diumenge, 5 de setembre de 2010

La orgía que salpicó al último káiser Guillermo II


Resurge la orgía que salpicó al último káiser

LA VANGUARDIA 4-9-2010 Rafael Poch
Un historiador localiza las cartas sobre el escándalo.

Victoria Carlota
Guillermo II

El palacio de caza de Grunerwald es el castillo más antiguo que se conserva en Berlín. Fue construido en el siglo XVI. Sobrevivió intacto, con sucesivas reformas, a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial y hoy es un museo.

En enero de 1891 fue lugar de una sonada orgía, origen de un escándalo de duelos y chantajes que se extendió a lo largo de cinco años, hasta 1896.

El evento siguió a una carrera de trineos celebrada en la finca y a el que asistieron quince miembros de la corte, entre ellos la hermana mayor del káiser (Victoria Carlota, 1860-1919) y un cuñado de éste (Ernesto Gunter de Schleswig-Holstein, hermano de la emperatriz Augusta Victoria).

Un historiador de Berlín ha encontrado en los archivos material epistolar relacionado con el caso y ha escrito un jugoso libro que va más allá del morbo suscitado por los pecados sexuales de gente principal, y se adentra en el ocaso de la cultura aristocrática del honor y en la doble moral de la época victoriana, cuando la homosexualidad y una sexualidad femenina liberada eran delito o enfermedad.

Ambos aspectos quedan personalizadas en el caso del matrimoni Hohenau, uno de los asistentes de la velada. Ella, la duquesa Carlota frecuentaba diversas alcobas de la corte, incluida la del káiser, mientras que su marido era homosexual.

En la orgía de Grunerwald, las mujeres se lo montaron con quien quisieron, mientras que algunos hombres lo hicieron con otros hombres. El asunto hubiera quedado en eso si no fuera porque después los asistentes y otros miembros de la corte comenzaron a recibir cartas y fotos pornográficas. Un total de 246 cartas anónimas, en las que se hablaba de “chingar” y de sexo oral entre cortesanos, circularon entre 1891 y 1894. Las cartas acusaban a la Hohenau (Carlota von der Decaen) de ser una “pava cachonda” que se lo montaba con todos; a Alinde von Schrader, de lesbianismo; y al príncipe Alberto von Anhalt de practicar el sexo anal con hombres.

El asunto comenzó a generar rumores y a salpicar al káiser. Con el tiempo hasta el Reichstag dedicó una resolución al escándalo, mientras la prensa socialdemócrata se pitorreaba de la situación, como haría años después con el caso de pederastia homosexual de Friedrich Alfred Krupp, patrón de la principal industria nacional y amigo del káiser.

Guillermo II intentó salir al paso deteniendo al que pasaba por ser el primer sospechoso, su ayuda de cámara y jefe de protocolo Leberecht von Kotze, tildado de afeminado por su gusto por la vestimenta. El hombre entró en la cárcel en junio de 1894 y salió un mes después tras demostrar su inocencia, entre otras cosas porque durante ese mes seguían llegando cartas anónimas, pero a su salida comenzó a retar en duelo a sus calumnadiores, lo que aumentó el escándalo, y tuvo que acabar exiliándose. Pero si no fue Von Kotz, ¿quién enviaba las cartas?

Según Wippermann, las sospechas se centraban en Victoria Carlota, la hermana del káiser, y en el hermano de la emperatriz, Ernesto Gunter, aunque los grafólogos creen que la letra es de mujer. Carlota, que había sido la organizadora del evento, era una mujer complicada. Su propia madre la caracterizaba como maliciosa y escandalosa. Años después, cuando ya nadie se acordaba del asunto, terminó sus días suicidándose en el balneario de Baden-Baden.