dijous, 18 de setembre de 2008

La Ilíada, de Homero (cast. - cat.., revista EUREKA))

Fuente:

http://www.portaleureka.com/content/view/363/59/lang,es/




La Ilíada, de Homero Imprimir E-Mail
escrito por Carme Puche
viernes, 19 de octubre de 2007

La Ilíada, de Homero

Esta es una versión reducida y libre de la historia que Homero explicó en su poema épico La Ilíada, construido en 804 versos divididos en veinticinco cantos.

A veces gloriosos, a veces despreciables, los príncipes y reyes de esta historia se enfrentan en una guerra cruenta. Luchan, muchos mueren, otras lloran o se mofan, defienden su honor y a veces lo ignoran. Todo lo hacen creyéndose poderosos, pero sus vidas no son más que las piezas de un tablero donde los dioses -a veces gloriosos, a veces despreciables- depositan sus caprichos. Bienvenidos a una historia donde humanos y dioses se diferencian en algunas virtudes, pero se igualan en cada defecto.

La ira

“¿Qué dios los hizo reñir que atizó entre ellos tal pelea?” (Canto I)

Miles de cuerpos se agitan bajo las tiendas de los aqueos, se revuelcan en un dolor insoportable que a ritmo de tortura los lleva hasta la muerte. Aquiles, que es el guerrero más valioso del ejército de Acaia, el que ha convertido en terror su presencia, se siente impotente. Los escudos impenetrables y su espada destructora de poco sirven ante la peste. Tras nueve años de guerra entre aqueos –como se denominaban los antiguos griegos- y troyanos, nunca tantos guerreros habían muerto sin estar en el campo de batalla.

Hace días que la plaga ha caído sobre los aqueos y Aquiles ya no quiere escuchar más los gritos de dolor que planean día y noche sobre el campamento. Ha convocado una asamblea y quiere saber qué está pasando. Algún descarado se atreve a explicarlo: Agamenón, rey de reyes, que los lidera en la batalla contra los troyanos, obvió las advertencias de Crisis, el sacerdote del dios Apolo, cuando éste le dijo que los dioses lo castigarían si no le devolvía su hija Criseida, trofeo de guerra del gran comandante.

iliada04

Aquiles, hijo de la diosa del mar Tetis y del rey Peláis, es prácticamente invencible. Es el gran protagonista de La Ilíada y sólo tiene dos grandes defectos que lo pueden destruir: la fragilidad de su talón –se cuenta que Tetis lo bañó en agua divina cuando era un niño para que fuera indestructible, pero como lo cogía siempre por el talón, este quedó sin protección-, y su pasión impetuosa.

iliada07

Agamenón, rey de Micenas y comandante del ejército griego contra los troyanos; hermano de Menelao. Quiere ser un buen rey, pero su incapacidad para el diálogo le hace perder la perspectiva para vencer.

Pero la soberbia de Agamenón es tan grande como su reino y olvidando la advertencia ha provocado el desastre. Aquiles no duda en su petición y le pide que devuelva a Criseida a su hogar y así podrán continuar la guerra sin la plaga que Apolo les ha impuesto. La asamblea se remueve, el odio de Agamenón llena la sala y finalmente salpica a sus asistentes con arrogancia: devolverá a Criseida a cambio de quedarse con Briseida, la joven que ahora Aquiles ya ama y que fue su trofeo de guerra en uno de los saqueos a los pueblos troyanos.

Por segunda vez, el rey de reyes provoca odio y Aquiles se rebela: si Briseida entra a las posesiones de Agamenón, se retirará de la batalla; al fin y al cabo, él es el príncipe de los mirmidones y ha venido para ayudar a los aqueos, no tiene nada en contra de los troyanos. Quien ha convertido en terror su presencia, los dejará solos ante la batalla.

Cuando Aquiles llega a su nave la ira todavía no ha desaparecido. Llama a su madre, Tetis, diosa del mar, y entre llantos le pide venganza; quiere que Zeus, padre de los dioses y los hombres, dé todo el apoyo que pueda a los troyanos, aquellos que hasta ahora han sido sus enemigos, para herir el corazón de Agamenón. Tetis, la madre que junto al agua salada lo consuela, hace una petición que por desgracia de los aqueos se cumplirá: Zeus ha aceptado ayudar a los troyanos en su victoria hasta que el odio de Aquiles por Agamenón se haya visto recompensado.

iliada03

Helena, de ella se dice que es la mortal más bella del mundo. Mujer de Menelao, robada por Paris después de que Afrodita se la ofreciera como regalo. La guerra entre aqueos y troyanos empieza raíz de este conflicto.

