dissabte, 17 d’octubre de 2009

'Ardi'. Descubren el esqueleto del ancestro humano más antiguo



'Ardi' vivió hace 4.4 millones de años, era una hembra, pesaba unos 50 kilogramos y medía unos 120 centímetros de altura

1/10/2009 LA VANGUARDIA


 

  
  
 
 
 


Madrid.  (EUROPA PRESS).- En una edición especial de Science, un equipo internacional de científicos por primera vez ha descrito minuciosamente a Ardipithecus ramidus, una especie homínida que vivió hace 4.4 millones de años en lo que es Etiopía.
El esqueleto de 'Ardi' es el del homínido más antiguo conocido
El esqueleto de 'Ardi' es el del homínido más antiguo conocido /Science
Esta investigación en forma de 11 detallados artículos y sumarios más generales, aparece en la edición del 2 de octubre de 2009 de la revista.

Este paquete de investigación ofrece la primer descripción comprehensiva y revisada en forma colegiada de los fósiles de Ardipithecus, los cuales incluyen el esqueleto parcial de una hembra, llamada Ardi.

Se cree que el último antepasado común compartido por humanos y chimpancés vivió hace seis o más millones de años. Aunque Ardipithecus no es el último antepasado común, probablemente compartió varias de las características de este antecesor.

Como comparación, Ardipithecus es más de un millón de años más antiguo que Lucy, el esqueleto parcial femenino de Australopithecus afarensis.

Hasta el descubrimiento de los nuevos restos de Ardipithecus, el registro de fósiles contenía escasa evidencia de otros homínidos más antiguos que Australopithecus.

A través de un análisis del cráneo, dientes, pelvis, manos, pies y otros huesos, los investigadores han determinado que Ardipithecus tenía una mezcla de rasgos "primitivos" compartidos con sus predecesores, los primates del Mioceno, y rasgos "derivados", que comparte exclusivamente con homínidos posteriores.

Dada su antigüedad, Ardipithecus nos acerca más al aún elusivo último ancestro común. Sin embargo, varios de sus rasgos no aparecen en los simios africanos de la época moderna. Por consiguiente, una conclusión sorprendente es que es probable que los simios africanos hayan evolucionado ampliamente desde que compartimos ese último ancestro común, lo que convierte así a chimpancés y gorilas vivos en pobres modelos para el último antepasado común y para entender nuestra propia evolución desde ésa época. "En Ardipithecus tenemos una forma no especializada que no ha evolucionado mucho en la dirección de Australopithecus.

Por lo que cuando vas de la cabeza a los dedos del pie, lo que ves es una criatura mosaico, que no es ni chimpancé, ni es humano. Es Ardipithecus", dijo Tim White de la Universidad de California Berkeley, quien es uno de los principales autores de la investigación "Con un esqueleto tan completo, y con tantos otros individuos de la misma especie en el mismo horizonte temporal, podemos realmente entender la biología de este homínido", dijo Gen Suwa de la Universidad de Toxio, paleoantropólogo del Proyecto y también uno de los principales autores de Science. "Estos artículos contienen una enorme cantidad de datos recolectados y analizados a través de un importante esfuerzo internacional de investigación.

Ellos abren una ventana a un periodo de la evolución humana de la que hemos sabido poco, cuando los homínidos primitivos estaban estableciéndose en África, poco después de separarse del último antepasado que compartieron con los simios africanos", dijo Brooks Hanson, subeditor de ciencias físicas de Science. "Science está encantada de publicar esta riqueza de nueva información, la cual nos da importante nuevo conocimiento sobre las raíces de la evolución homínida y sobre lo que nos hace a los humanos únicos entre los primates", dijo Hanson.

La colección especial de artículos de Science comienza con una ponencia general que resume los hallazgos principales de este esfuerzo de investigación. En este artículo, White y sus coautores introducen su descubrimiento de más de 110 especimenes de Ardipithecus incluyendo un esqueleto parcial con la mayor parte del cráneo, manos, pies, extremidades y pelvis. Este individuo, "Ardi" era una hembra, que pesaba alrededor de 50 kilogramos y medía unos 120 centímetros de altura.

Hasta la fecha, los investigadores han asumido generalmente que los chimpancés, gorilas y otros simios africanos modernos han conservado varios de los rasgos del último antepasado que compartieron con los humanos - en otras palabras, se pensaba que este presunto ancestro era más tipo chimpancé que tipo humano. Por ejemplo, se habría adaptado para balancearse y colgarse de las ramas de los árboles, y quizá anduvo sobre sus nudillos mientras estaba en el suelo. Sin embargo, Ardipithecus cuestiona esos supuestos.

