dilluns, 15 de novembre de 2010

Barcelona 1700

Born in Barcelona
http://www.lavanguardia.es/premium/epaper/20101115/54069698683.html 

Màrius Serra

En Barcelona la puja por los esclavos terminaba cuando se consumía la vela encendida por el subastador
Tomen nota: Barcelona 1700.No es ninguna marca de perfume ni un reclamo turístico. Es el título de un libro sensacional. Anoten ahora el nombre de su autor: Albert Garcia Espuche. Y, finalmente, la editorial: Empúries. Ya tienen los datos clave para acercarse a su librería. Ojéenlo, hojéenlo, cómprenlo y, sobre todo, léanlo. Vale la pena. Albert Garcia Espuche es historiador y arquitecto. Durante años, fue el director de exposiciones en el CCCB y ahora dirige el proyecto del Born, ese mismo que en su día provocó una polémica pacata entre quienes, desde el cosmopolitiqueo, consideraban que no tenía ningún interés exhumar las calles de la próspera Barcelona que resistió el largo sitio de 1714. De Garcia Espuche sólo había leído una novela en castellano que me fascinó, El inventario (Muchnik Editores, 2002), situada en la Barcelona del siglo XVII. En ella se narraban, en tercera persona y de una forma muy minuciosa, los hechos que rodeaban la vida del notario barcelonés Francesc Lentisclà. Me pareció una operación digna de Georges Perec. El conocimiento notarial de la realidad que desplegaba el narrador resultaba muy envolvente. Esa intensidad narrativa recorre también las páginas de Barcelona 1700,un retrato minucioso del área urbana que el autor denomina la Ciutat del Born,correspondiente al centro neurálgico de la capital catalana y, hoy, yacimiento arqueológico bajo la estructura del mercado del Born. Por el libro, escrito en un catalán límpido, pululan una sesentena de personajes con los que el autor se relaciona con la naturalidad reservada a las relaciones personales, desde Marianna Almató (criada del hostal de la Perdiu) hasta el tabernero Genís Abril, pasando por Joan Kies (cónsul de Holanda), Pau Gras (carpintero) o Josep Manalt (herrero). Es la destilación del trabajo de tres décadas ya visible en otras publicaciones de gran formato, tal vez destinadas a un público más especializado. Barcelona 1700 se lee con avidez. Garcia Espuche divide la obra en tres partes y media. En la primera se centra en las cosas, en la segunda en las personas y en la tercera describe episodios de violencia ciudadana previos al conflicto bélico. Finalmente, el libro concluye con diversos anexos tan valiosos como un glosario de palabras catalanas de la época que no han llegado a nuestros días.Los detalles más nimios de aquella sociedad de la que provenimos son un instrumento potentísimo para entenderla. Es el caso de la aproximación al estilo de vida de los barceloneses a través de las escaleras que había en sus casas. Garcia Espuche las describe, con especial énfasis en la irrupción de las escaleras de caracol, verdaderos tubos (más bien asfixiantes) que facilitaban la reducción de espacios propia del crecimiento demográfico, ya fuera por conexión entre establecimientos y pisos o por compartimentación de las viviendas. Otro detalle significativo: los esclavos estaban tan integrados en la vida barcelonesa que eran ofrecidos bajo las Voltes dels Encants, cerca de la Llotja, en pública subasta. Para conocer a su nuevo propietario, tenían que esperar a que se consumiera la vela que había encendido el subastador, momento en el que se daba por acabada la puja. A menudo recibimos mensajes institucionales sobre la historia de la capital de Catalunya. Pero todos parten de referentes alejados a la fascinante realidad descrita en Barcelona 1700.O bien nos remontamos a la antigua Barcino o bien nos desvivimos por entroncar con la Barcelona de las grandes exposiciones universales. Sería un error garrafal prescindir de la Ciutat del Born.

MariusSerra@ verbalia. com