La guerra

“He aquí lo que dirán, y mi renombre no debe perderse” (Canto VII)

Criseida, Briseida... pero primero había sido Helena. Ya hacía nueve años que el hermano de Agamenón, Menelao, había visto como se llevaban de Grecia a su querida esposa en un acto de ultraje. La diosa Afrodita había decidido que era el mejor regalo para Paris, el príncipe de Troya que había dicho que ella, la que reina sobre el amor, era la más bella. Aquel había sido el inicio de la guerra; la excusa perfecta que el rey Agamenón necesitaba para atacar a los poderosos troyanos que le hacían sombra.

Nueve años alejados de sus familias, algunas de las cuales ya no volverían a ver a sus hombres, por el capricho de una diosa y la frivolidad de un príncipe de gran belleza, pero de poco coraje. Paris parecía un bastardo junto a la nobleza de su hermano Héctor, también hijo de Príamo, rey de los Troyanos. Todos ellos estaban también en la batalla, defendiendo a su pueblo troyano.

En los terribles días que siguieron a la decisión de Aquiles de abandonar la guerra, tuvieron lugar algunos de los combates más sangrientos que se recuerdan, y se vieron algunas de las actuaciones más valerosas y algunas de las más despreciables que un hombre pueda ofrecer en un campo de batalla. Una fue sin duda la del duelo entre Paris y Menelao. Troyanos y aqueos habían llegado a un pacto para acabar con la guerra: quien ganara aquella lucha se quedaría con Helena y así se acabaría el conflicto. Los dos bandos estaban parados, el uno delante del otro, cientos de ojos que miraban hacia una parte y centenares más que miraban hacia la otra. En medio, los dos príncipes, Paris y Menelao, defendiendo su honor y jugando a la muerte o al triunfo. Cuando parecía que Menelao estaba a punto de matar a Paris y el corazón de todos los troyanos se apretaba dentro de sus armaduras, Afrodita se llevó su protegido hasta el palacio de Troya, donde, dejando un campo de batalla falto de esperanzas para su propio ejército, se apropió una vez más de Helena en su cuarto. El pacto se había roto y el honor de Paris –y el de los troyanos con él- se había desvirtuado.

iliada06

Paris, hijo de Príamo y Hécuba, esposo de Helena después de haberla raptado en Menelao. Es “el guapo de la película”. La belleza es su máxima virtud. Por el resto, es cobarde y parece recrearse en la lucha que ha desencadenado, hecho que su hermano Héctor –de opuesta personalidad- le reprocha avergonzado.

Y es que la guerra no era más que un juego entre los dioses, que movían pieza en función de sus propias disputas. Sin ir más lejos, la misma esposa de Zeus, Hera, diosa del matrimonio y celosa de los idilios de su marido, de ninguna forma pensaba ayudar a los troyanos, a sabiendas de que Paris había escogido a Afrodita como la más bella y que la petición primera venía de la hermosa Tetis.

Cada dios escogía un color para defender, se peleaban entre ellos mientras provocaban muertes o salvaban vidas, se lo miraban desde la rama de un árbol, como buitres que esperan el final del conflicto... hasta que Zeus se impuso: reunidos en asamblea –igual que hacían los aqueos en sus decisiones- les prohibió toda intervención en la guerra.

Ahora el padre de los dioses y los hombres podía hacer y deshacer para cumplir la promesa de dar ventaja a los troyanos hasta que el odio que Aquiles sentía por Agamenón se acabara. Pero lo que Aquiles no sabía era que los dioses también hacían pagar sus favores.

iliada01

Zeus, dios de los dioses y los hombres, es el gallo del gallinero. Hace y deshace sin que haya más razón que su propia decisión. Está casado con Hera, con quien acostumbra a tener fuertes discusiones sobre todo provocadas por las constantes “escapadas matrimoniales” de él...

La pérdida

“Ni que veinte guerreros como tú se me hubieran opuesto, yo las habría aquí matado con la lanza” (Canto XVI)

Los troyanos iban ganado terreno en un enfrentamiento agotador que ya había traído a los príncipes más valerosos de los aqueos a sus camas de heridas profundas: Tideo, Ulises y el mismo Agamenón estaban fuera de combate. Sólo la noche daba cierto reposo, sólo el final del día daba tregua. Ante la desesperación y con la eminente llegada de los troyanos a las naves de Grecia, Agamenón decide pedir ayuda a Aquiles. Éste, primero rechaza el ofrecimiento, pero ante el desastre y con Héctor incendiando una de las naves griegas, decide enviar a su amigo, su mejor compañero, Patroclo, a la batalla.

Deberá lucir todo el armamento de Aquiles para que así los troyanos sientan el terror de su presencia y los aqueos tengan tiempo para reaccionar.Pero Aquiles le hace una advertencia: cuando consiga que los troyanos se alejen de las naves, se tiene que olvidar del enemigo y volver hacia su tienda.

