos definitorios de nuestra cultura. Si bien es cierto que la mayoría de los pueblos narraron sublevaciones de seres orgullosos contra los dioses, sólo Grecia se atrevió a cantar la dignidad del gesto sacrílego del rebelde metafísico, dando así origen a ese peculiar modo de pensar que, por ejemplo, animará a Platón a llevar a cabo su parricidio contra Parménides, inaugurando así la filosofía occidental, o a Ícaro a volar por encima de cualquier horizonte. Ahora bien, si somos herederos del rebelde gesto prometeico (y no meros descendientes de las criaturas de barro que modeló el titán con la ayuda de Atenea), no ha de sorprendernos nuestra actual perplejidad, pues una vez decretada la muerte de los dioses, no sabemos si seguir reclamando o no la herencia prometeica. Hoy la simbología prometeica tiene para nosotros algo de hiperbólico.

Fuente: http://www.casadellibro.com/libro-prometeos-biografias-de-un-mito/2900000805423

Más infromación en: http://www.relleu.net/drupal/node/24

Actividad 2. Prometeo es uno los personajes más conocidos de la mitología griega. Explica el significado de las pinturas reproducidas aquí y busca información sobre otros mitos relacionados con la figura de Prometeo (puedes consultar wikipedia)

Poco a poco, se fue abriendo camino la idea de que no bastaba la fe religiosa para responder a los interrogantes que la vida plantea al hombre.

Esta actitud quedó bien reflejada en la actividad de los filósofos (etimológicamente: "amantes de la sabiduría") que se esfuerzan en explicar el porqué de las cosas haciendo uso de la razón. En este terreno, destacaron Sócrates, Platón y Aristóteles.

En el arte, sus máximos valores fueron el equilibrio, la sencillez y la armonía. Huyen del colosalismo con un sentido de la proporción que siempre tiene al hombre como punto de referencia. A nivel arquitectónico, destacan sus templos. Eran los edificios públicos por excelencia. En su construcción utilizaron sucesivamente tres estilos: dórico, jónico y corintio, cuyas diferencias dependen del tipo de capitel y las proporciones de las columnas. Otras construcciones importantes fueron los teatros, los estadios, los hipódromos, etc. Los escultores dieron una gran importancia al cuerpo humano, cuya belleza ideal querían reflejar. El Discóbolo de Mirón o el Apolo de Praxíteles son buenos ejemplos.









El templo es el monumento capital de la arquitectura griega. En su fachada se crean los llamados órdenes clásicos, entendiendo como orden la sucesión de las diversas partes del soporte y de la techumbre adintelada. Serán tres modos o estilos diferentes denominados dórico, jónico y corintio.

El ORDEN DORICO es el más sobrio de formas, con proporciones más robustas y austera decoración. La leyenda nos cuenta que será Doros, el hijo de Hellen y la ninfa Optica, quien al construir el templo de Hera en Argos fije las características de este orden.

El fuste de la columna arranca directamente de las gradas o estilobato que elevan el edificio del terreno. Este fuste se recorre longitudinalmente por veinte estrías, unidas horizontalmente por tres líneas rehundidas en la parte superior que forman el astrágalo. El fuste tiene un ligero ensanchamiento o éntasis en su parte central.

El tránsito entre la parte superior de la columna y el capitel se establece a través de una moldura cóncava llamada collarino.

El capitel consta de equino, una almohadilla de sección parabólica, y el ábaco, paralelepípedo de base cuadradas y planos rectos.

La techumbre constituye el entablamento y consta de tres partes: arquitrabe, friso y cornisa. El arquitrabe es liso. El friso está constituido por triglifos y metopas. La cornisa carga en saledizo sobre el friso y consta de un primer cuerpo liso o geisón y una estrecha moldura curva aún más saliente llamada cima. El templo tiene cubierta inclinada a dos aguas y en las fachadas más estrechas forma, sobre la cornisa, un plano triangular o frontón, cuyo fondo se denomina tímpano. Las figuras animales o vegetales que coronan el frontón son las acróteras.

El ORDEN JONICO es más esbelto y tiene mayor riqueza decorativa. La tradición griega cuenta que se inventa en el templo de Artemisa en Efeso para dar a la columna la delicadeza del cuerpo femenino, imitando en las volutas los rizos del peinado de la mujer.

La columna descansa sobre una basa moldurada compuesta de una losa cuadrada o plinto y tres cuerpos circulares. El fuste carece de éntasis y está recorrido por 24 estrías verticales terminadas en redondo en los extremos. En la parte superior, la columna se enriquece con el contario, formado por un hilo de perlas.

El capitel consta de un equino decorado con temas aovados y apuntados que recibe el nombre de cimacio. Sobre éste descansa una almohadilla terminada en las volutas, elemento característico de este orden.

El arquitrabe consta de tres fajas en progresivo avance. El friso es liso pero también puede recibir decoración. La cornisa está formada por un cuerpo de dentellones o tacos rectangulares, un segundo cuerpo liso más prominente y la cima, de sección curva. El frontón también tiene tímpano y acróteras.

El CORINTIO más que un orden sólo es un capitel ya que el edificio que lo emplea sigue las normas del jónico. El origen legendario alude a una joven de Corinto fallecida. Sus padres depositan sobre su tumba el cesto de sus labores y la diosa Gea hace brotar a su alrededor hojas de acanto y rosas que serán admiradas por el platero Calímaco, copiando el bello modelo que tenía delante en el capitel mencionado.

Así, la columna también descansa sobre una basa moldurada. El fuste carece de éntasis y está recorrido por 24 estrías verticales terminadas en redondo en los extremos.

El arquitrabe consta de tres fajas en progresivo avance. El friso es liso pero también puede recibir decoración. La cornisa está formada por un cuerpo de dentellones o tacos rectangulares, un segundo cuerpo liso más prominente y la cima, de sección curva. El frontón también tiene tímpano y acróteras.

Fuente: http://www.artehistoria.jcyl.es/arte/videos/694.htm



El templo griego y los tres órdenes arquitectónicos. Cita algún edificio contemporáneo que se inspire en estas formas arquitectónicas.



La época dorada de la escultura griega corresponde a los días de Pericles, la segunda mitad del siglo V a.C.


Mirón será el maestro interesado por el cuerpo humano en movimiento como se puede apreciar en su Discóbolo. El escultor nos presenta a un atleta en el momento de lanzar el disco, inclinando su cuerpo violentamente hacia delante, en el límite del equilibrio, y elevando su brazo derecho al tiempo que gira su cuerpo apoyado sobre su pierna derecha.


Policleto está preocupado por las proporciones del cuerpo humano y es el autor del "Canon". En el Doríforo podemos comprobar que la cabeza es la séptima parte del cuerpo humano; el arco torácico y el pliegue inguinal son arcos de un mismo círculo; y el rostro está dividido en tres partes correspondientes a frente, nariz y la distancia de ésta al mentón. Se trata del prototipo de cuerpo varonil perfecto, elegante, sin formas hercúleas pero sin afeminamiento.


Fidias es el conquistador de la belleza ideal, siendo sus personajes prototipos. Sus obras maestras están vinculadas al Partenón y en ellas podemos contemplar su belleza a través de la técnica de los paños mojados.


En el siglo IV a.C. los dioses se humanizan, las formas se ablandan y la pasión se manifiesta en los rostros, gracias, fundamentalmente, a Praxiteles. Los cuerpos de sus estatuas presentan suaves y prolongadas curvas como se observa en el Hermes. Su cadera se arquea para formar la famosa curva mientras que su brazo derecho mostraría las uvas al niño Dionisos.


Scopas es el escultor que mejor interpreta los estados del alma y la pasión. Sus trabajos se agitan con convulsivos movimientos y las cabezas muestran expresiones apasionadas.


Lisipo prefiere proporciones más esbeltas y cabezas más pequeñas, delatando una actitud más naturalista en la que destaca los múltiples puntos de vista.



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El discóbolo de Mirón y el Apolo de Praxíteles.


Atenea Parthenos

La colosal escultura crisoelefantina (de oro y marfil) de Atenea Parthenos (Atenea Virgen), obra de Fidias, se alojaba en el Partenón de la Acrópolis de Atenas.

