dimarts, 1 d’abril de 2008

La extinción de los mamuts

El hombre moderno dio la puntilla a los mamuts

El cambio climático favoreció su extinción hace 3.700 años

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MALÉN RUIZ DE ELVIRA -EL PAÍS- Madrid - 01/04/2008

Los mamuts, esos elefantes lanudos de curvos colmillos que se han convertido en un icono de la fauna prehistórica, sobrevivieron durante centenares de miles de años a las cambiantes condiciones climáticas. Sin embargo, no pudieron sobrevivir a una suma letal: los efectos del último cambio climático y la caza por parte del hombre moderno (Homo sapiens), según han concluido científicos españoles, que han combinado por primera vez la historia del mamut euroasiático, a través de la distribución de los fósiles encontrados, y los modelos que reproducen el clima desde hace 126.000 años.

El trabajo de David Nogués y sus colegas parece poner punto final a un largo debate sobre el papel relativo de cada uno de dos factores simultáneos -el calentamiento global y la caza- en la extinción del mamut. La conclusión del estudio, financiado por la fundación BBVA y publicado en la revista Plos Biology, es que la causa primaria de la extinción fue la pérdida de hábitat debida a la subida de temperaturas; sin embargo, como este calentamiento facilitó la migración humana hacia el territorio en el que sobrevivían los mamuts, la caza representó la puntilla para la especie.

Los investigadores señalan que estudios como éste, que utilizan simulaciones para predecir el pasado, permitirán afinar las predicciones de los efectos del cambio global en curso, incorporando la acción del hombre sobre los ecosistemas. "Nos pueden ofrecer información muy útil sobre los procesos finales que desencadenan las extinciones y, por tanto, ayudar a comprender mejor cuáles pueden ser los futuros impactos del cambio global en la biodiversidad", explica Nogués, del Museo Nacional de Ciencias Naturales.

Miguel Araújo, otro de los participantes en el trabajo, también del citado museo, pone un ejemplo concreto: "En Portugal se plantean construir 10 embalses como respuesta al cambio climático, pero estarán en zonas que sabemos que fueron refugios climáticos de la fauna en el pasado. Al inundar esas zonas se puede impedir que se adapten las especies al cambio y conducirlas a la extinción".

Los expertos se empezaron a preguntar por las causas de la extinción del mamut euroasiático (una sola especie, Mammuthus primigenius) prácticamente desde que se descubrió el primer fósil en 1806. Los restos más modernos de mamut datan de hace sólo 3.700 años y se encontraron en la isla de Wrangel, en la costa ártica de Siberia, donde se cree que se refugiaron los últimos ejemplares cuando arreció el calentamiento global hace 6.000 años.

Los mamuts no fueron, desde luego, los únicos grandes mamíferos que se extinguieron por aquella época. En América del Norte, donde había dos especies de mamut, desaparecieron también casi todos los grandes mamíferos. El pico de extinción hace entre 12.000 y 14.000 años también ha sido relacionado por algunos con el hombre como depredador, recuerda Jesús Rodríguez, otro de los investigadores que han realizado el trabajo sobre el mamut. En Europa se extinguieron, entre otros, el alce irlandés, un caballo pequeño, el león, la hiena y el rinoceronte lanudo.

Al predecir mediante los modelos la distribución de los mamuts y el clima existente en diferentes épocas -hace 126.000, 42.000, 30.000, 21.000 y 6.000 años- los investigadores han encontrado que los mamuts, adaptados al frío, estuvieron ya al borde la extinción en la primera época citada, también por la reducción de su hábitat debida el calentamiento. Sobrevivieron y coexistieron con los humanos neandertales. Sin embargo, al volver el calentamiento y perder su nicho climático, la densidad de ejemplares bajó y resultaron más vulnerables, explica Rodríguez, que trabaja en el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana. Y mientras tanto se extendía por Eurasia nuestra especie, el hombre moderno, con más capacidad de matar a distancia (con flechas y lanzas) y un comportamiento más complejo de acción en grupo. Los investigadores calculan que al final, hace 6.000 años, que cada humano matara un ejemplar cada tres años bastaría para llevar la especie a la extinción. De hecho, no se han hallado pruebas de que los neandertales cazaran mamuts, mientras que hay bastantes indicios respecto al Homo sapiens. Incluso se cree que éstos llegaron a construir cabañas con huesos de mamut.

Debido a la abundancia de restos bien conservados en terrenos permanentemente helados, se sabe mucho sobre los mamuts e incluso se ha recuperado su material genético. Su ADN indica que están más relacionados con los elefantes indios actuales que con los africanos.