Patroclo vestido de Aquiles hace recular a los troyanos de las naves; debe luchar contra los rivales y superar las dificultades que Apolo va poniendo a sus pies. Parece que lo consigue, pero se olvida de la advertencia de su amigo. Alejándose cada vez más de las naves que debía defender, Patroclo está marcando el camino hacia su muerte.

Tanto es así, que Héctor coge su carruaje y su conductor, Cebriones, y se encamina hacia Patroclo con furia. Patroclo, que con una mano aguanta una lanza y con la otra una piedra, consigue abatir Cebriones que cae al suelo. Empieza una lucha por el cuerpo muerto. ¡Un guerrero puede morir en campo de batalla, pero qué deshonra cae sobre él si su cuerpo es dejado en manos del enemigo para convertirse en comida de perros! A la lucha se unen todos los aqueos que pueden y todos los troyanos que empiezan a perder el miedo por el falso Aquiles. Cuando éste cae herido, Héctor se da cuenta del engaño y ve como Patroclo muere prediciendo la venganza de Aquiles. En un gesto arrogante, Héctor coge la armadura de Aquiles, dejando desnudo de honor al valiente Patroclo, y se la pone en su propio cuerpo. Mientras la victoria ilumina el rostro de Héctor, Zeus contempla la escena desde el trono divino: que el príncipe de los troyanos pruebe ahora el triunfo, porque es una de las últimas cosas que hará en vida.

iliada09

Héctor, hijo de Príamo y Hécuba, príncipe de Troya y comandante de todo el ejército de los troyanos y aliados. Representa el modelo de héroe humano (a diferencia de Aquiles que es medio Dios): valiente, responsable, honorable y racional, no antepone nunca sus intereses a los de su pueblo. Por si esto fuera poco, es un buen esposo para Andrómaca y un buen padre para su hijo. La joya de la corona...

La venganza

“Ahora voy a encontrarme con el homicida de la cabeza que amaba” (Canto XVIII)

El cuerpo muerto de Patroclo era de nuevo disputa entre los dos bandos. Mientras los aqueos deslizaban las armas defendiendo el honor del héroe, Aquiles recibía la triste noticia. De la tristeza en vano salió desesperación, de la desesperación odio y del odio, finalmente, una ira retenida porque Aquiles sabía que aquel era el juego de los dioses. Su madre Tetis vino del fondo del mar rompiéndose en una oleada perfecta sobre la playa, y vio el destino de Aquiles una vez más: había decidido luchar contra los troyanos de nuevo y esto haría su vida más corta. Tetis se cuidó de que el cuerpo de Patroclo fuese protegido mientras le hacía construir una nueva armadura a su hijo para combatir. Mientras esto pasaba, la mensajera de los dioses, Iris, recomienda a Aquiles que deje ir en tres gritos su ira, para hacer retroceder de miedo a los troyanos y que así los aqueos puedan recuperar el cuerpo de su amigo. Así lo hace y así recupera Patroclo.

Todavía Aquiles lloraba sobre el cuerpo de su compañero, cuando Tetis le trajo las armas forjadas por la divinidad de Efeos. Antes de iniciar el ataque, Aquiles quiso reconciliarse con Agamenón, príncipe de los aqueos que le había ultrajado, pero que ahora ya le tenía preparados los presentes, entre los cuales estaba el regreso de Briseida. La de las mejillas preciosas aún secaba sus lágrimas por la muerte de Patroclo, amigo y confidente cuando todavía era una extraña entre los mirmidones, el pueblo de Aquiles.

iliada05

Apolo, hijo de Zeus, dios de la poesía y la música. Homero lo denomina “el que tiene puntería”. Juega en al bando de los troyanos y es el responsable de la plaga de peste con la qué empieza La Ilíada.

Ya estaba preparado. La batalla empezaba y Aquiles no sólo debía luchar contra los troyanos, sino contra las ayudas que los dioses les proporcionaban: luchó contra Eneas mientras éste era ayudado por Apolo y después salvado por Poseidón; cogió doce troyanos para sacrificarlos a la hoguera de Patroclo, pero la divinidad fluvial se revelaba contra él. En la tierra los hombres luchaban, pero los dioses también: cada uno tenía su preferido, unos empuñaban la espada de Aquiles y otros apuntaban la lanza de Héctor. Finalmente, Apolo toma partido y retiene a Aquiles en la llanura, mientras los troyanos entran en la ciudad para refugiarse. Todos, menos uno. Héctor se queda fuera de la muralla, ya no quiere huir más. Su padre, Príamo, lo llama a la retirada para la salvación de Troya. Pero Héctor sólo siente como su honor lo tiene clavado en la arena, esperando la llegada de Aquiles.

