dissabte, 9 d’abril de 2011

España y Francia como modelos históricos

http://www.abc.es/abcd/noticia.asp?id=16075&num=992&sec=32
ABCD, 10 de abril de 2011 - número: 992





Vivimos todavía bajo la influencia del estructuralismo político y cultural, que Braudel articuló en los años 50 del siglo XX con el síndrome de la geopolítica, de la longue durée y del cliché de las civilizaciones. Ese estructuralismo derivó en la obsesión tecnocrática por la teoría de los modelos nacionales. Los Estados se regirían por unos presuntos patrones que caracterizarían la trayectoria de los diversos países con una lógica en la que contaría decisivamente la coherencia o incoherencia con los supuestos modelos o reglas de juego estructurales y, por supuesto, la mimesis o proyección de influencia de unos modelos sobre otros.

Hoy, esta acuñación de modelos está en crisis. Primero porque la Historia no se puede explicar solo en clave nacional. Segundo, porque los presuntos modelos se reflejan como construcciones inorgánicas, en las que las excepciones son más numerosas que las normas. Tercero, porque el difusionismo cultural ha dado paso al concepto de afinidad.

Dieciséis ponencias

Anne Dubet y José Javier Ruiz Ibáñez acaban de editar un excelente libro que sirve de testimonio de la crisis de los modelos estructurales nacionales arriba apuntada. En él se recogen dieciséis ponencias del seminario celebrado en la Casa de Velázquez y el Centro de Estudios Constitucionales en otoño de 2008 en torno a las monarquías francesa y española y los modelos políticos por ambos países encarnados.

Un buen prólogo de Francisco Javier Guillamón Álvarez abre la espita de las diversas ponencias. S. Brunet incide sobre la imagen que de Felipe II tuvieron los ligueurs franceses en el siglo XVI y M. A. González Fuertes y J. Muñoz Rodríguez cuestionan convincentemente la presunta exportación del modelo político francés de Luis XIV a la España de Felipe V. A. Álvarez demuestra la ambigüedad fóbico-fílica que se esconde detrás del mítico concepto de la «leyenda negra». H. Hermant insiste en la idea de una cultura política común hispano-francesa que se sobrepone a la coyuntura. Y O. Rey pone en evidencia que el regalismo trasciende la mera dialéctica hispano-francesa.

El reto actual

Pero el libro va más allá del análisis específico de las monarquías francesa y española. Se subraya la trascendencia de la modelización o el estudio del proceso de construcción de modelos como el auténtico reto actual para los historiadores. Se analizan casos concretos de circulación de modelos (como hace T. Herzog con el concepto de reconquista o de retorno); se exploran paralelismos de realidades periféricas (México-Tlaxcala, estudiado por A. Díaz); se constata la importancia de las personas por encima de los propios modelos (caso de Galves en Nueva España, analizado por Buschges); se ahonda en las peculiaridades del constitucionalismo español en la Corona de Aragón (T. Canet), en la proyección iconográfica de los modelos (los Triunfos de Carlos V analizados por Pardo Molero), en vectores de influencia poco reconocida (los napolitanos de F. Morelli) y en los escenarios de tránsito cultural (Países Bajos del Sur y Franco Condado?).
Un libro bien expresivo acerca de los caminos que recorre hoy la nueva historiografía modernista, que rompe fronteras nacionales y se resiste a asumir los clichés y tópicos repetidos durante años.

Ricardo García Cárcel