Atenea, patrona de Atenas, aparece como una diosa guerrera, con escudo y casco, preparada para la defensa de la ciudad.

La escultura tenía 12 metros de altura (incluyendo el pedestal de 1,50 metros) y se guardaba dentro del Partenón. Su núcleo estaba construido con madera cubierta con placas de bronce, recubiertas con láminas de oro y marfil. El manto y el casco tenían incrustaciones de oro.

La obra es conocida por fuentes antiguas, así como por una descripción muy detallada de Pausanias (siglo II d. C.):

«... la imagen está hecha de marfil y oro. En medio del casco hay una figura de la Esfinge... y a uno y otro lado del yelmo hay grifos esculpidos... La estatua de Atenea es de pie con manto hasta los pies y en su pecho tiene insertada la cabeza de Medusa de marfil. Tiene una Victoria de aproximadamente cuatro codos y en la mano una lanza; hay un escudo junto a sus pies y cerca de la lanza una serpiente. Esta serpiente podría ser Erictonio. En la base de la estatua está esculpido el nacimiento de Pandora».

Atenea en pie apoya el peso del cuerpo sobre la pierna derecha manteniendo la rodilla izquierda ligeramente flexionada. La cabeza la tiene ligeramente inclinada hacia adelante y los mechones del cabello caen sobre el peto de la diosa. Su mano izquierda se apoya sobre un escudo circular (égida). Su quitón (túnica) se ajusta a la cintura con un par de serpientes, cuyas colas se entrelazan en la parte posterior. Sobre su mano derecha extendida se yergue una Niké alada de marfil (se discute si había un soporte bajo el original de Fidias). Una lanza se apoya en el brazo derecho y hombre derecho de la diosa sostenida por una de las serpientes del escudo.

Fuente: http://www.guiadegrecia.com/atenas/atenea.html


En el teatro, cultivaron sobre todo la tragedia, destacando: Esquilo, Sófocles y Eurípides. Sus obras reflejan la lucha del hombre con sus pasiones y el destino.

Los griegos dieron una gran importancia a la formación física y periódicamente organizaron Juegos Olímpicos. Se trataba de grandes campeonatos en honor de los dioses que reunían a deportistas de todas las polis, garantizando unos días de tregua en los conflictos que pudieran enfrentarlas.

Educación: la Paideia.

Paideia
(en griego παιδεια, "educación" o "formación", a su vez de παις, país, "niño") era, para los antiguos griegos, la base de educación que dotaba a los hombres (no mujeres) de un carácter verdaderamente humano. Como tal, no incluía habilidades manuales o erudición en temas específicos, que eran considerados mecánicos e indignos de un ciudadano; por el contrario, la paideia se centraba en los elementos de la formación que harían del individuo una persona apta para ejercer sus deberes cívicos. El primero en configurar la paideia como un humanismo cívico integral fue el orador y pedagogo griego Isócrates. Bajo el concepto de paideia se subsumen elementos de la gimnasia, la gramática, la retórica, la poesía, las matemáticas y la filosofía, que se suponía debían dotar al individuo de conocimiento y control sobre sí mismo y sobre sus expresiones.

El ideal de paideia estaba dado por la estructura específica de la polis griega, en que una casta relativamente reducida de ciudadanos, exentos de las necesidades manuales con la excepción de la guerra, dedicaban su vida a la participación en los asuntos cívicos. El dominio cuidado de la lengua griega distinguía a los locales de los forasteros e inmigrantes; la expresión oral, cuidadosamente elaborada, respondía la obligación de mostrarse como un individuo refinado en el ágora, donde las habilidades persuasivas resultaban cruciales. Las ciencias puras indicaban una disposición de ánimo objetiva y poco concernida con los asuntos mundanos, una cualidad deseable en un potencial legislador. Las proezas gimnásticas confirmaban el dominio de sí y el carácter viril —también garantizado por el comportamiento en combate— que completaban el perfil aristocrático.

La noción de paideia se transmitió, a través sobre todo de los filósofos estoicos a la cultura romana, donde se tradujo habitualmente como humanitas, de donde proviene la designación de "humanidades" para los estudios vinculados a la cultura y el movimiento ideológico, filosófico, pedagógico y cultural conocido como Humanismo que caracterizó el RenacimientoPierre de Coubertin a reinstaurar la tradición de los juegos olímpicos. grecolatino en Europa. La noción se rescató reiteradamente a lo largo de la historia occidental por parte de movimientos aristocratizantes que oponían una concepción global de la formación humana al énfasis en las habilidades prácticas; un movimiento de este tipo inspiró a

A mediados del siglo XX, el filólogo alemán Werner Jäger publicó el más detallado estudio sobre la noción de paideia hasta la fecha, bajo el título "Paideia: Los Ideales de la Cultura Griega".

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Paideia

dimarts, 16 de setembre del 2008

El origen del mundo en la Grecia clásica





Fuente: http://www.cervantesvirtual.com/historia/TH/cosmogonia_griega.shtml






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El origen del mundo en la Grecia clásica

Introducción
Los mitos cosmogónicos griegos
La religión y el pensamiento en la antigua Grecia
Teogonías griegas
La teogonía de Hesíodo
Las teogonías órficas
Recursos y bibliografía
Recursos
Bibliografía

Introducción

El mar que muchas veces ha servido y sirve de frontera para los pueblos, sin embargo en el caso del Mediterráneo, mar cálido y cerrado, se convirtió ya en la Antigüedad en medio para el intercambio de ideas y de bienes materiales entre los pueblos que se asentaron en sus orillas: fenicios, persas, griegos... En este marco del Mediterráneo surgió una de las primeras grandes culturas en suelo europeo: la cultura cretense (2000 a. C. al 1425 a. C.). La civilización griega clásica hunde sus raíces en esta civilización cretense, si bien es cierto que se nutre de muchos otros influjos procedentes de diversos pueblos (Micenas o Cícladas). La huella de estas influencias puede seguirse a través de un largo proceso de formación, que duró aproximadamente unos dos mil años, y que culminó con la aparición, hacia el 800 a. C., de la primera etapa histórica de la antigua Grecia: la Grecia Arcaica. Tras esa primera etapa, que llegó hasta el siglo VI a. C., se inició la etapa más floreciente de la cultura griega conocida como Periodo Clásico (del siglo V al IV a. C.). El último periodo fue el Helenismo que comenzó en el siglo IV a. C. y finalizó en el siglo I a. C. con la conquista de Grecia por parte de los romanos.

La cultura griega clásica es uno de los pilares de nuestra civilización occidental. Es en Grecia donde surge por primera vez la democracia, donde aparece la filosofía, pues el ser humano comienza a cuestionarse su existencia, donde el hombre se convirtió en el centro del pensamiento y en la medida de la belleza. Grecia ha dado a la Historia de la Humanidad un gran número de filósofos, historiadores, escritores, artistas y pensadores cuyas obras son reconocidas en todo el mundo.

Grecia mantuvo a lo largo de toda su historia una fuerte unidad cultural, a pesar de su diversidad geográfica y su marcada fragmentación política, ya que el poder estaba dividido entre las múltiples «polis» o ciudades-estado independientes. Estas polis eran el núcleo de la vida política y social en Grecia y entre ellas destacaron ciudades como Atenas, Olimpia, Éfeso o Pérgamo. La evolución de la estructura social griega desde una sociedad sencilla, hasta una sociedad compleja y abierta, se desarrolló paralelamente a la evolución operada en la economía, desde una estructura basada en la tierra hasta una economía monetaria y comercial. Esa evolución está también ligada al desarrollo en el campo político, donde el desarrollo de la polis supuso la desaparición de los reyes y la consolidación de la figura del ciudadano libre, al tiempo que se establecía el modelo democrático.


