diumenge, 30 de març de 2008

Encontrada la huella genética de los cruzados medievales en Oriente Próximo


Encontrada la huella genética de los cruzados medievales en Oriente Próximo
E. J. BLASCO CORRESPONSAL. LONDRES.
Font: abc.es 29-3-2008

Los cruzados medievales no sólo propagaron la fe cristiana entre la población de Oriente Próximo, sino que también perpetuaron su herencia genética. Unas marcas específicas de ADN propias de los habitantes de Europa Occidental han sido halladas entre cristianos del Líbano, lo que ha permitido trazar por primera vez el itinerario genético de una de las migraciones más singulares de la historia.

La investigación ha sido realizada en el marco del Proyecto Genográfico, impulsado por la revista «National Geographic» en 2005 con la idea de ir describiendo el itinerario de la especie humana a lo largo del tiempo y del planeta. En el estudio, dirigido por Spencer Wells, han participado dos investigadores españoles, David Comas y Jaume Bertrán, del Departamento de Ciencias Experimentales y de la Salud de la Universidad Pompeu Fabra, de Barcelona. A diferencia de lo que normalmente ocurre en el análisis de la información genética de la población autóctona de un país, que puede presentar diferencias en función de divisiones geográficas, en el caso del Líbano se han encontrado variaciones según la religión.

Cromosoma «Y»

Los hombres musulmanes presentan una mayor presencia de una determinada característica en el cromosoma «Y» (haplogrupo J1) mientras que el mismo cromosoma ofrece una viariante más repetida entre los cristianos (haplogrupo WES1).

Según las conclusiones del estudio, publicado en «American Journal of Human Genetics», el trazo genético de los musulmanes derivaría de la inmigración producida desde la Península Arábica en los siglos VII y VIII, que introdujo el Islam en toda esta zona de Oriente Próximo. Por su parte, quienes profesan la fe cristiana deben parcialmente su herencia genética a los cruzados que llegaron entre los siglos XI y XIII. Ello muestra que la religión ha tenido una fuerte influencia en actuales variaciones de la línea familiar genética y al mismo tiempo identifica acontecimientos históricos que explican esta situación poco habitual. De todos modos, como precisan los autores, las diferencias entre unos y otros son mínimas, y ambos grupos comparten un linaje abrumadoramente común.

La investigación se centró en el Líbano por tratarse de un país que bien podía recoger en su población los vaivenes históricos de las distintas influencias migratorias. Se analizó la personalidad genética de 926 varones, cuyas familias han vivido en el Líbano al menos durante las tres últimas generaciones.

Comparado con especies próximas, el hombre muestra pequeña variación genética, a pesar de que presenta una mayor población, tanto en la actualidad como en los siglos precedentes, y de su mayor distribución geográfica. Y esas limitadas variaciones pueden ser explicadas en la mayoría de los casos por factores geográficos.

De generación en generación

La opción por el sexo masculino se debe a que el cromosoma «Y», propio del varón, supone un paquete de material genético que es pasado de padres a hijos de forma casi inalterada, como ocurre con el apellido. Al cabo de muchas generaciones, el cromosomo acumula pequeños cambios o copia errores en su secuencia del ADN, pero aún así es extramadamente útil para indagar en el pasado. Los cromosomas Y se pueden clasificar en diferentes grupos, llamados halogrupos, que reflejan en gran medida sus ancestros.

A la hora de rastrear la herencia europea, el estudio ha tenido en cuenta carecterísticas genéticas específicas de las herencias masculinas en Francia, Alemania, Inglaterra e Italia, que son los países originarios de donde llegaron los principales grupos de cruzados al territorio que hoy es el Líbano, entre la primera cruzada, que partió de Europa en 1096, hasta la sexta, que comenzó en 1228. Ese haplogrupo ha sido denominado WES1 (siglas en inglés de Europeo Occidental Específico) y normalmente sólo se encuentra entre la población oriunda de los países del oeste de Europa.

En la población cristiana

Según el profesor Spencer Wells, estas marca cromosomática «parece haber llegado de Europa y se encuentra mayormente en la población cristiana» del Líbano. «Mirando el conjunto de datos -indicó en declaraciones a la BBC-, vemos un similar enriquecimiento de linajes proveniente de la Península Arábica en la población musulmana, que no es tan frecuente entre los cristianos». «Esto es extraño, porque normalmente no vemos este tipo de estratificación por religión cuando miramos los linajes, particularmente en hechos de inmigración», señaló el director del Proyecto Genográfico, cuyos centros regionales ya han tomado muestras de material de 31.000 personas en todo el mundo.

Para el profesor Pierre Zalloua de la Universidad Americano-Libanesa de Beirut, que también ha participado en la investigación, «la meta del estudio era aplicar la ciencia a la historia del Líbano, que es muy rica. El hecho de que vinieran esas grandes civilizaciones, con la expansión islámica y la inmigración europea, dejando no sólo sus genes sino al mismo tiempo algo también de sus culturas y sus formas de vida, no puede más que enriquecernos».

El Líbano tiene hoy algo más de cuatro millones de habitantes. Históricamente fue conquistado por Asiria, Babilonia, Persia y Roma, y fue visitado por egipcios y griegos. Tiene una población con gran variedad étnica y religiosa, con varias confesiones cristianas, como los maronitas, los ortodoxos y los católicos.

http://www.ajhg.org/AJHG/fulltext/50002-9297(08)00206-1