Cuando los dos héroes se encuentran frente a frente, Héctor siente miedo por primera vez en su vida. La brillante armadura le deslumbra los ojos y la áurea de poder que desprende su rival le obligan a empezar a correr en círculos alrededor de la muralla de Troya.

Hasta tres veces, Héctor intenta huir seguido ferozmente por quien más le odia y observado con sorpresa por amigos y enemigos.

En el Olimpo, Zeus ya ha hecho balance: ha llegado el momento para Héctor. Apolo abandona al héroe troyano y Atenea le incita a la lucha. Héctor se para, Aquiles echa una primera lanza y falla; después Héctor lo intenta pero el escudo divino protege a Aquiles; éste se vuelve y el golpe mortal llega para Héctor. Príamo deja ir un grito de desesperación mientras Aquiles ya ha desarmado a su hijo, le ha atado con una cuerda al carruaje y se lo lleva arrastrando vergonzosamente el cadáver hacia las naves. Andrómaca, la joven mujer de Héctor, que se ha negado a ver el combate, siente los llantos desde su cuarto y se contagia. Ahora sabe que Héctor ya no estará más junto al fuego que para él había hecho preparar.

La reconciliación

“Así de Héctor, el domador de caballos, retiene Troya las fúnebres honras.” (Canto XXIV)

Aquiles ya le dijo a Héctor antes de empezar a luchar: no habría ningún trato, ante la muerte, no tendría ni el honor de un entierro digno. Durante días, el cuerpo de Héctor es despreciado por Aquiles que todavía necesita liberar su rabia. Apolo protege su cuerpo para que no se deteriore e incita al rey de los mirmidones a volver los restos del difunto a su familia. Finalmente, el rey Príamo se llena de coraje para ir hasta el campamento de los aqueos y recuperar a su hijo. Ayudado por los dioses, consigue llegar ante la presencia de Aquiles que se apiada del viejo, de su sinceridad, del amor paternal que le recuerda y que él hace tanto tiempo que no tiene. Una tregua: doce días de margen para los Troyanos mientras hacen los preparativos para rendir homenaje a su héroe, el joven Héctor que los dioses han resguardado de la humillación, pero a quien también han abocado a la muerte. Aquiles, al fin, puede reposar de su propia ira.

Tras La Ilíada...

iliada10

Mientras Homero finaliza su relato en este punto de la historia, nosotros os podemos explicar que la guerra de Troya acabó con esta ciudad quemada, sus hombres y niños –incluidos los bebés - muertos y las mujeres secuestradas como trofeo de guerra. La victoria para los aqueos fue posible gracias al ingenio –una vez más- de Ulises, que pensó en construir un enorme caballo de madera y dejarlo ante las puertas troyanas. Los troyanos creyeron que era una ofrenda de los dioses, pero lo que no sabían es que dentro se encontraba escondido el ejército aqueo que finalmente saldría de su escondrijo para aniquilarlos.
Durante el combate y como había pronosticado el oráculo, Aquiles murió por una flecha envenenada de Paris directa a su talón débil; su madre Tetis recogió el cuerpo para traerlo a la Isla Blanca y convertirlo en inmortal.
Agamenón volvió a casa; Menelao tardó dieciocho años en llegar a su hogar junto a la bella Helena; Eneas, uno de los comandantes de Troya, fue el único que no creyó en la divinidad del caballo de madera y lideró el único grupo de supervivientes de la derrota troyana. En la Odisea, Homero nos narra las aventuras que Ulises, u Odiseo, vivió antes de poder volver a casa con su querida Penélope.

¿Quién era Homero?

Homero es el supuesto autor de la obra más antigua que se conserva de la literatura griega y, en consecuencia, de la literatura occidental, La Ilíada. Decimos “supuesto”, porque no hay pruebas firmes de que existiera, también podría ser un ideal, una forma de poner nombre a la autoría de las obras que representarán el pensamiento griego posterior.

Los datos que por el momento se tienen, apuntan que vivió en el siglo VIII a.C. y que fue, por lo tanto, en esta época cuando compuso La Ilíada y la Odisea, que todavía hoy se estudian para determinar si realmente fueron escritas por la misma persona.

Un nombre lleno de misterios que, por el momento, continúa siendo el autor de los poemas épicos más universales de la historia de la humanidad.

iliada11

Homero y su guía (1874), de William Adolphe Bouguereau.

Homero en catalán

Si os animáis a leer La Ilíada, encontraréis una esmerada traducción al catalán de Manuel Balasch (Proa, 1997), todo un experto en este texto de Homero que ya había traducido treinta años atrás y que, tres décadas después, decidió revisar, esta vez con un vocabulario más actual y una buena selección de notas que os pueden ayudar a entender con más profundidad esta obra universal.