Los mitos cosmogónicos griegos


La religión y el pensamiento de la antigua Grecia

El pensamiento griego a la hora de formular su concepción sobre el origen del mundo, partió tanto del mito como de la ciencia. Así, a partir del mito surgieron toda una serie de relatos sobre dioses y héroes legendarios y, a partir de la ciencia, apareció la respuesta racional, ofrecida por filósofos como Tales de Mileto o Pitágoras. A partir del siglo VI a. C., el pensamiento griego empezó a buscar repuestas al orden del Mundo, sustentadas en la razón. Tales (nacido en torno al 640 y muerto en el 545 a. C.) fue uno de los filósofos destacados de la Escuela de Mileto y defendía que el principio de todo era el agua, fundamentando su teoría en el hecho de que el agua era el único elemento que podía encontrarse en los tres estados de la materia: sólido, líquido y gaseoso. Más tarde los pitagóricos defendieron que el conocimiento de las cosas solamente se puede alcanzar a través de las matemáticas. A medida que avanzaba el conocimiento griego, se formularon hipótesis más complejas como la de Anaxágoras que defendía que el Universo estaba formado por múltiples sustancias, pero no da respuesta a su origen. Para Platón, el «Demiurgo» era la inteligencia ordenadora que actuaba sobre el caos, ordenándola y dándole forma conforme a un plan. Sobre el desarrollo de la investigación científica, recogemos más información en el apartado «Teorías Científicas».

La religión griega se basó sencillamente en la mitología, que se caracterizó por su talante sincrético, ya que incorporaba en sus relatos elementos de diversas culturas. En esta religión politeísta, cualquier fenómeno y elemento de la naturaleza, así como las principales actividades económicas, quedaron representados por divinidades con apariencia humana. Así, en los mitos griegos podemos encontrar un gran número de dioses pertenecientes a épocas y lugares distintos. Por este motivo resulta complicado reconstruir el panteón completo, de hecho en algunas ocasiones, los dioses se confunden y un mismo suceso presenta varias versiones, llegándose a dar importantes confusiones. Entre estas divinidades, que moraban en el monte Olimpo, se formaron complejas relaciones y vínculos que son la base de la mitología griega.


Las teogonías griegas

La mitología griega también recoge en sus relatos el origen del Mundo. Pero debemos tener presente que para el pensamiento religioso griego una cosmogonía suponía no solamente el origen de nuestro mundo físico, sino también el origen de los dioses, el origen del hombre y la organización social.

La literatura griega proporcionó diversos textos cosmogónicos, sin embargo la mayoría se conservan bastante mal. Entre ellos conocemos la teogonía de Hesíodo, la teogonía de Eudemo, la de Jerónimo y Helanico, la cosmogonía de las Rapsodias y la recogida en el Papiro de Derveni, las cuatro últimas son conocidas como «Teogonías Órficas», ya que son atribuidas a Orfeo. Hay una serie de rasgos generales compartidos por estas cosmogonías griegas. En primer lugar, el origen del Mundo parte de la organización de una materia primitiva, que a veces se organiza sóla. El segundo concepto fundamental es el de los pares de contrarios; esta idea recuerda a la explicación dualista de los filósofos pitagóricos que consideraban que los números procedían de dos elementos opuestos: el par y el impar. Este planteamiento permitía concebir un gran número de oposiciones: el bien y el mal, frío y calor, día y noche... Otro elemento característico de las cosmogonías griegas es que la ordenación del Mundo no se produce instantáneamente, sino que pasa por fases intermedias en las que aparecen criaturas monstruosas y míticas hasta que el desorden es definitivamente desplazado y desaparece.


La teogonía de Hesíodo

De todos los relatos cosmogónicos griegos, la Teogonía de Hesíodo es la obra más antigua y mejor conocida de todas. Escrita entre finales del siglo VIII y comienzos del VII a. C., es la fuente de la que se nutre toda la mitología griega. Hesíodo, que con seguridad es posterior a Homero, vivió en torno a l siglo VIII a. C. y ya entre los griegos tuvo la fama de ser él quien ordenó los mitos religiosos, organizando la genealogía de los dioses. Como señala Mircea Eliade, en esta Teogonía podemos distinguir hasta cuatro fases: en la primera fase, parte de la existencia de Caos, y después de la Tierra, Eros, el Cielo y la primera generación divina; en una segunda fase, se describe la castración del Cielo por su hijo Cronos; en la tercera parte, Zeus logra no ser devorado por Cronos, su padre y toma el poder; y en la última fase, se narra la batalla de Zeus y los dioses contra los En esta imagen encontramos un busto de este autor griego. [Fuente: Artehistoria.com]. titanes. El autor nos describe el origen del Mundo como parte de una teogonía, siendo la formación del Mundo un tema secundario, porque, de hecho, a Hesíodo le interesa la «estirpe de los inmortales», como bien nos indica en su poema.

Hesíodo comenzó su obra con una invocación a las Musas, quienes le inspiraron en su poema y le instruyeron en su tarea. Hesíodo describe la experiencia como un encuentro místico con los dioses. Podemos pensar que esta descripción oscila entre lo que podría ser un recurso literario y una experiencia religiosa, en la que un dios se aparece a un mortal (pastor, campesino...) y le transmite unos conocimientos. A continuación presentamos el primer fragmento de este poema:


Ellas, que un día a Hesíodo le enseñaron un hermoso canto,


mientras apacentaba sus ovejas al pie del divino Helicón.


Tal mensaje, lo primero de todo, me dirigieron las diosas,


las Musas olímpicas, hijas de Zeus, portador de la égida: 25

«Rústicos pastores, triste oprobio, vientres tan sólo


Sabemos decir muchas mentiras con apariencia de verdades


mas sabemos, cuando queremos, proclamar la verdad.»


Así dijeron las bienamadas hijas del poderoso Zeus.


Y me dieron un cetro, tras haber cortado de florido laurel una rama


admirable. Y me infundieron el canto


divino, para celebrar lo que va a pasar y lo que ha pasado


y me encomendaron alabar con himnos la estirpe de los Felices, que por siempre existen


y cantarles a ellas mismas al principio y al final.

Las Musas han iniciado a Hesíodo en su labor y lo han provisto para ello y, a continuación, el autor explica su misión: elaborar la «sagrada estirpe» de los dioses:


Y es que de las Musas y del flechador Apolo


descienden, en la tierra, los aedos y los citaristas, 95

y de Zeus, los reyes. ¡Feliz aquél a quien las Musas


aman! Pues dulce de su boca fluye el canto


y si alguien con un pesar en su ánimo recién afligido


se consume, con el corazón angustiado, entonces el aedo


servidor de las Musas, las hazañas de los hombres de antaño 100

celebra, y a los dioses que ocupan el Olimpo


y enseguida éste de sus pesares se olvida y ya de sus cuitas


ni se acuerda; de prisa cambian su ánimo los regalos de las diosas.

En el verso 105 Hesíodo nos indica de qué trata su poema, lo que podríamos llamar el programa de los mitos del poema, para acto seguido iniciar su genealogía divina:


Salve, hijas de Zeus, Concededme vuestro canto fascinante,


celebrad la sagrada estirpe de los inmortales, que por siempre existen, 105

los que nacieron de Tierra y de Cielo estrellado,


los que nacieron de la tenebrosa Noche y a los que nutrió el salobre Ponto


decid también cómo nacieron al principio los dioses,


los ríos y el ponto ilimitado, de impetuosa corriente,


los astros resplandecientes y el ancho cielo, arriba, 110

y sus descendientes, los dioses dadores de bienes,


cómo se repartieron la riqueza, cómo se dividieron los bienes


y cómo habitaron al principio el muy abrupto Olimpo.


Inspiradme eso, Musas, que habitáis Olímpicos palacios


desde el principio y decidme lo que hubo antes de aquellos. 115

«Pues bien, lo primerísimo que nació fue Caos; pero enseguida


Tierra de ancho pecho, sede por siempre segura de todos


los inmortales que ocupan las cimas del nevado Olimpo,


y el nebuloso Tártaro en abismo de la tierra de vastos caminos


y Eros, el más hermoso entre los dioses inmortales, 120

que afloja los miembros, que de todos los dioses y de todos los hombres


domeña en sus pechos el entendimiento y el prudente consejo.


De Caos nacieron Érebo y la negra Noche


y de la Noche, a su vez, Éter y Día nacieron,


a los cuales engendró habiéndose unido en amorosa coyunda con Érebo. 125

Y Tierra engendró lo primero, igual a sí misma


el cielo estrellado, para que por todas partes la cubriera,


a fin de que para los felices dioses fuera sede por siempre segura.


