dissabte, 9 d’abril de 2011

Marruecos- España. Más de cinco siglos de historia de un desencuentro trágico

ABC 18/07/2002

La historia de las relaciones entre España y Marruecos ha estado bajo el signo de un permanente desencuentro, como así lo relata Alfonso de la Serna en «Al sur de Tarifa», y como así lo señalaba el lunes Ricardo García Cárcel en ABC, junto a sus consecuencias enla vida nacional: la Semana Trágica de Barcelona o el africanismo que surtió de jefes militares al Alzamiento Nacional.

Actualizado 18/07/2002 - 03:09:17
Desembarco de tropas españolas en Alhucemas, que condujo a la pacificación del protectorado marroquí
Desembarco de tropas españolas en Alhucemas, que condujo a la pacificación del protectorado marroquí
MADRID. Éste es un recorrido por los momentos más significativos de la historia.
Ceuta y Melilla
Ceuta y Melilla son dos ciudades construidas, habitadas y regidas por España desde hace varios siglos. La primera pasó de iure a nuestra soberanía en 1668 de manos portuguesas, que la habían conquistado en 1415. La segunda fue ocupada en 1497 por tropas españolas. La zona había estado bajo influencia islámica desde la invasión de árabes y bereberes ocurrida el año 711.
1476: Sta. Cruz de Mar Pequeña
Diego García de Herrera, que había recibido unos derechos de posesión de Canarias y que había conquistado Gomera, parajes que transmitió a los Reyes Católicos, fue de Lanzarote a la costa africana, construyendo un torre fuerte que bautizaría como Santa Cruz de Mar Pequeña. Más de tres siglos despuésen 1860, el Sultán, que había perdido la plaza de Tetuán, hubo de aceptar la reclamación española de aquel fuerte.Reunión.
1859: Tetuán y Wad-Ras
Marruecos aún se encontraba traumatizado por la ocupación francesa de Argel y la batalla de Isly, en la que su ejército había ayudado a los argelinos, siendo derrotado. Por el Convenio de 1859, España había obtenido privilegios para extender el territorio de Melilla. El conflicto estalla cuando la guarnición de Ceuta decide construir en la frontera un reducto de piedra que se llamó «Santa Clara». La tribu marroquí de Anyera consideró que aquel cuerpo de guardia fronterizo era peligroso y reclamaron la paralización de las obras, a lo que las autoridades españolas se negaron. La noche del 10 al 11 de agosto de 1859 los cabileños atacaron por sorpresa, demolieron la construcción y destruyeron un escudo de España que allí había. Al día siguiente algunos obreros españoles que se afanaban en reconstruir el puesto fueron asesinados. El 22 de octubre, el general Leopoldo O´Donnel, a la sazón presidente del Gobierno, declaró la guerra a Marruecos con autorización de la Reina Isabel II, lo que fue respondido por el Sultán con la proclamación de la yihad. La fuerza expedicionaria española llegó a contar con 50.000 hombres. El 1 de enero de 1860 el general Prim ganó la batalla de Castillejos; el 4 de febrero capituló Tetuán; el 23 se obtuvo la victoria de Wad-Ras. Marruecos pidió la paz, cuyo tratado fue firmado el 26 de abril. El conflicto se cobró 10.000 vidas y costó 237 millones de reales.
1882: Joaquín Costa
El 11 de noviembre el regenaracionista Joaquín Costa pronuncia su famosa conferencia «Política y comercio de España en África» que alentará intelectualmente el africanismo. Se trataba de un gran plan de expansión política y mercantil, de un sueño patriótico totalmente fuera de la realidad española.
1893: Muere García Margallo
En febrero de 1893 se decidió la construcción de un fuerte junto al cementerio islámico y la mezquita de Sidi Uariax en Melilla; las cabilas hicieron llegar al general Juan García Margallo, comandante general de la plaza, una petición para que el fuerte no fuera construido junto al santuario. Otra vez, como en 1859, la petición fue denegada. El 28 y el 29 de septiembre se produjo el ataque marroquí contra posiciones españolas fronterizas. Se enviaron refuerzos de la Península. García Margallo perdió la vida en combate y fue sustituido por el general Macías. Después, el general Martínez Campos fue nombrado Jefe del Ejército de Operaciones, al mando de 20.000 hombres. El Sultán abre negociaciones de paz, que se sellan el 10 de marzo de 1894.
1902: Convenio hispano-francés Se trata de un convenio que nunca fue firmado, lo que debe entenderse en el marco de otra conversación mayor, la que establecían Francia y Gran Bretaña, pues esta última comenzaba a tener un interés mayor en la zona del Estrecho. El ministro francés de Negocios Extranjeros, Thèophile Delcassé, inicia conversaciones con el embajador español en París, Fernando León y Castillo, en las que se resuelve un reparto de zonas de influencia entre las dos naciones. España recibiría, al norte, la costa del Mediterráneo desde la desembocadura del río Muluya, frente a las Chafarinas, hasta Tánger; al sur, desde el cruce de los ríos Muluya y Msun, incluyendo las ciudades de Taza, Fez y Uazzan, siguiendo después el curso del Sebú, hasta su desembocadura en el actual puerto atlántico de Kenitra. Todo ello constituye lo que se conocía como el Reino de Fez, mientras que Francia se quedaba con el Reino de Marraquech.