La Ilíada d'Homer Imprimir E-Mail
Escrit per Carme Puche
19/10/2007 10:22

La Ilíada, de Homero

Aquesta és una versió reduïda i llure de la història que Homer va explicar al seu poema èpic La Ilíada, construït en 804 versos dividits en vint-i-cinc cants.

A vegades gloriosos, a vegades menyspreables, els prínceps i reis d’aquesta història s’enfronten en una guerra cruenta. Lluiten, molts moren, altres ploren o es mofen, defensen el seu honor i a vegades l’ignoren. Tot ho fan creient-se poderosos, però les seves vides no són més que les peces d’un tauler on els déus -a vegades gloriosos, a vegades menyspreables- dipositen els seus capricis. Benvinguts a una història on humans i déus es diferencien en algunes virtuts, però s’igualen en cada defecte.

La ira

“Quin déu va fer-los renyir que atiés entre ells tal baralla?” (Cant I)

Milers de cossos s’agiten sota les tendes dels aqueus, es rebolquen en un dolor insuportable que a ritme de tortura els porta fins a la mort. Aquil·les, que és el guerrer més valuós de l’exèrcit d’Acaia, que ha convertit en terror la seva presència, se sent impotent. L’escut impenetrable i l’espasa devastadora que allarga amb el seu puny de poc serveixen davant la pesta. Després de nou anys de guerra entre aqueus –com s’anomenaven els antics grecs- i troians, mai tants guerrers havien mort sense estar al camp de batalla.

Fa dies que la plaga ha caigut sobre els caps dels aqueus i Aquil·les ja no vol sentir més els crits de dolor que planegen dia i nit sobre el campament. Ha convocat una assemblea i vol saber què està passant. Algun descarat s’atreveix a explicar-ho: Agamèmnon, rei de reis, que els lidera en la batalla contra els troians, va obviar les advertències de Crisis, el sacerdot del déu Apol·lo, quan aquest li va dir que els déus el castigarien si no li tornava la seva filla Criseida, trofeu de guerra del gran comandant.

iliada04

Aquil·les, fill de la deessa del mar Tetis i del rei Peleu, és pràcticament invencible. És el gran protagonista de La Ilíada i només té dos grans defectes que el poden destruir: la fragilitat del seu taló –s’explica que Tetis el va banyar en aigua divina quan era un infant perquè fos indestructible, però com que l’agafava sempre pel taló, aquest va quedar sense protecció-, i la seva passió impetuosa.

iliada07

Agamèmnon, rei de Micenes i comandant de l’exèrcit grec contra els troians; germà de Menelau. Vol ser un bon rei, però la seva incapacitat per al diàleg li fa perdre la perspectiva per vèncer.

Però la supèrbia d’Agamèmnon és tan gran com el seu regne i oblidant l’advertència ha provocat el desastre. Aquil·les no dubta en la seva petició i li demana que retorni a Criseida a la seva llar i així podran continuar la guerra sense la plaga que Apol·lo els ha imposat. L’assemblea es remou, l’odi d’Agamèmnon omple la sala i finalment esquitxa els seus assistents amb arrogància: retornarà Criseida a canvi de quedar-se amb Briseida, la jove que ara Aquil·les ja estima i que va ser el seu trofeu de guerra en un dels saqueigs als pobles troians.

Per segona vegada, el rei de reis provoca odi i Aquil·les s’hi torna: si Briseida entra a les possessions d’Agamèmnon es retirarà de la batalla; al cap i a la fi, ell és el príncep dels mirmidons i ha vingut per ajudar els aqueus, no té res en contra dels troians. Qui ha convertit en terror la seva presència, els deixarà sols davant la batalla.

Quan Aquil·les arriba a la seva nau la ira encara no ha desaparegut.

Crida a la seva mare, Tetis, deessa del mar, i entre plors li demana venjança; vol que Zeus, pare dels déus i els homes, doni tot el suport que pugui als troians, aquells que fins ara han estat els seus enemics, per ferir el cor altiu d’Agamèmnon. Tetis, la mare que al costat de l’aigua salada el consola, fa una petició que per desgràcia dels aqueus es complirà: Zeus ha acceptat ajudar els troians en la seva victòria fins que l’odi d’Aquil·les per Agamèmnon s’hagi vist recompensat.

iliada03

Helena, d’ella es diu que és la mortal més bella del món. Dona de Menelau, robada per Paris després que Afrodita la hi oferís com a regal. La guerra entre aqueus i troians comença arrel d’aquest conflicte.