También engendró los grandes montes, gratas moradas de unas diosas,


las ninfas, que habitan por los abruptos montes. 130

Asimismo dio a luz al mar imposible de secar, de impetuosa corriente,


a Ponto, sin deseada coyunda. Pero luego


unida en amor a Urano parió a Océano de profundos remolinos,


a Ceo, a Crío, a Hiperión, a Jápeto,


a Teya a Rea, a Temis y a Mnemósine 135

a Febe de áurea corona y a la encantadora Tetis,


y tras ellos el último nació Crono de tortuosa intención,


el más terrible de sus hijos y en él floreció el odio contra su padre

Como vemos en el texto anterior, lo «primerísimo que nació fue Caos». Pero este término es bastante confuso y además Hesíodo dice que «nació», por lo tanto debió existir algo antes, que el autor no nombra. En cuanto al término «Caos», los propios autores clásicos dieron sus particulares interpretaciones del mismo, con lo cual podemos pensar que ellos tampoco tenían una definición clara. Para el filósofo Aristóteles, el «Caos» era un sitio, un lugar, cuya existencia era necesaria, como nos indica en su obra Physica 208b 30:


(Hesíodo) dice: «De todas las cosas lo primerísimo que nació fue Caos», porque es necesario que exista primero un lugar para las cosas que existen.

Zenón, por el contario, piensa que ese «Caos» del que habla Hesíodo debe ser agua. Otra interpretación diferente encontramos en Pseudo Platón en su obra Axioco, 371E, que lo situó en el infierno:


En cuanto a aquellos que han orientado su vida por el camino de los crímenes, son llevados por las Erinias al Érebo y al Caos, a través del Tártaro.

Para Apolonio de Rodas IV, (1696-98) aparece como una «sima negra»:


Esta horrible noche no la traspasaban las estrellas ni los rayos de la luna, sino que era una sima negra que se abría desde el cielo o alguna otra tiniebla que emergía levantándose desde los más hondos abismos.

Luciano en Amores 32, ve el «Caos» como una masa invisible y confusa:


Pues tú (Eros) diste forma al universo a partir de una invisible y confusa carencia de forma.

Para Ovidio el «Caos» era una forma desordenada, como reflejó en su obra Metamorfosis I, 5-7:


Antes del mar y de la tierra, y del cielo que todo lo cubre


en todo el orbe la naturaleza solo tenía un aspecto


al que se llamó Caos, una masa confusa y desordenada.

Incluso hay algunos autores, como Aristófanes en, o Eurípides, que ven al «Caos» como un espacio, un hueco entre el Cielo y la Tierra. Así, Aristófanes señaló en Aves (190-193):


De este modo, cuando los hombres hagan sacrificio a los dioses, como éstos no os paguen tributo, no dejaréis pasar el olor a muslos asados a través del espacio y de una ciudad que no es suya.

Y en Eurípides, Cadmo fr. 448 n2:


a esta sede divina


en medio del cielo y de la tierra,


algunos la llaman Caos.

Después de «Caos», apareció la Tierra. Estos dos elementos darán origen a otros: Caos engendró a Erebo (espacio situado debajo de la Tierra) y la Noche, mientras que la Tierra engendró a «Ouranos», el «Cielo». Después apareció Eros, que ya no es un elemento, ni una materia, sino que es un dios, cuya aparición es precisa para que esos divinidades anteriores puedan practicar el sexo para engendrara al resto de las divinidades, como vemos en verso 125:


...habiéndose unido en amorosa coyunda...

De la unión de la Noche con Érebo, unión sexual, surgieron Éter y el Día. El Día y la Noche compartirían el espacio ubicado encima de la Tierra, mientras que el Éter se situó por encima de ellos en la parte más luminosa y elevada.

La Tierra engendró los montes y el mar, ahora sin unión sexual, pero además fue fecundada por el Cielo; de la unión con el Cielo surgió la segunda generación de dioses: los seis Titanes (Océano, el mayor de todos, Ceo, Críos, Hiperión, Japeto y, por último, Cronos, el tiempo) y sus seis hermanas (Tea, Rea, Temis, Mnemosine, Febe y Tetis). Esos titanes representan las fuerzas de la naturaleza y el último fue Cronos. Vemos aquí cómo se distinguen dos tipos de nacimientos en las divinidades: por generación «espontánea», sin relación sexual, y por fecundación, es decir: con práctica sexual. Urano no dejaba nacer a su prole, ya que mantenía esas relaciones sexuales de forma incesante y los retenía en el vientre de Gea, provocando malestar de la diosa. La Tierra también dio vida a los Cíclopes (Brontes, Estérope y Arges) y finalmente, de las relaciones entre el Urano y la Tierra, aparecieron Cotto, Briareo y Gíes, de aspecto monstruoso. En el poema de Hesíodo esos hijos son calificados como «terribles», como vemos en el verso 155:


...los hijos más terribles y odiaban a su padre 155

desde el principio

Gea, con sus hijos en el vientre, se sentía angustiada y elaboró un plan. Produjo un arma nueva y se la ofreció a sus hijos, indicándoles que su venganza era la respuesta lógica a las maldades de su padre (verso 166):


...porque primero había maquinado él acciones indignas

Pero solamente Cronos, «de mente retorcida», se atrevió a seguir los consejos de su madre y con la hoz, castró a Urano. De la sangre caída sobre la tierra, nacieron las Erinias, los Gigantes y las ninfas de los bosques. De sus partes caídas arrojadas al mar por Crono, nació Afrodita.

Crono complació a su madre y Urano fue derrotado. Así, aunque no fuese su objetivo principal, Crono se instaló en el trono de su padre y se convirtió en soberano de los dioses. De esta forma el relato nos describe, además, cómo se produjo la separación entre el Cielo (Urano) y la Tierra, que resulta ser una manera un tanto violenta, con similitudes en otros mitos cosmogónicos (en el mito hitita, Kumarbi castró a Anu).

Crono se unió entonces a Rea y tuvo con ella cinco hijos: Hestia, Deméter, Hera, Hades y Poseidón, la siguiente generación de dioses. Hesíodo nos cuenta cómo Crono, para no ser derrotado y desposeído por ninguno de sus hijos, los iba devorando a medida que nacían (verso 459 y siguientes):


...y los iba devorando el gran Crono


ya fin de que ningún otro de los ilustres Uránidas


ostentara entre los inmortales la regia dignidad.


Y es que se había enterado, por boca de Tierra y de Cielo estrellado,


que su destino era verse sometido por un hijo suyo.

Pero las precauciones tomadas por Crono fueron inútiles, porque Rea le engañó. Así, tras parir a Zeus, Rea lo escondió en una gruta y, en vez de entregar a Crono el bebé, le entregó una roca envuelta en pañales, que éste devoró sin darse cuenta del engaño. Cuando Zeus creció obligo a Crono a vomitar a sus hermanos que estaban en el vientre de su padre. Zeus rescató de esta manera a sus hermanos, que en agradecimiento le ofrecieron el trueno y el rayo, símbolos de poder. Pero, el conflicto no había terminado, porque Crono lanzó contra Zeus a los Titanes. Se inició una larga guerra entre estas dos generaciones de dioses, hasta que finalmente los dioses más jóvenes, encabezados por Zeus, arrojaron a los Titanes al Tártaro. La victoria de Zeus y los dioses olímpicos sobre los Titanes, que representaban la fuerza bruta y la violencia, es el triunfo del espíritu y de la justicia y marca el inicio de un nuevo ordenamiento del Universo. Hesíodo relató que después del triunfo, Zeus es nombrado soberano por consenso de todos los dioses, insistiendo en la imagen de Zeus como dios justo y legítimo (versos del 883 al 885):


E instaron entonces, por supuesto, a que fuera rey y soberano


-por discretos consejos de Tierra- al Olímpico Zeus longitonante,


entre los inmortales. Y él distribuyó bien las dignidades. 885

Pero Zeus tuvo que afrontar una batalla más para conservar este nuevo orden: el enfrentamiento con Tifón, el hijo de Gea y Tártaro. Se trata de una imagen perteneciente a una escultura que se halla en el Museo de Olimpia, en Grecia [Fuente: Mythology].