Estos homínidos parecen haber vivido en un entorno boscoso, en donde treparon en cuatro patas a lo largo de las ramas de los árboles - como lo hicieron algunos de los primates del Mioceno - y caminaron, erguidos, en dos patas, cuando en el suelo. No parecen haber sido andadores sobre nudillos, o haber pasado mucho tiempo columpiándose y colgándose de las ramas de los árboles, especialmente como lo hacen los chimpancés. En general, los hallazgos sugieren que los homínidos y los simios africanos han seguido, cada uno, diferentes senderos evolutivos, y que ya no podemos considerar a los chimpancés como "reemplazos" de nuestro último antepasado común. "Darwin dijo que tenemos que ser muy cuidadosos.

La única manera en que vamos a saber realmente a quién se parece este último antepasado común es ir y encontrarlo. Bien, pues de hace 4.4 millones de años encontramos algo bastante cercano. Y, tal y como Darwin entendió, la evolución de los linajes de los simios y el linaje humano ha avanzado independientemente desde la época en que esas líneas se separaron, desde el último antepasado común que compartimos", dijo White.

Esta edición especial de Science incluye un artículo general, tres artículos que describen el entorno en el que habitó Ardipithecus, cinco que analizan partes específicas de la anatomía de Ardipithecus, y dos que abordan lo que este nuevo cuerpo de información científica podría implicar para la evolución humana. En total, 47 autores diferentes de alrededor del mundo contribuyeron al estudio total de Ardipithecus y su entorno.

Los autores principales fueron Tim White, de la Universidad de California, Berkeley, Berhane Asfaw del Servicio de Investigación de Rift Valley en Addis Ababa, Giday WoldeGabriel del Laboratorio Nacional de Los Alamos, Gen Suwa de la Universidad de Tokio, y C. Owen Lovejoy de la Universidad Estatal de Kent. "Estos son los resultados de una misión a nuestro pasado africano profundo", dijo WoldeGabriel, quien también es codirector del Proyecto y geólogo.









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EL HOMÍNIDO MÁS ANTIGUO



Es el descubrimiento más importante sobre los orígenes humanos en los últimos 35 años

Llegaron en son de paz. Habían perdido los grandes colmillos con que los machos de especies más antiguas se atacaban. Ya caminaban erguidos cuando bajaban al suelo y, al tener las manos libres, podían llevar alimentos a los que se habían quedado en las ramas de los árboles. Se ayudaban entre ellos. Las hembras desarrollaron estrategias para ocultar la ovulación, de modo que se redujeron las peleas entre machos y se favorecieron las relaciones monógamas estables. Los machos, a su vez, se prestaron a no detectar la ovulación atrofiando su sentido del olfato, lo que permitió extender las relaciones sexuales a cualquier momento del ciclo menstrual y a no limitarlas a los días en que las hembras eran fértiles. De este modo, al limitarse las agresiones y favorecerse la cooperación, pudieron vivir juntos y en paz en grandes grupos. Como en un paraíso original. O como en las ciudades modernas. ...


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EL DESCUBRIMIENTO Los humanos no evolucionaron a partir de un simio parecido a un chimpancé

sin precedentes en el campo de la evolución. Estos artículos analizan no sólo los fósiles de Ardi y sus congéneres, sino también el ecosistema en que vivía, su dieta o su estructura social. Los más de 150.000 fósiles de animales y plantas hallados junto a los restos de los ardipitecos indican que vivían en zonas boscosas, aunque no de selva densa. Convivían con pequeños mamíferos como murciélagos, musarañas y ratones, así como con otros de mayor tamaño como osos, hienas, rinocerontes, jirafas y antílopes. También se han encontrado restos de aves como loros y búhos y de árboles como higueras. Pasaban gran parte de su tiempo en las ramas, en las que se movían con destreza, aunque ya tenían la capacidad de bajar al suelo y caminar erguidos. El dedo gordo del pie, que podía tocar la yema de los otros dedos como el pulgar en la mano, le ayudaba a asirse a las ramas, pero le impedía correr con soltura por el suelo. ...




El hallazgo explica la peculiar sexualidad de la especie humana

J. CORBELLA - Barcelona - 02/10/2009

Si alguna vez les ha intrigado por qué los humanos suelen mantener relaciones sexuales en días en que las mujeres no son fértiles (algo infrecuente en el reino animal, donde se intenta no desaprovechar recursos tan preciosos como los espermatozoides), o por qué los hombres tienen el pene con una morfología más simple de cualquier primate; o por qué las mujeres tienen las mamas protuberantes incluso cuando no es tiempo de lactancia, al antropólogo Owen Lovejoy, coautor de las investigaciones sobre Ardi, tiene una respuesta. El origen de todos estos extraños comportamientos y atributos humanos, según Lovejoy, se remonta al día en que nuestros ancestros bajaron de los árboles y empezaron a caminar por el suelo sobre dos patas. Con las manos libres, pudieron empezar a recolectar alimentos y transportarlos. Esto permitió que gran parte de las hembras se quedaran en los árboles cuidando de las crías y gran parte de los machos se aventuraran en tierra firme en busca de alimentos. Lo cual a su vez permitió que más crías sobrevivieran y el grupo creciera. ...