diumenge, 26 de setembre de 2010

HISTORIA DE LA SUBJETIVIDAD

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JOAN BESTARD, LA VANGUARDIA 28-7-2010

En1938 Marcel Mauss, ante un distinguido auditorio de antropólogos británicos, pronunció una conferencia sobre la noción de persona y el sentido del yo. Parte de una distinción fundamental entre un sentimiento universal en cada humano de su propia individualidad a la vez espiritual y física y las teorías particulares de la persona creadas por cada sociedad en tiempos y espacios diferentes. La dualidad entre interioridad y exterioridad es universal en cada individuo humano.


La cuestión es ilustrar cómo cada sociedad organiza la relación entre ambos opuestos y dónde sitúa el concepto de persona. Mauss organiza su argumento como el paso de la exterioridad a la interioridad.


Se trata de un proceso histórico en que la persona inicialmente es un agente exterior hasta llegar a
la idea de persona como la conciencia interior del individuo.


Coge como punto de referencia las máscaras y los nombres de las sociedades del centro y del noroeste americano. Quien concede identidad a cada individuo son un conjunto de nombres heredados que son propiedad de cada clan y un conjunto de máscaras que lleva cada individuo en las danzas rituales. La persona es la máscara y el nombre que llevan los individuos. El yo se fusiona con el papel que juega en los dramas sagrados y en la vida relacional de los clanes. En este caso, la persona es más bien un personaje absolutamente otro.


En el proceso de interiorización del personaje en persona moral, Roma desempeña un papel crucial al convertir los nombres en fuente de derechos personales.


Los estoicos, por su parte, ven en la persona la naturaleza interior del individuo y con el cristianismo la persona moral se universaliza y encuentra su fundamento en el alma individual.


A partir de aquí la persona es el centro del pensamiento puramente interior. Surge así la conciencia
interior y el pensamiento monológico. En términos sociales se ponen las bases del individualismo moderno: los individuos son más importantes que el grupo; en cada persona están inscritos los derechos de propiedad, la libertad legal y política, así como la comunicación directa con Dios.


Desde Mauss sabemos que esta categoría de la persona como centro unificador de la experiencia y como lugar de la responsabilidad individual es una ficción histórica. Precisamente por ello, Mauss se
pregunta, al final de la conferencia,si siempre sería reconocida como tal. Comenta cómo su fuerza
moral se va desvaneciendo y que al ser un logro occidental puede desaparecer con nosotros. ¿Qué otra
ficción histórica puede sustituir esta categoría de persona que pueda convivir con un nuevo cosmopolitismo poscolonial y supere la ficción de un agente económico egoísta, racional y calculador? |