Finalmente, Zeus, dios legítimo y justo, adoptó su propia estrategia para no ser destronado por ningún hijo suyo. Siguiendo los consejos de Urano y Tierra, Zeus aseguró su reinado comiéndose, no ya a sus hijos, sino a su propia esposa, Metis, frenando así cualquier intento sucesorio de su descendencia (versos 891 y siguientes):


...por discretos consejos de Tierra y Cielo estrellado,


y es que así lo previnieron, a fin de que la regia dignidad


no la ostentara en vez de Zeus otro de los dioses imperecederos.


Pues era su destino que engendraría hijos muy prudentes,


la primera, una hija, Tritogenia, de ojos muy brillantes (...) 895

pero después también un hijo, rey de dioses y de hombres,


iba a engendrar, dotado de soberbio corazón.

Así se aseguró el gobierno sobre todo el cosmos, repartiendo entre las divinidades el dominio de algunos espacios: Hades dominaría el mundo subterráneo, Poseidón los océanos y el cielo sería gobernado por él. El Olimpo y la tierra quedaron como espacio para todos los dioses olímpicos. Se trata de estatua en bronce, fechada en el 575 a. C. hallada en el mar Egeo en el 1926. [Fuente: Mythology].

Se trata de bajorrelieve, fechado en torno al 440 a. C. perteneciente a una sección del friso del Partenón de la zona oriental del edificio; está esculpidos Poseidón, Apolo, Artemis, Afrodita y Eros. [Fuente: Mythology].

En la Teogonía de Hesíodo esta es la forma en que es establecido el orden del Mundo. Los enfrentamientos entre distintas generaciones de dioses que intentan destruir el orden existente y luchan por el dominio del Cosmos, hasta que llega Zeus, el dios justo, y establece el orden correcto, el que imperará desde entonces. Es curioso cómo estas luchas recuerdan a las desarrolladas por dioses de otros mitos cosmogónicos de Próximo Oriente: mito hitita (luchas de Kumarbi y Anu) y mito babilonio del Enuma Elis (Marduk se enfrentó a Tiamat). Los historiadores consideran posible que esos mitos llegaran a Hesíodo mediante la transmisión oral. Por otro lado, no podemos olvidar la obra de Homero, anterior a Hesíodo, en la que se puede entrever el tema cosmogónico, si bien no es el tema principal de su obra. Así en la Ilíada en el canto XIV (versos 342 al 351) Homero describió la relación entre Hera y Zeus, que recuerda la unión entre Urano y la Tierra:


El montador de las nubes, Zeus, le dijo en réplica: «Hera, no temas que no vea ningún dios ni hombre en medio de la nube con que voy a envolverte. Ni siquiera el Sol la podrá atravesar con sus rayos, los más penetrantes de todos». Así dijo, y el hijo de Crono estrechó en sus brazos a la esposa. Y, bajo ellos, la tierra divina produjo verde hierba, loto fresco, azafrán y jacinto espeso y tierno para levantarlos del suelo. Acostáronse allí y cubriéronse con una hermosa nube dorada, de la cual caían lucientes gotas de rocío.

En este texto se alude a un espacio ideal, un paraíso, pero es el momento en el que Hera intenta engañar a Zeus, aprovechando su sueño para ayudar a los troyanos. En esta imagen encontramos un busto de este conocido autor griego. [Fuente: Artehistoria.com].

Hesíodo pudo conocer esos poemas orales y también pudo conocer la obra de Homero (Ilíada), lo cierto es que la Teogonía de Hesíodo es la base de la mitología griega y sirve de enlace entre los mitos próximo-orientales y los griegos.


Las teogonías órficas

La teogonía de Eudemo, la teogonía de Jerónimo y Helanico, la cosmogonía de las Rapsodias y la teogonía del Papiro de Derveni se engloban dentro del conjunto de las llamadas «Teogonías Órficas», así designadas porque eran atribuidas a Orfeo. Damascio, autor neoplatónico que vivió entre el 480 y el 544 d. C. aproximadamente, nos habló en su obra de la teogonía de Eudemo, de la obra de Jerónimo y Helanico y de las Rapsodias en su principal obra: Problemas y Soluciones sobre los Primeros Principios. Orfeo fue conocido por ser un excelente cantor y era situado por la tradición en los tiempos de los orígenes, es decir antes de Homero. Su ubicación en esos tiempos se realizó con la intención de que Orfeo fuese considerado más antiguo que el propio Homero y, por tanto, resultase más venerable que éste. Así, varias obras fueron atribuidas a Orfeo, como recurso para garantizar su validez y antigüedad.

El orfismo se puede definir como un movimiento religioso místico que se nutría de otros movimientos como el pitagorismo, con el que compartía la transmigración de las almas, el dionisismo, del que adopta el éxtasis, o el culto a Eleusis, con el que comparte el elemento mistérico. El orfismo está muy marcado por el mito y se elaboraron varias teogonías vinculadas con el desarrollo y destino de las almas, siendo hasta cierto punto «antropogónicas». En las cosmogonías órficas podemos realizar una clara distinción entre las «cosmogonías de la Noche» y las «cosmogonías del huevo». «Cosmogonías de la Noche» son la de Eudemo y la del Papiro de Derveni, y «cosmogonías del huevo», la de Jerónimo y Helanico y la de Aristófanes. La de las Rapsodias, es una cosmogonía que sintetiza elementos de ambos tipos: de la Noche y del huevo.

Eudemo fue alumno de Aristóteles y vivió en el siglo IV a. C. Este autor puede ser ubicado dentro de la corriente del orfismo y, como tal, transmitió el relato teogónico atribuyendo la obra a Orfeo. En esta obra nos señaló que lo primero fue la Noche, de la cual surgieron el Cielo y la Tierra Del Cielo y la Tierra aparecieron la pareja Océano-Tetis, así hasta que se llegó a la sexta generación de dioses. La teogonía órfica se detiene en la sexta generación, dato que sabemos también por Platón, que en su obra Philebus, (66 c) nos indicó:


«A la sexta generación», dice Orfeo, «cesad el orden del canto», pero corremos el riesgo de que nuestro discurso quede detenido en el sexto juicio.

Eudemo, también nos relató cómo Cronos castró al Cielo, haciéndose con el poder, del mismo modo que, posteriormente, Zeus destronaría a Cronos y dominaría el Cosmos. Todos estos datos los conocemos gracias a las alusiones que hace Damascio en su obra De princ. 124 (III 162, 19 Westerink):


...El relato sagrado transmitido por el peripatético Eudemo como obra de Orfeo guarda silencio sobre todo lo que es objeto de intuición, como totalmente inefable e incognoscible para el procedimiento discursivo y narrativo. Configura el principio a partir de la Noche,...

La teogonía que conoció Eudemo, parece ser la misma que conoció Aristóteles, quien afirma sobre los poetas más antiguos poetas, que consideraron como padres de los dioses a Océano y Tetis. También Platón nos señaló, en Timaeus (40 d), que la primera pareja fue Océano y Tetis, padres de la Tierra y el Cielo:


Hablar de las demás divinidades (i.e. a excepción de los astros y la tierra) y conocer su linaje es más de lo que podemos, así que hay que dar crédito a los que han hablado antes de ello, que eran descendientes de dioses, según afirmaban, y que de algún modo conocían con claridad a sus antepasados. Así pues, es imposible no creer en los hijos de los dioses, aun cuando hablan sin demostraciones verosímiles y necesarias, pero, dado que afirman que nos relatan asuntos de su familia, hay que creerlos, siguiendo la costumbre. Tengamos, pues, por buena, y digámosla así, la generación acerca de estos dioses. De la Tierra y del Cielo nacieron como hijos Océano y Tetis. Y de ellos Forcis, Crono y Rea y los que se llaman sus hermanos. Y además, los descendientes de éstos.

Además, Platón en su obra Cratylus (402 b), hizo referencia a la consideración por parte de los «más antiguos» de que el Océano es origen de los dioses y aludió a Homero, a Hesíodo y a Orfeo:


Como también dice Homero: « Océano, generación de los dioses y la madre Tetis». Creo que también Hesíodo. Y dice en alguna parte Orfeo...