La guerra

“Vet aquí el que diran, i el meu renom no ha de perdre’s” (Cant VII)

Criseida, Briseida... però primer havia estat Helena. Ja feia nou anys que el germà d’Agamèmnon, Menelau, havia vist com s’emportaven de Grècia la seva estimada dona en un acte d’ultratge. La deessa Afrodita havia decidit que era el millor regal per a Paris, el príncep de Troia que havia dit que ella, la que regna sobre l’amor, era la més bella. Aquell havia estat el desencadenant de la guerra; l’excusa perfecta que el rei Agamèmnon necessitava per atacar els poderosos troians que li feien ombra.

Nou anys allunyats de les seves famílies, algunes de les quals ja no tornarien a veure els seus homes, pel caprici d’una deessa i la frivolitat d’un príncep de gran bellesa, però de poc coratge. Paris semblava bastard al costat de la noblesa del seu germà Héctor, també fill de Príam, rei dels Troians. Tots ells eren també a la batalla, defensant el seu poble troià.

En els terribles dies que van seguir a la decisió d’Aquil·les d’abandonar la guerra, es van lliurar alguns dels combats més sangonents que es recorden i es van veure algunes de les actuacions més valeroses i algunes de les més menyspreables que un home pugui oferir en un camp de batalla. Una va ser sens dubte la del duel entre Paris i Menelau. Troians i aqueus havien arribat a un pacte per acabar amb la guerra: qui guanyés aquella lluita es quedaria amb Helena i així s’acabaria el conflicte. Els dos bàndols estaven parats, l’un davant de l’altre, centenars d’ulls que miraven cap a una banda i centenars més que miraven cap a l’altra. Al mig, els dos prínceps, Paris i Menelau, defensant el seu honor i jugant a la mort o el triomf. Quan semblava que Menelau estava a punt de matar Paris i el cor de tots els troians s’estrenyia dins de les seves armadures, Afrodita va emportar-se el seu protegit fins al palau de Troia, on deixant un camp de batalla erm d’esperances per al seu propi exèrcit, va apropiar-se una vegada més d’Helena a la seva cambra. El pacte s’havia trencat i l’honor de Paris –i el dels troians amb ell- s’havia desvirtuat.

iliada06

Paris, fill de Príam i Hècuba, espòs d’Helena després d’haver-la raptat a Menelau. És el “guapo de la pel·lícula”. La bellesa és la seva màxima virtut. Per la resta, és covard i sembla recrear-se en la lluita que ha desencadenat, fet que el seu germà Hèctor –d’oposada personalitat- li retreu avergonyit.

I és que la guerra no era més que un joc entre els déus, que movien peça en funció de les seves pròpies disputes.

Cada déu escollia un color per defensar, es barallaven entre ells mentre provocaven morts o salvaven vides, s’ho miraven des de la branca d’un arbre, com voltors que esperen el final del conflicte... fins que Zeus es va imposar: reunits en assemblea –igual que feien els aqueus en les seves decisions- els va prohibir tota intervenció en la guerra. Ara el pare dels déus i els homes podia fer i desfer per complir la promesa de donar avantatge als troians fins que l’odi que Aquil·les sentia per Agamèmnon fos apaivagat.

Però el que Aquil·les no sabia és que els déus també fan pagar penyora.

iliada01

Zeus, déu dels déus i els homes, és el gall del galliner. Fa i desfà sense que hi hagi més raó que la seva pròpia decisió. Està casat amb Hera, amb qui acostuma a tenir fortes discussions sobretot provocades per les constants “escapades matrimonials” d’ell...

La perdua

“Ni que vint guerres com tu se m’haguessin oposat, jo els hauria aquí matat amb la llança” (Cant XVI)

Els troians anaven guanyat terreny en un enfrontament esgotador que ja havia portat els prínceps més valerosos dels aqueus als seus llits de ferides profundes: Tideu, Ulisses i el mateix Agamèmnon estaven fora de combat. Només la nit donava cert repòs, només el final del dia donava treva. Davant la desesperació i amb l’eminent arribada dels troians a les naus de Grècia, Agamèmnon decideix demanar ajuda a Aquil·les. Aquest, primer rebutja l’oferiment, però davant del desastre i amb Hèctor incendiant una de les naus gregues, decideix enviar el seu amic, el seu millor company, Patrocle, a la batalla.

Haurà de lluir tot l’armament d’Aquil·les perquè així els troians sentin el terror de la seva presència i els aqueus tinguin temps per reaccionar. Però Aquil·les li fa una advertència: quan aconsegueixi que els troians s’allunyin de les naus, s’ha d’oblidar de l’enemic i tornar cap a la seva tenda.

Patrocle vestit d’Aquil·les fa recular els troians de les naus; ha de lluitar contra els rivals i superar els entrebancs que Apol·lo va posant als seus peus. Sembla que ho aconsegueix, però s’oblida de l’advertència del seu amic. Allunyant-se cada vegada més de les naus que havia de defensar, Patrocle està marcant el camí cap a la seva mort.

