diumenge, 6 de desembre de 2009

La arificiosidad de la compartimentación cronológica

¿Qué abordaje parcial, qué enseñanza escolar de la historia, qué compartimentación permite imaginar el caso, perfectamente posible, que sigue? Tomen a un hombre joven que en mayo de 1453 defiende lasmurallas de Constantinopla y lucha a brazo partido contra los jenízaros presintiendo los mil años que concluyen. Ese mismo hombre, quizás a punto de alcanzar los sesenta, y fuerte aún, puede haber llegado en octubre de 1492 a las Bahamas. O, un año más tarde, tripular una de las diecisiete naves del segundo viaje y tocar Puerto Rico en noviembre de 1493. Puede haberse perdido, puede haber engendrado el primer mestizo, puede haber aprendido palabras de amor y de guerra en una lengua maipureana. Ese hombre ha vivido en dos universos, ha asistido a la muerte del mundo clásico, del Imperio Romano nada menos, y al alumbramiento de una épica combinación de continentes bajo la especie bastarda e irrefutable (y la única real) de la mezcla de flujos corporales y verbales. Ese hombre inaudito es posible. Lo imposible es creer en él sin abandonar las vías. Tomó su tiempo hacerlo, pero ¡Dios, qué dulces recompensas!


JUAN CARLOS GIRAUTA en 

La enseñanza de la historia