En 1962, en Derveni, a unos 10 kilómetros de Salónica, fue hallado, junto a una tumba, un papiro. El papiro se encontró entre los restos de la pira funeraria, pero salvó de su destino de ser quemado, si bien es cierto que se deterioró a causa del fuego y no se conserva entero. El papiro presenta un texto de 26 columnas, cada una con catorce líneas. Se trata de un comentario realizado por un autor anónimo, del siglo IV a. C., influido por los presocráticos. El objeto de la obra era la crítica a una obra anterior, una Teogonía datable en el siglo VI a. C. que, al parecer, por los fragmentos reproducidos por el autor, se asemejaba bastante a otras teogonías posteriores. Realmente de esa teogonía del siglo VI, sólo disponemos de los versos y segmentos citados por el autor del comentario. El comentarista realizó esa crítica porque consideraba que nada de lo que había indicado Orfeo en la teogonía era cierto. La teogonía comenzaba con unos versos que invitaban a escuchar el poema a los «conocedores», a los que estuviesen capacitados para conocer la verdad. Posteriormente esa invitación se convirtió en un recurso literario utilizado frecuentemente por muchos autores al comenzar un tratado de literatura, una obra retórica, etc... A continuación reproducimos los dos versos:


Cantaré para conocedores; cerrad las puertas, profanos.

Hablaré a quienes es lícito; cerrad las puertas, profanos.

El comentarista, respecto a estos versos introductorios señaló:


Como muestra en el verso bien destacado, pues, cuando exhorta a que cierren las puertas a sus oídos, dice que no legisla para la mayoría... a los que son puros para oír... y en el siguiente...

El autor del comentario considera que él sí estaba preparado para entender el mensaje que transmitía Orfeo y comienza su crítica, citando versos del poema teogónico. Con la reconstrucción realizada a partir de esas citas se puede llegar a la conclusión de que esa teogonía no era muy larga, como mucho cien versos; presentamos varios fragmentos del poema, los más relevantes para nuestro tema:


Urano hijo de la Noche, que fue el primer rey






...que nacieron de Zeus, el monarca más que poderoso.






Zeus, cuando, recibido de su padre, el poder determinado por los dioses


tomó en sus manos y la fuerza, y a la ilustre deidad...






Y Zeus (... llegó a la cueva, donde)


se sentaba Noche, sabedora de todos los oráculos, inmortal nodriza de los dioses.


Ella le vaticinó todo cuanto le era lícito lograr:


cómo ocuparía la hermosa sede del nevado Olimpo.






Zeus, una vez que oyó los vaticinios de su padre


devoró al venerable (o el miembro del)... que había saltado primero del éter.






(Zeus) que hizo algo terrible


a Cielo, hijo de Noche, que fue el primerísimo en reinar.


Y de éste a su vez, Crono, y luego el ingenioso Zeus,

Respecto a este último fragmento el autor del comentario señaló:


Así que dice (Orfeo) que este Crono nace del Sol y de la Tierra, porque tuvieron su origen (los seres) por el chocarse de unos contra otros por causa del sol.

El poema teogónico sigue aludiendo a diversos dioses, siendo el principal Zeus:


Al Ingenio (Metis)... la dignidad regia... los tendones






...del venerable rey nacido el primero, y en él todos


los inmortales se gestaron: dioses felices y diosas,


ríos, fuentes amables y todo lo demás


cuanto entonces había llegado a ser, así que él llegó a ser lo único.






Ahora es rey de todo y en adelante lo será.






Zeus nació el primero, Zeus, el último, el de rayo refulgente,


Zeus es cabeza, Zeus centro, de Zeus todo se ha formado.


Zeus hálito de todo, Zeus de todo es destino


Zeus soberano, Zeus señor de todo, el de rayo refulgente.

Nuevamente el autor de la crítica realiza el siguiente comentario:


Al decir por eyaculación pone de manifiesto que en el aire (las cosas) se movían, una vez divididas en pequeñas partículas, y se montaban... Afrodita Urania, Zeus, practicar el sexo, eyacular, Persuasión y Harmonía son nombres del mismo dios. A la unión de un varón con una mujer se le llama «practicar el sexo» (afrodisiázein) en el lenguaje hablado.

El poema cosmogónico continúa:


...y concibió la poderosa fuerza de Océano de ancha corriente,


e hizo fluir en él los tendones de Aqueloo de argénteos remolinos,


del que proceden todos los mares...






...de igual hechura...


y que a muchos mortales se les manifiesta sobre la tierra inmensa






Pero cuando la mente de Zeus hubo concebido todas sus obras


deseaba unirse en amor con su propia madre

A partir de estos fragmentos podemos realizar una reconstrucción de los rasgos principales de genealogía transmitida en esta teogonía. En primer lugar, Urano fue el primer rey y el hijo de la Noche, por lo tanto la Noche fue lo primero, si bien es cierto que de ella no se indica que tuviera ningún poder de mando. El autor del comentario entendió que el Cielo y el Sol, eran el mismo dios. El Cielo tuvo a su vez otro hijo, Crono. Crono castró a su padre y de esta forma se hizo con el poder. Crono, padre de Zeus, fue a su vez derrotado por su hijo, quien le arrebató el poder. Por otro lado, nos cuenta cómo Zeus, protagonista del relato, fue a consultar a la Noche, que habitaba una cueva. La Noche vaticinó a Zeus cómo iba a ocupar el trono del Olimpo. Zeus concibió a Océano, a los mares y los ríos. Según este relato el mundo está ordenado a partir del reinado de Zeus, puesto que es el principio y fin de las cosas. Zeus debía unirse con su madre, Rea. De esta unión muy posiblemente surgió Dionisos, pero antes, mediante una eyaculación de Zeus se formó Afrodita.


Con la teogonía de Jerónimo y Halanico entramos en las «cosmogonías órficas del huevo». No sabemos quiénes fueron Jerónimo y Helanico, ni conservamos su obra completa. Conocemos su teogonía, principalmente, gracias a las referencias de dos autores: Damascio (gracias al cual conocemos también la teogonía eudemia y la de las Rapsodias) y Atenágoras. Atenágoras, que vivió entre el 133 y el 190 d. C., fue un autor platónico que se convirtió al Cristianismo y cuyas referencias coinciden con las de Damascio. Con estas dos fuentes podemos reconstruir la teogonía de Jerónimo y Helanico mejor que la de Eudemo. Esta teogonía del huevo se puede datar en torno al siglo II a. C., siendo algo anterior a las Rapsodias. En ella el relato resulta algo abstracto, sin embargo la teogonía parece clara. En esta teogonía se indica que lo primero fue el agua, de la cual se formó el barro, la tierra. Después apareció el Tiempo y la Necesidad. Ambos separaron del agua original a Éter (ubicado arriba), Caos (situado en centro) y Érebo (en la parte inferior). Así lo podemos leer en Damascio De prin. 123 bis (III 160, 17 Westerink), 123 bis (III 161, 3, 8 y 20 Westerink):


La Teogonía órfica transmitida por Jerónimo y Helanico dice así: Desde el principio hubo agua y la materia de la que se cuajó la tierra... siendo éstos los principios que supone los primeros... el principio único anterior a los dos lo pasa en silencio, pues el hecho mismo de no decir nada de él muestra su carácter inefable... El tercer principio después de estos dos se originó de ellos, digo, del agua y de la tierra, y fue un dragón dotado por naturaleza de cabezas añadidas, una de toro y otra de león, y en medio de ellas el rostro de un dios. Sobre sus hombros tenía alas y se llamaba Tiempo desconocedor de la vejez y Heracles... Se unió a él Necesidad, que es a la vez Naturaleza y Adrastea, incorpórea y con los brazos extendidos por todo el mundo, tocando sus confines.