Tant és així, que Hèctor agafa el seu carruatge i el seu conductor, Cebriones, i s’encamina cap a Patrocle amb fúria. Patrocle, que amb una mà aguanta una llança i amb l’altra una pedra, aconsegueix abatre Cebriones que cau al terra. Comença una lluita aferrissada pel cos mort. Un guerrer pot morir al camp de batalla, però quina deshonra cau sobre ell si el seu cos és deixat en mans de l’enemic per convertir-se en menjar de gossos! A la lluita s’uneixen tots els aqueus que poden i tots els troians que comencen a perdre la por pel fals Aquil·les. Quan aquest cau ferit, Hèctor s’adona de l’engany i veu com Patrocle mor predient la venjança d’Aquil·les. En un gest arrogant, Hèctor agafa l’armadura d’Aquil·les, deixant nu d’honor el valent Patrocle, i se la posa en el seu propi cos.

Mentre la victòria il·lumina el rostre d’Hèctor, Zeus contempla l’escena des del tro diví: que el príncep dels troians tasti ara el triomf, perquè és una de les últimes coses que farà en vida.

iliada09

Hèctor, fill de Príam i Hècuba, príncep de Troia i comandant de tot l’exèrcit dels troians i aliats. Representa el model d’heroi humà (a diferència d’Aquil·les que és mig Déu): valent, responsable, honorable i racional, no anteposa mai els seus interessos als del seu poble. Per si això fos poc, és un bon espòs per Andròmaca i un bon pare per al seu fill. La joia de la corona...

La venjança

“Ara me’n vaig a trobar l’homicida del cap que estimava” (Cant XVIII)

El cos mort de Patrocle era de nou disputa entre els dos bàndols. Mentre ells lliscaven les armes defensant l’honor de l’heroi, Aquil·les rebia la trista notícia. De la tristesa en va sortir desesperació, de la desesperació odi i de l’odi, finalment, una ira retinguda perquè Aquil·les sabia que aquell era el joc dels déus. La seva mare Tetis va venir del fons del mar trencant-se en una onada perfecte sobre la platja, i va veure el destí d’Aquil·les una vegada més: havia decidit lluitar contra els troians de nou i això faria que la seva vida fos més curta. Tetis va cuidar-se que el cos de Patrocle fos protegit mentre li feia construir una nova armadura al seu fill per combatre. Mentre això passava, la missatgera dels déus, Iris, recomana a Aquil·les que deixi anar en tres crits la seva ira, per fer recular de por els troians i que així els aqueus puguin recuperar el cos del seu amic. Així ho fa i així recupera Patrocle.

Encara Aquil·les plorava sobre el cos del seu company, quan Tetis va portar-li les armes forjades per la divinitat d’Efeus. Abans d’iniciar l’atac, Aquil·les va voler reconciliar-se amb Agamèmnon, príncep dels aqueus que l’havia ultratjat, però que ara ja li tenia preparats els presents, entre els quals estava el retorn de Briseida. La de les galtes precioses tot just s’eixugava les llàgrimes per la mort de Patrocle, amic i confident quan encara era una estranya entre els mirmidons, el poble d’Aquil·les.

iliada05

Apol·lo, fill de Zeus, déu de la poesia i la música. Homer l’anomena “el que té punteria”. Juga al bàndol dels troians i és el responsable de la plaga de pesta amb què comença La Ilíada.

Ja estava preparat. La batalla començava i Aquil·les no només havia de lluitar contra els troians, sinó contra les ajudes que els déus els proporcionaven: va lluitar contra Eneas mentre aquest era ajudat per Apol·lo i després salvat per Posidó; va agafar dotze troians per sacrificar-los a la pira de Patrocle, però la divinitat fluvial es revelava contra ell. A la terra els homes lluitaven, però els déus també: cada un tenia el seu preferit, uns empenyien l’espasa d’Aquil·les i altres apuntaven la llança d’Hèctor. Finalment, Apol·lo pren partit i reté Aquil·les a la planura, mentre els troians entren a la ciutat per refugiar-se. Tots, menys un. Hèctor resta fora de la muralla, ja no vol fugir més. El seu pare, Príam, el crida a la retirada per la salvació de Troia. Però Hèctor només sent com el seu honor el té clavat a la sorra, esperant l’arribada d’Aquil·les.

Quan els dos herois es troben cara a cara, Hèctor sent por per primera vegada a la seva vida. La brillant armadura li enlluerna els ulls i l’àurea de poder que desprèn el seu rival l’obliguen a començar a córrer en cercles al voltant de la muralla de troia. Fins a tres vegades, Hèctor intenta fugir seguit ferotgement per qui més l’odia i observat amb sorpresa per amics i enemics.