1904: Convenio anglo-francés
La consecuencia final de este convenio es que España veía disminuida la zona de influencia pactada en 1902, de forma que ahora limitaba por el norte desde la desembocadura del río Mulya hasta la laguna de Zerga, en el Atlántico, entre Larache y el río Sebú, pero exceptuando Tánger, que se convertía en ciudad internacional; al sur, por una línea que correría al este, pasando al sur de Alcazarquivir y al norte de Uazzan, Fez y Taza, hasta encontrarse otra vez con el río Muluya. También se le adjudicaba una segunda región al sur de Marruecos, delimitada entre Agadair e Ifni hasta Río de Oro.
1909: Semana Trágica
La tribu de los Beni Urriaguel se levantó contra la presencia española en las minas de Guelaya y Monte Afra (hierro y plomo), que un aventurero marroquí, conocido como El Roqui, había pactado con la Compñía Española de Minas del Rif y con la Compañía Norte Africano, atacando las obras del ferrocarril. El ejército español contratataca y es derrotado el 27 de julio en Barranco del Lobo. El Gobierno de Madrid llama a los reservistas y se desata la Semana Trágica de Barcelona, que tendría gravísimas consecuencias sociopolítcas de las que España tardaría mucho en reponerse. El Tratado de 1910 puso fin al enfrentamiento. Aún se producirán nuevos enfrentamientos en 1911, con la toma Alcazarquivir y Larache, que conducirán a la firma de otro Tratado en 1912 que consagra la internacionalización de Tánger y que garantiza la presencia española ejercida por un Alto Comisario y un Jalifa, delegado del Sultán, pero elegido por Madrid.
Mohamed ben Abd el-Krim
Hijo de un caíd que pertenecía a la facción de los beni Urrioaguel, fue enviado a estudiar de Fez al colegio español de Melilla, por la inseguridad de la situación interna marroquí. Fue profesor de árabe en la plaza española y redactor de «El telegrama del Rif» y, mientras vivió allí, fue partidario de jugar la carta de la amistad con España, frenando los impulsos antiespañoles de su padre. Sin embargo, la relación entre ambos suscitó sospechas y el general Riquelme lo encarceló en la prisón de Cabrerizas Altas, aunque sería liberado después, y ya en 1917 retomaba su papel en Melilla. Sin embargo, presionados por las tribus, ambos romeperían con España. Muerto el padre, el hijo encabezará al frente de la rebelión contra España.
1921: El desastre de Annual
El general Manuel Fernández Silvestre, que había sido jefe del Cuarto Militar del Rey y que tenía una hoja de servicios llena de actos heroicos, fue nombrado comandante general de Melilla. Él fue el responsable absoluto de la derrota de Annual. Dejándose llevar por su arrojo, prescindió de los mandos superiores y quiso hacer la guerra por su cuenta. Perdió la vida y salvó, quizá, su honor, cuando permaneció en pie, solo, en medio de la desbandada general aquel fatídico 22 de julio, perdiéndose en la batalla 10.000 hombres, entre oficiales profesionales y soldados de reemplazo; y cayendo heridos o prisoneros otros 10.000 en manos de Abd el-Krim. A punto estuvo de perderse Melilla, aunque en octubre de aquel año ya se habían reconquistado buena parte de las plazas perdidas.
1923-27: La pacificación final
En 1923 el general Primo de Rivera, que había encabezado un pronunciamiento militar y que constituyó su Directorio, se pone al frente del Alto Comisariado. Ante el peligro que suponía la rebelión del Rif, Francia y España unieron sus fuerzas y el 8 de septiembre de 1925 se produjo el desembarco de Alhucemas, en el que estuvieron presentes tropas de ambos países y que fue brillantemente coronado por la infantería española. El caudillo rifeño se entregaría a las tropas francesas el 22 de mayo de 1926  y fue desterrado a la isla de Reunión.

De Ifni a la Marcha Verde

En 1957 comienzan en la zona revueltas contra Francia y España, que el 10 de febrero de 1958 aúnan esfuerzos en la «Operación Huracán», guerra que permaneció en secreto. España y Marruecos firman el Tratado de Cintra el 1 de abril de 1958, por el que España devuelve Tarfaya. A mediados de los años 60, el problema de la zona se internacionaliza, y la ONU incluye el Sahara entre los territorios a descolonizar. En 1969, España devuelve Ifni y en el Sahara comienza sus actvidades la Djema, el consejo de notables saharauis. La ONU propone que se celebre un referendum y Madrid declara la autonomía interna en 1973. Un año después se acepta la idea de celebrar una consulta y se comienza a confeccionar un censo. Un dictamen de La Haya declara que no es terra nulli, lo que Marruecos interpreta a su favor. En noviembre de 1975, el general Franco agoniza en El Pardo y Hassan II aprovecha la ocasión para lanzar la Marcha Verde. El 14 de noviembre se firman los Acuerdos de Madrid y el Sahara Occidental es ocupado por Marruecos y Mauritania.