También podemos leerlo en la obra de Atenágoras Legatio pro Christianis 18, 3-4 (128 Pouderon) y 20, 1 (134 Pouderon):


Orfeo también afirma un origen primero a partir del agua. Fue en efecto el agua el principio de todas las cosas y del agua se formó fango... Y de ambos se originó un animal: un dragón que tenía una cabeza de león añadida y en medio de ambas, el rostro de un dios. Su nombre era Heracles y Tiempo. Si el absurdo de esta teología se hubiera limitado a decir que los dioses nacieron y que tienen su substancia del agua, yo me habría limitado a mostrar que nada hay creado que no esté sujeto a la disolución y podría haber pasado a los otros alegatos. Pero es que además de eso, describieron sus cuerpos, diciendo que Heracles, el dios, era un dragón retorcido y que otros tenían cien manos.

Damascio en De princ. 123 bis (III 161, 19 Westerink) también nos indicó:


...Éste era pues el Tiempo desconocedor de la vejez, muy honrado en aquella (las Rapsodias), padre de Éter y de Caos. Sin duda también según esta (la de Jerónimo y Helanico) este Tiempo, el dragón, genera una triple descendencia: Éter húmedo -dice-, Caos sin límites y el tercero, después de ellos, Érebo nebuloso...

La cosmogonía sigue contando que en el centro del espacio se formó un huevo, engendrado por el Tiempo y que al romperse, la cáscara de arriba, formó el Cielo y la de abajo, la Tierra. En el centro apareció el Primogénito. Tiempo y Primogénito fueron descritos con características similares. Resulta interesante el fragmento de la obra de Damascio donde reproduce el origen de este «huevo»:


Pero entretanto, según dice, Tiempo engendró un huevo; también esta tradición lo hace criatura de Tiempo.

También Atenágoras en su Legatio pro Christianis 18, 5 (130 Pouderon), nos indicó:


Este Heracles engendró un huevo descomunal que, lleno de la fuerza de quien lo había engendrado, se partió en dos por causa de la fricción. Su parte superior acabó por ser el Cielo, y la que se fue para abajo, la Tierra. Y también apareció un tercer dios bicórpore.

Damascio menciona este «dios bicórpore» en De princ. 123 bis (III 162, 5 Westerink):


La diada de las naturalezas que hay en él, de la masculina y de la femenina y de la pluralidad de simienes que hay en medio. Y en tercer lugar, además de estos, un dios bicórpore, con alas de oro sobre los hombros, que tenía por naturaleza a ambos lados cabezas de toro y sobre su cabeza una monstruosa serpiente que adoptaba las más variadas formas de animales... También este texto sagrado celebra a Primogénito.

El relato continúa, describiéndonos cómo Cielo se unió a Tierra. De esta unión nacieron como hembras: Cloto, Láquesis y Atropo; y como hombres los Centímanos y los Cíclopes, Brontes, Estéropes y Arges. También nos cuenta que Crono castró al Cielo y que devoró a sus hijos hasta que Zeus, uno de sus descendientes, lo derrotó. En la obra de Atenágoras, Legatio pro Christianis 18, 6 (130 Pouderon) y 20, 2 (134 Pouderon), tenemos constancia de estos hechos:


Cielo, unido a Tierra, engendra como hembras a Cloto, Láquesis y Atropo, y como varones a los Centímanos, Coto, Giges y Briareo, así como a los Cíclopes Brontes, Estéropes y Arges. Tras haberlos aherrojado, los arrojó al Tártaro, al haberse enterado de que sería desposeído del poder por sus hijos... Además de eso, describieron también sus cuerpos, diciendo de Heracles, que era un dragón retorcido, y que otros tenían cien manos.

Con respecto a Crono, en la obra de Atenágoras, en 20, 3 (136 Pouderon), encontramos:


Y asimismo las «hazañas» realizadas por ellos nos las contaron cuidadosamente, según creen ellos: que Crono le cortó los genitales a su padre y que los arrojó de su carro y que mató a sus hijos devorando a los varones, pero que Zeus, tras haber atado a su padre, lo arrojó al Tártaro (igual que Urano había hecho con sus hijos) y que combatió contra los Titanes por el reinado...

Zeus, tras destronar a su padre, obtuvo el poder, como bien nos transmitió Damascio en De princ. 123 bis (III 162, 15 Westerink):


Y llama a Zeus el que ordena todas las cosas y el universo entero, por lo que también se le denomina Pan...

Zeus se unió a su madre, Rea, también conocida como Deméter, con la cual tuvo una hija: Core, descrita como una especie de ser «monstruoso». Core, llamada Perséfona, fue violada por su padre, y fruto de esa violación tuvieron un hijo: Dionisos. De toda la descendencia de Zeus, descrita en la teogonía de Jerónimo y Helanico, nos dejó buena constancia Atenágoras en Legatio pro Christianis, 20, 3 (136 Pouderon) y 32, 1 (192 Pouderon):


... y que persiguió a su madre, Rea, cuando se resistía a unirse sexualmente con él y, cuando ésta se tornó en una sierpe, también él se tomó en una serpiente, y tras haberla atado con el llamado «nudo de Heracles» -la varita de Hermes es símbolo de este tipo de unión- se apareó con ella... E incluso que se apareó con Perséfona, su hija, tras haberla violado también a ella bajo la forma de una serpiente, y que tuvo de ella un hijo, Dioniso... No es extraño, pues, que inventen historias sobre nosotros como las que cuentan acerca de sus propios dioses. Pues presentan los sufrimientos de sus dioses como misterios. Sería preciso que ellos, si estaban dispuestos a considerar terribles las uniones promiscuas y licenciosas, odiaran a Zeus (que tuvo hijos de su madre, Rea, y de su hija, Core, teniendo así como esposa a su propia hermana) o a su poeta Orfeo el creador de estas historias, porque hizo a Zeus más impío y abominable que Tiestes.

En otro fragmento de esta misma obra, 20, 1 (134 Pouderon), Atenágoras señaló:


...Dicen que la hija de Zeus, a la que había engendrado de su madre Rea o también Deméter tenía dos ojos en su sitio natural y dos más en la frente, y la cara de un animal por la parte de atrás de su cuello, y que tenía cuernos, razón por la cual Rea, asustada del monstruoso aspecto de su hija, huyó y no le ofreció el pecho, por lo que es llamada en el lenguaje místico Atela, pero comúnmente Perséfona y Core (la muchacha), aunque no es la misma que Atenea, a la que se le llama así porque es una doncella.

En esta teogonía podemos encontrar elementos y personajes comunes con las anteriores, pero también hallamos elementos novedosos. Vemos que en este relato, como en las demás cosmogonías, aparecen temas recurrentes: el origen divino mediante generación espontánea, o bien mediante la unión sexual, el enfrentamiento entre las distintas generaciones de dioses, la castración... Entre los elementos novedosos encontramos el agua como materia primigenia. El hecho de considerar al agua como elemento primigenio, nos revela que en esta teogonía, hay cierto influjo del pensamiento filosófico griego; debemos recordar que para el estudioso Tales de Mileto, el agua era el origen de todo. Así el agua no es entendida únicamente como un ser primordial divino, sino como un elemento primordial. Otro aspecto que parece innovador es la unión de Zeus con su madre y con su hija. Por otro lado, también nos llama la atención que, frente a la Teogonía de Hesíodo, donde vivíamos bajo el mundo de Zeus, en esta teogonía órfica, vivimos bajo el de Dioniso. Finalmente es interesante la presentación de Tiempo como un ser monstruoso con todos los rasgos animales, y lo mismo sucede con la hija de Zeus y Rea: Core. Esta presentación como «monstruos» se puede explicar por el hecho de que fue difícil para los griegos comprender a un ser sin cuerpo, de ahí que todos los seres míticos que aparecen en el origen del mundo o antes de que el mundo esté ordenado tal y como lo conocemos, apareciesen con formas mixtas.