A l’Olimp, Zeus ja ha fet balanç: ha arribat el moment per a Hèctor. Apol·lo abandona l’heroi troià i Atena l’incita a la lluita. Hèctor s’atura, Aquil·les tira una primera llança i falla; després Hèctor ho intenta però l’escut diví protegeix Aquil·les; aquest es torna i el cop mortal arriba per a Hèctor. Príam deixa anar un crit de desesperació mentre Aquil·les ja ha desarmat el seu fill, l’ha lligat amb una corda al carruatge i se l’emporta arrossegant vergonyosament el cadàver cap a les naus. Andròmaca, la jove dona d’Hèctor, que s’ha negat a veure el combat, sent els plors des de la seva cambra i es contagia. Ara sap que Hèctor ja no restarà més al costat del foc que per a ell havia fet preparar.

La reconciliació

“Així d’Hèctor, el domador de cavalls, reté Troia les fúnebres honres.” (Cant XXIV)

Aquil·les ja li va dir a Hèctor abans de començar a lluitar: no hi hauria cap tracte, davant la mort, no tindria ni l’honor d’un enterrament digne. Durant dies, el cos d’Hèctor és menyspreat per Aquil·les que encara necessita alliberar la seva ràbia. Apol·lo protegeix el seu cos perquè no es malmeti i incita al rei dels mirmidons a tornar les restes del difunt a la seva família. Finalment, el rei Príam s’omple de coratge per anar fins al campament dels aqueus per recuperar el seu fill. Ajudat pels déus, aconsegueix arribar davant la presència d’Aquil·les que s’apiada del vell, de la seva sinceritat, de l’amor paternal que li recorda i que ell fa tant de temps que no té. Una treva: dotze dies de marge per als Troians mentre fan els preparatius per retre homenatge al seu heroi, el jove Hèctor que els déus han resguardat de la desfeta, però a qui també han abocat a la mort. Aquil·les, per fi, pot reposar de la seva pròpia ira.

Després de La Ilíada...

iliada10

Mentre Homer finalitza el seu relat en aquest punt de la història, nosaltres us podem explicar que la guerra de Troia va acabar amb aquesta ciutat cremada, els seus homes i nens –inclosos els nedons- morts i les dones segrestades com a trofeu de guerra. La victòria per als aqueus va ser possible gràcies a l’enginy –una vegada més- d’Ulisses, que va tenir la pensada de construir un enorme cavall de fusta i deixar-lo davant les portes troianes. Els troians van creure que era una ofrena dels déus, però el que no sabien és que a dintre hi havia amagat l’exèrcit aqueu que finalment sortiria del seu amagatall per aniquilar-los. Durant el combat i com havia predit l’oracle, Aquil·les va morir per una fletxa enverinada de Paris directa al seu taló feble; la seva mare Tetis va recollir-ne el cos per portar-lo a l’Illa Blanca i convertir-lo en immortal.
Agamèmnon va tornar a casa; Menelau va tardar divuit anys en arribar a la seva llar al costat de la bella Helena; Eneas, un dels comandants de Troia, va ser l’únic que no va creure en la divinitat del cavall de fusta i va liderar l’únic grup de supervivents de la desfeta troiana. A l’Odissea, Homer ens narra les aventures que Ulisses, o Odisseu, va viure abans no va poder tornar a casa amb la seva estimada Penèlope.

Qui era Homer?

Homer és el suposat autor de l’obra més antiga que es conserva de la literatura grega i, en conseqüència, de la literatura occidental, La Ilíada.

Diem “suposat”, perquè no hi ha proves fermes de que existís, també podria ser un ideal, una forma de posar nom a l’autoria de les obres que representaran el pensament grec posterior.

Les dades que de moment es tenen, apunten que va viure al segle VIII aC i que va ser, per tant, en aquesta època quan va compondre La Ilíada i l’Odissea, que encara avui s’estudien per determinar si realment van ser escrites per la mateixa persona.

Un nom ple de misteris que, de moment, continua sent l’autor dels poemes èpics més universals de la història de la humanitat.

iliada11

Homero i el seu guia (1874), de William Adolphe Bouguereau.

Homer en català

Si us animeu a llegir La ilíada, trobareu una acurada traducció al català de Manuel Balasch (Proa, 1997), tot un expert en aquest text d’Homer que ja havia traduït trenta anys enrera i que, tres dècades després, va decidir revisar, aquesta vegada amb un vocabulari més actual i un bon recull de notes que us poden ajudar a entendre amb més profunditat aquesta obra universal.


Font:

http://www.portaleureka.com/content/view/363/59/lang,ca/