Por último, nos encontramos con la teogonía de las «Rapsodias» ubicada en torno al siglo I a. C. y que se nutre de todas las cosmogonías anteriores. Esta teogonía es la única que aún se conservaba en época de Damascio; según sabemos, este autor en el siglo V d. C. pudo leer una obra titulada Rapsodias de Orfeo. En esta teogonía podemos apreciar elementos bastante comunes y antiguos que recuerdan a la teogonía de Hesíodo, al lado de otros elementos más innovadores. En este relato del origen del mundo, la Noche no nació, sino que era la condición inicial del mundo primitivo. Dentro de esa Noche primigenia, se formaron el tiempo (Crono) y después aparecieron Caos y Éter, de los que posteriormente surgieron el Cielo y la Tierra. El Tiempo creó en este medio un huevo cósmico. De ese huevo original surgió el primero de todos los dioses: Eros, conocido también como «Phanes». Este dios primigenio fue el creador del resto de las divinidades y del mundo. Crono tuvo un hijo, Zeus quien derrotó a su padre, emborrachándolo con hidromiel. Después, Zeus, devoró a «Phanes» y a toda la creación, tras lo cual creó un nuevo mundo, que fue producido de forma ordenada. A continuación, esta teogonía nos relata el nacimiento y la historia de Dioniso. Zeus cedió el poder a Dioniso, cuando todavía era un niño, pero murió a manos de los Titanes. Sin embargo, su corazón todavía palpitante, fue recogido por Atenea y ofrecido a Semele para que lo comiese. Así es cómo Semele quedó embarazada de Dioniso, pero ésta murió quemada por su condición de mortal al unirse a Zeus. Zeus pudo recuperar el feto, que después nació de su muslo. Dioniso fue entregado a una divinidad del campo para que lo protegiese. Finalmente, los Titanes fueron destruidos por Zeus con su rayo y de sus pedazos aparecieron los primeros seres humaos.

La teogonía de las Rapsodias, como hemos apuntado anteriormente, adopta elementos de las teogonías anteriores, tanto de las denominadas de la «Noche», como de las conocidas como «teogonías del huevo». Por tanto, en ella encontramos detalles que resultan bastante antiguos, y que recuerdan en ocasiones a la teogonía de Hesíodo, junto con otros elementos novedosos. Una idea que recuerda a otras teogonías, es la de la dualidad en el origen de los dioses: por un lado, la generación espontánea, y, por otro, la relación sexual. Otro detalle que resulta arcaico, es la derrota de Crono por su hijo, Zeus. También resulta recurrente el tema de la lucha entre dioses, por ejemplo: Zeus contra los Titanes. Sin embargo, hay algunos elementos innovadores, como la historia de Dioniso. Su nacimiento a partir del muslo de Zeus es sorprendente, si bien es cierto que ya antes Atenea había nacido a partir de la cabeza del rey de los dioses olímpicos. También es novedoso el hecho de que Zeus no sólo devore a Phanes, sino también a la creación. Si lo examinamos atentamente, ya en la teogonía de Hesíodo, Zeus había devorado a su esposa Metis para poner fin a cualquier posible intención sucesoria de su prole, con lo cual no es extraño que pueda devorar a Eros. Sin embargo, en esta ocasión hay un simbolismo y una intención que va más allá de la cuestión sucesoria. En la teogonía de las Rapsodias, se quiere convertir al dios que gobierna el mundo en su dios creador, por Se trata de una imagen en la que aparece este autor griego. [Fuente:Moonstruck Drama Bookstore]. lo cual Zeus devora la creación y produce un mundo nuevo ordenado.


Debemos citar, para concluir, a dos autores clásicos, Aristófanes y Eurípides, en cuyas obras subyacen restos de una antigua teogonía órfica en la que aparece un huevo, tal vez la más antigua. La obra de Aristófanes (450-385 a. C.), titulada Aves, resulta ser una fuente indirecta muy interesante para conocer esta cosmogonía. Sin embargo, debemos tener presente que esta obra es una comedia, cuya estructura imita a las antiguas teogonías, con la finalidad de justificar, en tono de humor, la mayor antigüedad de las aves respecto al ser humano. Así, parodiando a las antiguas cosmogonías, aparecen detalles que pueden recordar a los relatos órficos, como la aparición de un «huevo cósmico» y la posterior formación de Eros dentro del mismo. Estos elementos los podemos apreciar en el siguiente fragmento de Aves 694-696:


Y de Erebo en el regazo ilimitado


engendra lo primero un huevo huero Noche de alas negras, 695

del que, con el trascurso de las estaciones, nació Eros el deseado,


de espalda refulgente por su par de alas de oro, parejo a torbellinos raudos como el viento.


Por otro lado, tenemos la escasa información que nos ofrece Eurípides (480-406 a. C.) en su obra Hipsípila. Se trata de una imagen en la que aparece este autor griego.[Fuente:Moonstruck Drama Bookstore].

Desgraciadamente el fragmento se halla en un estado de conservación penoso y el papiro sobre el que fue escrito está bastante deteriorado, por lo cual en algunas frases solamente se pueden leer palabras inconexas. A pesar de ello, lo que Eurípides nos transmite en su obra se asemeja bastante a la idea de Aristófanes, como podemos ver en Hipsípila, 1103 ss (111, 20 Cockle):


«Soberana de los dioses, ...


una luz nunca vista ...


al (en el) éter el Primogénito ...


quiso Eros, cuando Noche(?) ...


crió, entonces ...


de los dioses nacido?

La idea del Primogénito aparecía en la teogonía de Jerónimo y Helanico y también Eros es mencionado en otras teogonías órficas como la de las «Rapsodias». Para finalizar, señalaremos que tanto la obra de Aristófanes, como la de Eurípides, nos remiten a una cosmogonía órfica antigua y responden a la misma tradición que la Teogonía de Jerónimo y Helanico o las Rapsodias.


Recursos y bibliografía

Recursos

Hemos encontrado más información sobre este tema en las siguientes páginas web:

Mythology

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«Mythology» es una página en inglés, que nos ofrece información sobre la mitología de un gran número de pueblos y, además, desarrolla una correspondencia entre los dioses de los diversos pueblos. Por otro lado, dispone de tres niveles de información, adecuándose a las necesidades de cada usuario.



Encyclopedia Mythica

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Esta es una página web muy completa y cuidada donde podemos encontrar gran variedad de información sobre mitología, folklore y legendas, referida a culturas de todo el mundo y de cualquier época. Desde la mitología del Antiguo Egipto has ta la Leyenda del rey Arturo, pasando por una interesante galería de imágenes y una importante sección de genealogías.

Incluso puedes realizar tus propias aportaciones a la ciencia con tus propios artículos y sugerencias.



Exploring Ancient World Cultures

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Esta página es una fuente de información muy valiosa para el estudio de antiguas culturas, desde la Sumeria, hasta la desconocida hindú. Nos ofrece una completa visión sobre su historia, religión, cultura, etc... Además nos ofrece una gran variedad de textos e imágenes muy interesantes.



Central Oregon Community College

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El Central Oregon Community College ha preparado esta interesante página sobre la evolución cultural y literaria en Asia. Esta página aporta una valiosa información sobre la historia y la mitología de la India, China y Japón, presentando imágenes de sus dioses, reyes y héroes.




Elementos orientales del Orfismo

En esta página encontramos un espléndido artículo elaborado por el profesor Alberto Bernabé de la Universidad Complutense de Madrid sobre las teogonías órficas. En él, encontramos un breve, pero valioso trabajo que forma parte de un proyecto más amplio, financiado por el Programa Sectorial de Promoción General del Conocimiento de la Dirección General de Enseñanza Superior.



Moonstruk Drama Bookstore

Moonstruk Drama Bookstore

Esta página, elaborada en inglés, está vinculada con el mundo del teatro. Sin embargo, en ella hemos podido encontrar una información muy interesante referida a autores de todas las épocas, desde los clásicos griegos y latinos, hasta autores como Arthur Miller, pasando por William Shakespeare o Molière, acompañada de ilustraciones y referencias a sus obras.



Enciclopedia Británica

Enciclopedia Británica

La «Enciclopedia Británica» presenta en esta web gran variedad de información referente a todo tipo de contenidos, con la posibilidad de realizar búsquedas en su «Diccionario» o en su «Thesaurus».


Bibliografía

Sobre mitos griegos hemos encontrado la siguiente bibliografía:

A. Bernabé, «Generaciones de dioses y sucesión ininterrumpida. El mito hitita de Kumarbi, la 'Teogonía de Hesíodo' y la del 'Papiro Derveni'», AOr 7, 1989, 159-179.

Mircea Eliade, Historia de las creencias y de las ideas religiosas/ Mircea Eliade.-1978.- Madrid, Ediciones Cristiandad. (4 vol.)






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